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Trump canceló las negociaciones con Irán y dio orden de disparar en el Estrecho de Ormuz. El precio del petróleo subió y el mundo se acerca a un punto de quiebre.

Trump canceló las negociaciones con Irán y dio orden de disparar en el Estrecho de Ormuz. El precio del petróleo subió y el mundo se acerca a un punto de quiebre.

El Estrecho de Ormuz mide 54 kilómetros en su parte más angosta. Por ese canal pasan aproximadamente 21 millones de barriles de petróleo por día: el 20 por ciento de la demanda global. Si el Estrecho se cierra —por minas, por conflicto naval, por un bloqueo iraní— el precio del petróleo se dispara en horas y los mercados globales lo sienten al día siguiente.

El 27 de abril de 2026, Donald Trump canceló la participación de Estados Unidos en las negociaciones con Irán sobre su programa nuclear. Al mismo tiempo, dio órdenes a la Marina estadounidense de intervenir contra las embarcaciones iraníes que coloquen minas en el área. El precio del petróleo subió.

Alemania calificó la situación como una "humillación" para Estados Unidos. El Reino Unido intentó mediar. El rey Carlos III llegó a Washington en visita diplomática con ese objetivo explícito.

El contexto requiere entender qué está pasando en el Golfo y por qué el Estrecho de Ormuz es el punto de presión más sensible de la economía global.

Por qué Irán pone minas en el Golfo

Irán no tiene la capacidad naval de enfrentarse directamente a la Marina de Estados Unidos. Lo que tiene es la capacidad de hacer el Estrecho de Ormuz impracticable. Las minas marinas —armas baratas y difíciles de detectar— pueden paralizar el tráfico comercial sin necesitar una batalla.

La táctica iraní de usar el Estrecho como palanca de negociación no es nueva. Desde la guerra de los tanqueros en los años 80, Irán entendió que el acceso al petróleo del Golfo es su mejor moneda de cambio en cualquier conflicto con Occidente. Cuando las negociaciones sobre el programa nuclear se estancan, la amenaza implícita de interrumpir el tráfico marítimo es la forma que tiene Irán de recordarle al mundo que el statu quo tiene un costo.

En 2026, el programa nuclear iraní está más avanzado que en cualquier momento anterior. Las estimaciones de inteligencia americanas y europeas ubican a Irán a semanas o pocos meses de tener material suficiente para un dispositivo nuclear. Eso crea urgencia para cualquier acuerdo, pero también aumenta el valor de negociación de Irán.

Por qué Trump canceló las negociaciones

La decisión de cancelar la participación americana en las negociaciones sigue un patrón que ya se vio en el primer mandato de Trump: el uso de la máxima presión como estrategia de entrada a cualquier negociación.

La lógica es que Irán, bajo suficiente presión económica y militar, va a volver a la mesa con condiciones más favorables para Estados Unidos. El riesgo es que Irán calcule que puede resistir la presión y suba las apuestas en el Estrecho.

Alemania y el Reino Unido han estado participando en las negociaciones como actores secundarios, tratando de mantener un canal diplomático abierto. La declaración del canciller alemán Merz —que Estados Unidos está siendo "humillado" por Irán— refleja la frustración europea con una estrategia americana que parece diseñada para el mercado doméstico más que para resolver el problema.

El rey Carlos III en Washington es la señal más visible de que el gobierno británico de Keir Starmer —que ya irritó a Trump al negarse a participar en operaciones militares contra Irán— está intentando reparar la relación antes de que se deteriore más.

Qué pasa si el Estrecho se cierra

Un cierre total del Estrecho de Ormuz es el escenario catastrófico. No ocurrió nunca, pero el riesgo nunca fue tan alto.

Los países que más dependen del petróleo del Golfo son los países asiáticos —China, Japón, Corea del Sur, India— que importan grandes volúmenes de crudo iraní, saudí y emiratí. Un cierre del Estrecho impacta a esos países de manera directa e inmediata.

El impacto en los precios del petróleo sería inmediato: estimaciones conservadoras hablan de una suba del 50 al 100 por ciento en el precio del barril en los primeros días. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos tienen oleoductos alternativos que bypassean el Estrecho, pero con capacidad limitada. No alcanzan para compensar el volumen total que pasa por el canal.

Para Argentina, un shock de precios del petróleo tiene efectos contradictorios. Por un lado, el costo de las importaciones de combustible sube. Por otro, los precios de los commodities energéticos que Argentina exporta —gas, petróleo de Vaca Muerta— también subirían. El balance depende de la duración del shock y de la posición neta de la balanza energética del país en ese momento.

Lo que se juega más allá del petróleo

El conflicto en el Estrecho de Ormuz va más allá del precio del barril. Es una prueba del sistema de normas internacionales que regula el comercio marítimo.

La libertad de navegación en aguas internacionales es uno de los principios más básicos del orden económico global. Si un país puede minar un estrecho internacional sin consecuencias y otro puede responder con fuerza militar sin mandato multilateral, el sistema de reglas que hace posible el comercio global se erosiona.

En 2026, ese sistema ya está bajo presión por múltiples conflictos simultáneos. El Estrecho de Ormuz es el punto donde la presión se concentra de manera más concreta y más cara.

Fuente original: Un Mundo Loco

Fuente: Un Mundo Loco