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En el conurbano venden gomeras para cazar palomas y hay un canal de YouTube que lo llama 'caza urbana'. El estado no tiene respuesta.

En el conurbano venden gomeras para cazar palomas y hay un canal de YouTube que lo llama 'caza urbana'. El estado no tiene respuesta.

En MercadoLibre Argentina hay decenas de publicaciones de gomeras "para cazar palomas". Algunas se promocionan como "profesionales" o "de precisión". Las venden marcas como Mya, Krico y Rottweiler. Los precios van desde los 8.000 hasta los 40.000 pesos. Tienen calificaciones, comentarios, envío gratis. Son un producto como cualquier otro.

En YouTube existe un canal llamado "Caza Urbana" dedicado exclusivamente a registrar capturas de palomas y otras aves en entornos residenciales del Gran Buenos Aires.

Ninguna de estas dos cosas es nueva. Lo nuevo es la escala.

El problema que el estado no resuelve

La paloma doméstica —Columba livia— no es nativa de Argentina. Es una especie introducida que encontró en las ciudades un entorno ideal: sin depredadores naturales, con alimento disponible en cualquier esquina y superficies de nidificación infinitas en edificios, techos y redes de luz. En el conurbano bonaerense, donde la densidad edilicia es alta y el control municipal es débil, la población de palomas creció sin límite durante décadas.

El resultado es visible en cualquier barrio del oeste o del sur del Gran Buenos Aires: cornisas cubiertas de excrementos, ruido constante de madrugada, daños en membranas y aires acondicionados, y un riesgo sanitario real. Los excrementos secos de paloma contienen hongos y bacterias que al dispersarse en el aire pueden provocar histoplasmosis, criptococosis y psitacosis —tres enfermedades que en personas mayores o inmunocomprometidas pueden volverse graves.

Los municipios del conurbano no tienen programas sistemáticos de control de palomas. La Ciudad de Buenos Aires usa jaulones de captura en algunos puntos y ensayó el control con halcones entrenados. Pero en la periferia, el problema quedó librado a los vecinos.

Lo que hacen los vecinos

Ante la ausencia de respuesta oficial, una parte de los vecinos resolvió el problema por su cuenta. La gomera —ese artefacto simple de horqueta y goma que todos conocen desde la infancia— se convirtió en el método más accesible.

No es ilegal comprarla. Sí es ilegal usarla para cazar aves en zonas urbanas. La Ley 451 de la Ciudad de Buenos Aires prohíbe la caza de especies que no hayan sido declaradas plaga. En el conurbano, la normativa varía por municipio, pero la caza urbana sin habilitación está prohibida en casi todos los distritos. El municipio de San Justo declaró formalmente a las palomas como plaga hace varios años, lo que en teoría habilitaría su control. En la práctica, la declaración no fue acompañada por ningún programa de acción municipal.

La brecha entre la ley y lo que ocurre en los techos del conurbano es amplia. El canal de YouTube "Caza Urbana" documenta capturas en patios, azoteas y parques con una naturalidad que sugiere que quien filma no percibe riesgo legal alguno. Los comentarios en los videos mezclan técnicas de tiro, recomendaciones de gomeras y debates sobre qué hacer con las palomas después.

La única ciudad que reaccionó

Rosario fue la excepción. En 2019, el Concejo Municipal votó por unanimidad para prohibir la fabricación y comercialización de instrumentos usados para la captura de aves, incluidas las gomeras. La medida surgió como respuesta al crecimiento de la caza urbana en barrios de la ciudad. Fue la primera y casi única regulación específica sobre el tema en Argentina.

En Buenos Aires y el conurbano no hubo reacción equivalente. MercadoLibre opera sin restricciones en la categoría. Los canales de YouTube no fueron removidos por las plataformas. Y las gomeras se siguen vendiendo con envío en 24 horas.

Qué revela esto

El fenómeno de las gomeras en el conurbano no es únicamente un problema de orden público o de bienestar animal. Es el síntoma de algo más estructural: la incapacidad del estado municipal para gestionar problemas concretos de convivencia urbana.

Cuando un vecino compra una gomera para cazar palomas no está tomando una decisión ideológica. Está resolviendo un problema que tiene encima —el ruido, los excrementos, el daño en la propiedad— con los medios que tiene disponibles, porque nadie más lo resolvió. El mercado le proveyó la herramienta. El estado no le proveyó la alternativa.

Que eso ocurra en escala suficiente como para sostener un canal de YouTube, decenas de publicaciones en MercadoLibre y una industria informal de gomeras "para caza urbana" dice algo sobre el tamaño del problema y sobre el tamaño del vacío que lo rodea.

Fuente original: Un Mundo Loco

Fuente: Un Mundo Loco