Un Mundo Loco ●

La tarjeta dorada de Trump: qué es el Gold Card y cuánto cuesta entrar a Estados Unidos

La tarjeta dorada de Trump: qué es el Gold Card y cuánto cuesta entrar a Estados Unidos

En febrero de 2025, Donald Trump anunció la creación del "Gold Card": una visa de residencia permanente para extranjeros que paguen 5 millones de dólares al gobierno de Estados Unidos. No es una tarjeta física dorada. Es una denominación comercial para lo que técnicamente sería una nueva categoría de visa de inversión, diseñada para reemplazar y ampliar el programa EB-5, que desde 1990 permite obtener la residencia a cambio de inversiones que generan empleo en suelo estadounidense. La diferencia central es que el Gold Card no exige crear empleos: el dinero va directamente al Tesoro federal.

Trump presentó el anuncio en conferencia de prensa junto al secretario del Tesoro Scott Bessent y lo describió como "la tarjeta más exclusiva del mundo". Dijo que habría demanda de 1 millón de compradores potenciales, lo que implicaría ingresos de 5 billones de dólares. Esa cifra no tiene base en ningún análisis conocido: el programa EB-5 en sus 35 años de historia emitió alrededor de 10.000 visas por año como máximo.

Qué es el EB-5 y cómo lo reemplazaría el Gold Card

El programa EB-5 fue creado por el Congreso en 1990 con el objetivo de atraer inversión extranjera y generar empleo. Requiere una inversión mínima de 1.050.000 dólares (800.000 en zonas rurales o de alto desempleo), la creación comprobable de al menos 10 empleos a tiempo completo para trabajadores estadounidenses, y un proceso de aprobación que históricamente tarda entre 5 y 10 años.

El Gold Card que propuso Trump eliminaría esos requisitos y los reemplazaría por un pago único de 5 millones de dólares sin obligación de inversión productiva ni generación de empleo. A cambio, el comprador obtendría residencia permanente (green card) y, eventualmente, elegibilidad para la ciudadanía.

La diferencia va más allá del precio. El EB-5 fue diseñado para que el dinero circule en la economía real: el inversor debe depositar capital en un proyecto específico —usualmente real estate o infraestructura— que genere empleo verificable. El Gold Card sería, en esencia, un pago al Estado a cambio de un documento migratorio. Esa estructura es más parecida a los programas de "ciudadanía por inversión" de países como Malta, San Cristóbal y Nieves o Dominica, que a los programas de visa de inversión productiva de Estados Unidos o Europa.

La historia de los programas de residencia por inversión

La venta de residencia o ciudadanía a cambio de dinero no es una idea nueva ni exclusivamente trumpista. Malta cobra 690.000 euros por la ciudadanía europea (el programa fue cuestionado por la Comisión Europea). Portugal tuvo hasta 2023 el "Golden Visa" por 500.000 euros en real estate antes de cancelarlo por presión del Parlamento. Grecia tiene un programa activo desde 250.000 euros. Turquía ofrece ciudadanía por 400.000 dólares en propiedades.

En el Caribe, varios países de la Commonwealth venden pasaportes desde 100.000 dólares: Antigua y Barbuda, San Cristóbal y Nieves, Dominica, Grenada y Santa Lucía tienen programas formales con décadas de historia. La demanda proviene principalmente de ciudadanos de países con restricciones de viaje —Rusia, China, Oriente Medio— que buscan un segundo pasaporte con acceso más amplio a visas internacionales.

Lo que haría singular al Gold Card estadounidense es la escala: Estados Unidos tiene el mercado de residencia más deseado del mundo. Un green card norteamericano tiene un valor de mercado implícito que supera al de cualquier otro documento similar.

Los obstáculos legales y políticos

Para que el Gold Card exista como política real —y no solo como anuncio— necesita legislación del Congreso. La estructura migratoria de Estados Unidos está definida por ley (la Immigration and Nationality Act), no por decreto ejecutivo. Trump puede firmar órdenes ejecutivas que instruccionen al DHS a priorizar ciertas categorías, pero crear una nueva visa con precio fijo requiere que el Congreso modifique la ley.

Al momento del anuncio, el Gold Card no tenía proyecto de ley asociado en el Senado ni en la Cámara de Representantes. Varios republicanos expresaron dudas sobre la viabilidad del programa tal como fue descripto, y organizaciones de abogados de inmigración señalaron que la figura legal propuesta no encaja en ninguna categoría existente del sistema migratorio estadounidense.

La respuesta demócrata fue más directa: el Gold Card es, en su lectura, la formalización de la idea de que la residencia en Estados Unidos se vende a los ricos mientras se restringe para quienes llegan por vías humanitarias o familiares.

Qué significa para latinoamericanos con 5 millones de dólares

Si el programa se implementara, abriría una vía migratoria a Estados Unidos sin relación con vínculos familiares, empleo con empleador patrocinador o asilo. Para ciudadanos argentinos, brasileños, mexicanos o venezolanos con ese capital disponible, sería una alternativa directa a los procesos de visa de inversor que hoy toman años.

El número de personas en América Latina con 5 millones de dólares en activos líquidos es pequeño pero existe: la banca privada regional tiene carteras de clientes en ese rango. Algunos de esos clientes ya tienen residencias en Estados Unidos por vías convencionales. Otros pagan más que esa cifra en estructuras offshore para acceder a beneficios similares de forma informal.

El Gold Card, de concretarse, sería una versión declarada y oficial de lo que en parte ya ocurre de forma opaca. Si eso es mejor o peor para el sistema migratorio estadounidense es una pregunta que el Congreso no terminó de responder.

Imagen: Retrato oficial del presidente Donald J. Trump, 2025; Casa Blanca / dominio público.

Fuente original: U.S. Department of Homeland Security

Fuente: U.S. Department of Homeland Security