Los Emiratos Árabes Unidos anunciaron esta semana que abandonan la OPEP y la OPEP+ el 1 de mayo de 2026. Después de décadas como miembro central del cartel petrolero más influyente del mundo, Abu Dhabi tomó la decisión que varios analistas venían anticipando desde hace años: priorizar su capacidad de producción propia sobre los acuerdos de coordinación colectiva.
El timing no es casual. La región lleva 60 días en guerra.
La aritmética que lo explica todo
Los Emiratos invirtieron miles de millones de dólares durante la última década para expandir su capacidad productiva. Hoy pueden extraer 4,8 millones de barriles diarios. Bajo las cuotas de la OPEP, solo podían vender 3,2 millones. La diferencia —1,6 millones de barriles diarios bloqueados por un acuerdo internacional— representa decenas de miles de millones de dólares en ingresos que el país dejaba sobre la mesa cada año.
El plan de Abu Dhabi es llegar a 5 millones de barriles diarios para 2027. Ese objetivo es incompatible con seguir dentro de la OPEP.
Suhail Mohamed al-Mazrouei, ministro de Energía de los Emiratos, fue escueto: "Esta es una decisión política, tomada tras un examen cuidadoso de políticas actuales y futuras relacionadas con el nivel de producción." Lo que no dijo, pero los mercados entienden, es que Abu Dhabi lleva años sintiéndose más restringido que beneficiado por su membresía.
La guerra con Irán como acelerador
El 28 de febrero de 2026 comenzó el conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán. Las consecuencias energéticas fueron inmediatas: Irán cerró el acceso al Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por donde transita el 20% del petróleo y gas natural licuado que consume el mundo.
Para los Emiratos, esto tuvo dos efectos simultáneos. Por un lado, la infraestructura emiratí fue blanco de ataques iraníes con más intensidad que la de otros vecinos. Por el otro, el bloqueo de Ormuz complicó las exportaciones de todos los países del Golfo Pérsico —excepto los que tienen salidas alternativas.
Los Emiratos tienen una de esas salidas. El terminal de Fujairah, sobre el Golfo de Omán, les permite exportar crudo evitando completamente el Estrecho. Por ahí están moviendo actualmente 1,7 millones de barriles diarios. Es una ventaja estructural que sus vecinos —incluida Arabia Saudita— no tienen en la misma escala.
Qué cambia en el mercado
El petróleo Brent ronda los 111 a 113 dólares el barril en el momento de este anuncio, sostenido por el bloqueo de Ormuz. El impacto inmediato de la salida emiratí de la OPEP es, paradójicamente, limitado: mientras Irán controle el estrecho, los Emiratos tampoco pueden aumentar sus exportaciones más allá de lo que pasa por Fujairah.
El escenario que preocupa a los mercados es el postguerra. Si el conflicto termina y Ormuz vuelve a estar abierto, los Emiratos estarán en posición de inundar el mercado con 1,6 millones de barriles diarios adicionales —el equivalente al 1,5% de la oferta global. Ese volumen, sumado a la producción que otros países habrán acumulado durante el período de bloqueo, podría comprimir los precios de forma significativa.
El estratega energético Kingsmill Bond lo formuló de manera directa: "Los Emiratos se están preparando para un mundo después de la guerra con Irán en el que la demanda de petróleo está en declive."
El golpe para Arabia Saudita y el futuro de la OPEP
Los Emiratos son el segundo productor más importante del cartel, después de Arabia Saudita. Perderlos no es un ajuste marginal: es un cambio en la composición de poder dentro de la organización. La OPEP pierde un socio con 4,8 millones de barriles diarios de capacidad y la ambición de producir más.
No es la primera vez que un país sale. Qatar se fue en 2019. Indonesia, Ecuador y Angola también abandonaron el cartel en distintos momentos. Pero ninguna salida anterior tenía el peso productivo de la emiratí.
La pregunta que los analistas empiezan a hacer es quién podría seguir. Kazajistán lleva meses produciendo por encima de su cuota. Irak ha señalado tensiones similares entre su necesidad de ingresos fiscales y los límites impuestos por el cartel. La OPEP sobrevivió varias crisis desde su fundación en 1960, pero el patrón actual —guerras que bloquean el estrecho, países que expanden capacidad y no pueden usarla, precios altos que incentivan más producción fuera del cartel— genera presiones estructurales que no existían antes.
Por el momento, el barril sigue a 111 dólares. El 1 de mayo, los Emiratos producen lo que quieran.
Fuente original: Al Jazeera / Gulf News / NPR