En las Montañas Blancas de California, a más de 3.000 metros de altura, crece un árbol que empezó su vida alrededor del año 3.000 antes de Cristo. Lo llaman Matusalén, como el personaje bíblico que según el texto vivió 969 años. Tiene 5.068 años según la última datación publicada. Es el organismo no clonal más viejo del mundo — un ser vivo individual, crecido de una semilla, que lleva cinco milenios en el mismo lugar.
Su ubicación exacta no es pública. El Servicio Forestal de los Estados Unidos decidió no revelarla después de que otro árbol antiguo de la misma especie, un pino de las cerdas llamado Prometeo, fuera talado accidentalmente en 1964 durante una investigación científica. Tenía 4.862 años. El investigador que lo cortó no sabía que era el más viejo conocido hasta que contó los anillos.
Por qué viven tanto
Los pinos de las cerdas (Pinus longaeva) crecen en las condiciones más hostiles para un árbol: suelos pobres en nutrientes, vientos extremos, nevadas intensas y veranos muy cortos. Un árbol que crece en esas condiciones produce madera extremadamente densa, con anillos de crecimiento muy apretados, que es casi impermeable a los hongos e insectos que pudren los árboles en climas más benignos.
La paradoja de su longevidad es que su ambiente hostil los protege. En condiciones mejores, crecerían más rápido, pero también se degradarían más rápido. En el límite de lo que un árbol puede tolerar, el metabolismo se hace tan lento y la madera tan dura que el tiempo pasa diferente.
Algunos pinos de las cerdas tienen entre el 90% y el 95% de su madera muerta. El árbol vivo es solo una franja de corteza y albura activa que rodea el tronco principal. Eso también los protege: si una parte del árbol muere por un rayo o una enfermedad, el resto puede continuar indefinidamente sin que la sección muerta se pudra o infecte al árbol vivo.
Cómo se determina la edad
La dendrocronología es la ciencia de contar y analizar los anillos de crecimiento de los árboles. Cada año, un árbol forma un anillo — una capa clara en primavera cuando el crecimiento es rápido y una capa oscura en verano cuando es más lento. El ancho de cada anillo refleja las condiciones climáticas de ese año: anillo ancho, año bueno; anillo delgado, año de sequía o frío.
Para los árboles más viejos, los científicos usan un taladro hueco que extrae un cilindro de madera del diámetro de un lápiz sin matar al árbol. En ese cilindro, que va desde la corteza hasta el centro, están todos los anillos. Contar 5.000 anillos bajo microscopio es un trabajo de semanas.
Los registros dendrocronológicos de los pinos de las cerdas son tan largos y detallados que sirven como base para calibrar el carbono 14 — el método estándar de datación arqueológica. Sin los árboles de las Montañas Blancas, nuestra capacidad de fechar objetos de hasta 10.000 años de antigüedad sería menos precisa.
El caso del árbol que se cortó sin saber que era el más viejo
En 1964, un geógrafo llamado Donald Rusk Currey estudiaba la historia climática de Nevada usando los anillos de los pinos de las cerdas. Su taladro se rompió dentro de un árbol particularmente grande en Wheeler Peak, en lo que hoy es el Parque Nacional Great Basin. Pidió permiso al Servicio Forestal para cortarlo y estudiarlo directamente.
El permiso fue otorgado. Cuando Currey y sus colegas contaron los anillos de la sección transversal, encontraron 4.862 años. Era el árbol vivo más viejo conocido hasta ese momento. El árbol fue bautizado Prometeo después de ser talado — el nombre del titán que fue castigado eternamente por robarle el fuego a los dioses.
La tala de Prometeo generó una controversia que continúa en los libros de texto de ética científica. Currey nunca habló mucho sobre el episodio públicamente. El Servicio Forestal cambió sus protocolos. Y cuando años después se identificó a Matusalén como aún más viejo, su ubicación quedó clasificada.
Hay organismos más viejos, pero son distintos
Matusalén es el organismo individual no clonal más viejo. Pero hay organismos más viejos si se amplía la definición.
Pando, en Utah, es una colonia de árboles de álamo temblón que comparten un sistema de raíces. Todos los troncos son genéticamente idénticos — son el mismo organismo. El sistema de raíces tiene entre 80.000 y un millón de años, aunque cada tronco individual vive pocas décadas.
Posidonia oceánica, una pradera de pastos marinos en el Mediterráneo cerca de las Islas Baleares, es un clon que algunos estudios estiman en más de 100.000 años. Ocupa cientos de kilómetros cuadrados y es técnicamente un solo organismo.
Y hay colonias de bacterias en permafrost siberiano que podrían tener entre 400.000 y 600.000 años en estado latente, aunque el debate sobre si eso cuenta como "estar vivas" sigue abierto.
Matusalén, con su forma inconfundible de árbol retorcido por el viento y su historia de cinco mil años en el mismo lugar, sigue siendo el más antiguo de los seres vivos que reconocemos intuitivamente como organismos individuales.
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