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Los estafadores ganaron 2.100 millones de dólares en redes sociales el año pasado. La FTC publicó cómo lo hacen y por qué es tan difícil parar.

Los estafadores ganaron 2.100 millones de dólares en redes sociales el año pasado. La FTC publicó cómo lo hacen y por qué es tan difícil parar.

La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos —la FTC— publicó un reporte con una cifra que concentra lo que pasó en 2025: los consumidores americanos perdieron 2.100 millones de dólares en estafas originadas en redes sociales. Es el vector de fraude de más rápido crecimiento de la última década. Y la inteligencia artificial lo está haciendo más eficiente.

La cifra es solo la que llega al reporte. Las pérdidas reales son mayores: la mayoría de las víctimas de fraude no lo denuncian por vergüenza, por creer que no tiene sentido o por desconocer los canales.

Los cuatro tipos de estafa que dominaron el año

Estafas de inversión, especialmente en criptomonedas. El patrón es consistente: alguien contacta a la víctima en Instagram o en aplicaciones de citas, construye una relación durante semanas o meses, introduce gradualmente el tema de una "oportunidad de inversión" y lleva a la víctima a depositar fondos en una plataforma falsa que muestra rendimientos positivos hasta que la víctima intenta retirar el dinero. El promedio de pérdida por víctima en esta categoría supera los 9.000 dólares.

Estafas de compra y venta. Alguien publica un artículo en Facebook Marketplace o en Instagram a un precio muy conveniente. El vendedor pide el pago antes de entregar. El artículo nunca llega. La escala de esta modalidad es enorme: es la estafa de redes sociales más frecuente en volumen, aunque las pérdidas por caso son menores.

Estafas de romance. Perfiles falsos —en 2025, la mayoría construidos con IA generativa, con fotos producidas por modelos de imagen— establecen relaciones emocionales con las víctimas durante semanas o meses. El momento de la estafa llega cuando el "contacto" pide dinero para una emergencia: viaje, enfermedad, problema legal. Las víctimas más afectadas son adultos mayores.

Estafas de suplantación de identidad. Un perfil que imita a una marca, a una figura pública o a un amigo de la víctima contacta para ofrecer premios, descuentos o alertas de seguridad. La IA generativa hace que la suplantación sea más convincente: el perfil puede hablar en el estilo de la persona imitada, responder preguntas coherentemente y mantener la ilusión por más tiempo.

Por qué las plataformas no pueden parar esto

Las redes sociales tienen sistemas de detección de fraude. También tienen incentivos contradictorios.

La detección de cuentas falsas y actividad fraudulenta implica dar de baja cuentas. Las cuentas tienen un valor estadístico para las plataformas: cada cuenta activa —real o falsa— contribuye a las métricas de usuarios activos que los inversores miran. Dar de baja millones de cuentas fraudulentas mejora la seguridad pero empeora las métricas.

Además, los estafadores evolucionan más rápido que los sistemas de detección. Cada vez que una plataforma identifica un patrón de comportamiento fraudulento y lo bloquea, los operadores de fraude ajustan el patrón. El juego del gato y el ratón es asimétrico: los defensores tienen que cubrir todas las variantes posibles, los atacantes solo necesitan encontrar una que funcione.

La inteligencia artificial cambió la velocidad del juego. Las granjas de fraude —operaciones industriales de estafa ubicadas principalmente en el sudeste asiático y en algunas regiones de África— ahora usan modelos de lenguaje grande para generar conversaciones convincentes a escala. Un solo operador puede gestionar cientos de interacciones simultáneas con víctimas potenciales. El tiempo de atención que antes requería un estafador humano ahora lo provee la IA.

El impacto en América Latina

El reporte de la FTC se refiere a consumidores americanos. Pero las estafas digitales de este tipo tienen alcance global y los países de América Latina son objetivos activos.

Las modalidades son similares pero adaptadas al contexto local. En Argentina, Brasil y México hay reportes crecientes de estafas de inversión que usan plataformas de WhatsApp Business para operar con más credibilidad y referencias a esquemas en pesos o en dólares. Las estafas de suplantación de marcas locales —bancos, servicios públicos, comercios conocidos— también crecieron.

La diferencia con el contexto americano es que los mecanismos de denuncia y recuperación de fondos son más limitados. La FTC tiene jurisdicción para actuar contra plataformas y operadores de fraude con base en Estados Unidos. Las autoridades latinoamericanas tienen menos capacidad técnica y jurisdiccional para perseguir operaciones que suelen estar diseminadas en múltiples países.

Qué se puede hacer

La FTC recomienda desconfiar de contactos no solicitados que ofrecen oportunidades financieras, verificar identidades antes de cualquier transacción y no pagar nunca antes de recibir un bien o servicio verificable.

Lo que no dice el reporte, porque es estructuralmente difícil de resolver: la deuda de las plataformas de redes sociales con sus usuarios es más grande que la que los sistemas de denuncia pueden cubrir. Mientras las redes sociales sigan siendo el canal de adquisición más efectivo para los estafadores y mientras las plataformas tengan incentivos para mantener cuentas activas independientemente de su autenticidad, los 2.100 millones del año pasado van a ser el piso de los próximos años, no el techo.

Fuente original: Un Mundo Loco

Fuente: Un Mundo Loco