El fotógrafo Kenneth Adelman llevaba años documentando la costa de California desde un helicóptero. El proyecto era de utilidad pública: registrar la erosión costera para estudiar el impacto del cambio climático. Para 2003 había tomado más de 12.000 fotos de la línea costera, que publicó en el sitio web del California Coastal Records Project. Una de esas fotos mostraba una mansión en Malibu. Era la imagen número 3850.
Hasta mayo de 2003, esa imagen había sido descargada exactamente seis veces. Dos de esas descargas fueron hechas por abogados.
Entonces Barbra Streisand presentó una demanda.
La demanda que convirtió 6 descargas en 420.000
Streisand alegó que la foto violaba su privacidad y exigió que fuera removida del sitio. Además reclamó 50 millones de dólares en daños. El argumento era que la imagen revelaba la ubicación de su propiedad y ponía en riesgo su seguridad.
El problema es que la foto ya existía en un archivo público de 12.000 imágenes costeras. No era particularmente llamativa. Nadie la estaba mirando.
Pero cuando la demanda se hizo pública, los medios la cubrieron. Y con la cobertura vino la curiosidad: ¿qué foto está intentando suprimir Barbra Streisand? En el mes siguiente a la demanda, la imagen número 3850 fue descargada 420.000 veces.

La demanda fue desestimada. El juez determinó que la imagen era de interés público y formaba parte de un archivo legítimo de documentación ambiental. Además, ordenó a Streisand pagar los honorarios legales de Adelman: 177.107 dólares con 54 centavos.

Cómo se llamó al efecto
El nombre lo acuñó Mike Masnick, fundador del blog de tecnología Techdirt, el 9 de enero de 2005. En un artículo sobre otro caso similar —una empresa de golf que había intentado suprimir críticas online— escribió que el fenómeno merecía un nombre propio. Lo llamó "Streisand Effect".
La definición de Masnick era precisa: el intento de suprimir información en internet puede tener el efecto contrario, amplificando el alcance de esa información más allá de lo que habría tenido si no se hubiera intentado suprimirla.
La palabra clave es puede. No siempre ocurre. Pero ocurre con suficiente frecuencia como para que cualquier abogado o departamento de comunicaciones deba considerarlo antes de enviar una carta de cese y desistimiento.
Los casos más documentados
Beyoncé, Super Bowl 2013. La cantante pidió a medios que eliminaran fotos del intermedio del Super Bowl que consideraba poco favorecedoras. La petición generó artículos en decenas de publicaciones, y las fotos circularon más ampliamente que si no hubiera habido ningún pedido.
SOPA y PIPA, 2012. El gobierno de Estados Unidos intentó hacer pasar la Stop Online Piracy Act con escasa cobertura pública. Cuando Wikipedia y otras plataformas se apagaron un día para protestar, más de 160 millones de personas vieron la página de protesta de Wikipedia. El proyecto de ley fue retirado dos días después.
El caso de Wikimedia Foundation en Alemania, 2010. Un grupo neonazi intentó que se eliminara el artículo de Wikipedia sobre su organización. El artículo pasó de ser una entrada menor a una de las más visitadas del sitio en alemán durante semanas.
El cuadro de Mario Balotelli. En 2011, el futbolista amenazó con acciones legales contra quien publicara una foto comprometedora. Dentro de las horas siguientes, la foto había sido reposteada en decenas de miles de cuentas.
Por qué ocurre: la psicología del acceso prohibido
El mecanismo psicológico fue descripto por el investigador Jack Brehm en 1966 como "reactancia psicológica": cuando percibimos que nuestra libertad de acceso a algo está siendo amenazada, el deseo de acceder a eso aumenta. Brehm lo estudió en contextos muy distintos —desde decisiones de consumo hasta relaciones interpersonales— y encontró el patrón consistentemente.
Aplicado a la información: la censura o supresión es una señal de que algo vale la pena ver. En ausencia del intento de borrarla, la información habría pasado desapercibida para la mayoría. La censura la convierte en objeto de interés.
En internet, el mecanismo se amplifica porque el acto de suprimir información suele generar cobertura periodística, y esa cobertura distribuye la información a una audiencia que nunca habría llegado a ella por otro camino.
Lo que aprendió Streisand
En sus memorias publicadas en 2023, My Name Is Barbra, Streisand escribió sobre el episodio. Dijo que no tenía intención de esconder su casa, sino de proteger su privacidad de visitantes no deseados. Reconoció que el resultado fue el opuesto al que buscaba.
Fue una de las primeras celebridades en protagonizar lo que se convertiría en un fenómeno definidor de la era digital: la imposibilidad de controlar el flujo de información una vez que esa información existe en internet, y los costos de intentarlo.
Fuente original: Techdirt — The Streisand Effect (2005)