Un Mundo Loco ●

El manifiesto de Palantir: 22 tesis para militarizar la IA y rehacer Occidente

El manifiesto de Palantir: 22 tesis para militarizar la IA y rehacer Occidente

El 18 de abril de 2026, Palantir publicó en X un documento de 22 puntos titulado "La República Tecnológica en resumen". El texto es un resumen del libro del CEO Alex Karp, pero funciona como manifiesto político: argumenta que las empresas tecnológicas de Estados Unidos tienen una deuda moral con el país, que deben participar activamente en su defensa, y que el poder duro del siglo XXI se construirá con software. La reacción fue inmediata. Una parlamentaria británica lo calificó como "los delirios de un supervillano". Analistas europeos lo leyeron como el programa de un tecno-feudalismo imperialista. En Argentina, el documento circuló con más atención que en otros países porque Karp es socio de Peter Thiel, y Thiel acaba de visitar Buenos Aires para reunirse con Javier Milei.

La compañía que publicó esas 22 tesis tiene contratos con la CIA, el ejército de Estados Unidos, ICE y decenas de gobiernos. Sus sistemas procesan datos de vigilancia, deportación e inteligencia militar en tiempo real. El manifiesto no es una especulación filosófica: es la declaración de intenciones de una empresa que ya opera en los Estados que describe.

Qué dice el texto, punto por punto

El argumento central del manifiesto es que la disuasión global está migrando del dominio nuclear al dominio del software con inteligencia artificial. El punto 5 lo formula sin rodeos: "La cuestión no es si se construirán armas de IA; la cuestión es quién las construirá." Palantir propone que sean empresas occidentales —y específicamente estadounidenses— quienes las desarrollen, bajo el argumento de que si no lo hacen ellas, lo harán adversarios con valores incompatibles.

El punto 6 propone restaurar el servicio militar obligatorio universal en Estados Unidos. El punto 15 sugiere revertir las restricciones militares impuestas a Alemania y Japón tras la Segunda Guerra Mundial. El texto señala que Europa paga "un alto precio" por el pacifismo del orden posterior a 1945 y que ese orden debe revisarse. El presupuesto de defensa japonés para 2026 —58.000 millones de dólares, el más alto desde la posguerra— aparece implícitamente como validación de esa tesis.

El punto 21 afirma que "algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas." El punto 22 critica el "pluralismo vacío" y rechaza la definición de las culturas nacionales en nombre de la inclusión. Esas dos tesis concentraron la mayor parte de la crítica pública: son la parte del documento que más directamente se aleja del lenguaje corporativo habitual y entra en territorio ideológico explícito.

Quién es Alex Karp y por qué importa

Alex Karp tiene 58 años, estudió filosofía en Frankfurt y derecho en Stanford. Es CEO de Palantir desde su fundación en 2003. A diferencia de Thiel —el cofundador que financia candidatos, proyectos libertarios y tiene agenda pública propia—, Karp es menos conocido fuera del sector tecnológico y de defensa. Pero es el autor intelectual del texto y quien firma la visión de la empresa.

Karp es hijo de un padre afroamericano y se define a sí mismo como progresista en temas sociales, lo que hace más difícil encajar al manifiesto en categorías simples. No es un texto de derecha tradicional: critica tanto a las élites progresistas de Silicon Valley como a los conservadores que rechazan el Estado. Su propuesta es un tecno-centralismo occidental donde las empresas de software reemplazan partes de la burocracia pública y el ejército absorbe las herramientas digitales como infraestructura estratégica.

El historial de Palantir que le da peso al documento

El manifiesto no sería relevante si viniera de una empresa sin poder real. Palantir tiene contratos que superan el 50% de sus ingresos en el sector gubernamental. Su sistema Gotham fue usado por la NSA para analizar metadatos de comunicaciones masivas, según documentación filtrada por Edward Snowden. Su sistema ImmigrationOS ofrece —según su propia descripción comercial— "visibilidad casi en tiempo real" sobre personas deportables en Estados Unidos, integrando datos fiscales, de pasaportes y de telefonía.

Entre 2012 y 2018, Palantir operó un sistema de policía predictiva en Nueva Orleans sin que el consejo municipal lo supiera. Una investigación de la ACLU documentó que el sistema amplificaba sesgos raciales en la detección de sospechosos. El contrato fue cancelado tras la investigación periodística que lo reveló.

Esos antecedentes hacen que las 22 tesis del manifiesto no sean especulación. Son la articulación pública de prácticas que la empresa ya ejecuta: vigilancia de migrantes, análisis de redes terroristas, apoyo a operaciones militares. La novedad del documento es que Palantir lo dice abiertamente y le da un marco filosófico.

Por qué circula en Argentina justo ahora

La sincronía entre el manifiesto y la visita de Thiel a Buenos Aires no pasó desapercibida. Thiel y Karp fundaron Palantir juntos. Que Thiel se reúna con Milei en la misma semana en que Palantir publica su declaración de principios sobre la relación entre tecnología, Estado y defensa genera una lectura obvia: Argentina podría ser un mercado de expansión.

El gobierno de Milei tiene una agenda declarada de digitalización estatal, reducción de la burocracia pública y apertura a inversión privada en servicios que antes eran exclusivamente estatales. Eso encaja con exactamente lo que el manifiesto describe como el modelo deseable: empresas tecnológicas privadas que asumen funciones que el Estado público no puede hacer con eficiencia.

No hay contrato firmado entre el gobierno argentino y Palantir. Pero hay una visita, hay un manifiesto publicado cuatro días antes, y hay un marco ideológico compartido entre el gobierno local y los fundadores de la empresa. En ese contexto, las 22 tesis tienen relevancia local concreta.

Imagen: Alex Karp, CEO de Palantir, en la cumbre de IA del Reino Unido, 2023; foto de archivo / Wikimedia Commons.

Fuente original: Le Grand Continent

Fuente: Le Grand Continent