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Esta madrugada Europa lanzó 32 satélites de Amazon para competirle a SpaceX. Así funciona la carrera por el internet satelital.

Esta madrugada Europa lanzó 32 satélites de Amazon para competirle a SpaceX. Así funciona la carrera por el internet satelital.

A las 4:08 de la mañana del 30 de abril de 2026, hora del este de Estados Unidos, el cohete europeo Ariane 6 despegó del Puerto Espacial de Europa en Kourou, Guayana Francesa, con 32 satélites de internet de banda ancha de Amazon a bordo. Menos de dos horas después, todos los satélites fueron separados con éxito en órbita terrestre baja. La misión —designada VA268— fue el séptimo vuelo total del Ariane 6 y el segundo en su configuración más potente, con cuatro propulsores laterales de combustible sólido.

El lanzamiento es parte de un acuerdo más amplio: Amazon tiene reservados dieciocho vuelos del Ariane 6 para construir su constelación de satélites. Y esa constelación tiene un nombre y un rival muy claro: Starlink, la red satelital de SpaceX que hoy opera más de 9.300 satélites en órbita y provee servicio en más de 125 países.

La constelación que quiere alcanzarlo

Amazon llama a su proyecto "Amazon Leo" —anteriormente conocido como Project Kuiper—. La constelación final planificada suma 3.236 satélites distribuidos en tres capas orbitales entre los 590 y 630 kilómetros de altitud. Para completarla se necesitan más de ochenta lanzamientos usando múltiples cohetes: además del Ariane 6 europeo, Amazon usa el Atlas V y el Vulcan Centaur de United Launch Alliance, y el Falcon 9 de SpaceX.

Sí: Amazon le paga a SpaceX para lanzar satélites que van a competir con Starlink. La lógica es comercial —SpaceX tiene el cohete más confiable y disponible del mercado— pero la ironía no se le escapa a nadie en la industria.

Al momento de este lanzamiento, Amazon ya tiene entre 150 y 200 satélites en órbita producto de diez misiones previas. El servicio comercial comenzará a desplegarse gradualmente en 2026 en Estados Unidos, con expansión internacional en los años siguientes.

Las pruebas técnicas son promisorias: Amazon Leo alcanzó velocidades pico de 1,29 gigabits por segundo en pruebas, con latencias de aproximadamente 47 milisegundos. El hardware de usuario apuntará a un costo menor a 400 dólares. La comparación con Starlink —que ofrece velocidades de 50 a 220 Mbps, latencias de 20 a 40 milisegundos y cobra 349 dólares por el kit— define el campo de batalla.

El cohete europeo y su historia

El Ariane 6 es el resultado de una inversión de cuatro mil quinientos millones de dólares por parte de la Agencia Espacial Europea y la agencia francesa CNES. Lo fabrica ArianeGroup, una empresa conjunta de Airbus y Safran. Reemplaza al Ariane 5, el cohete que durante casi tres décadas fue el principal lanzador comercial europeo.

El primer vuelo del Ariane 6 ocurrió en julio de 2024, con años de retrasos acumulados por problemas técnicos, la pandemia y los efectos de la guerra en Ucrania sobre las cadenas de suministro aeroespacial. Ese vuelo inaugural tuvo un fallo parcial: la etapa superior no completó la maniobra de reentrada controlada. El problema no impidió la separación de carga útil pero dejó fragmentos de hardware en órbita, lo que generó críticas.

El segundo vuelo, en febrero de 2026, fue el debut de la variante Ariane 64 —la configuración con cuatro propulsores— que puede llevar hasta 21.500 kilogramos a órbita terrestre baja, el doble que la versión de dos propulsores. El lanzamiento de esta madrugada fue el segundo vuelo de esa configuración y el primero operacional con una carga comercial significativa.

Por qué Europa necesita su propio cohete

La pregunta de fondo, para la ESA y para los estados miembros que financiaron el programa, no es técnica sino política: ¿puede Europa lanzar sus propios satélites militares, de observación de la Tierra y de comunicaciones sin depender de SpaceX?

La respuesta fue, durante un período incómodo, no. Después del retiro del Ariane 5 en 2023 y antes del debut del Ariane 6 en 2024, Europa no tenía lanzador propio operativo para cargas pesadas. El Vega-C, el cohete europeo para cargas más pequeñas, también sufrió un fallo en 2022 y estuvo fuera de servicio durante más de un año. En ese intervalo, la ESA tuvo que recurrir a SpaceX para lanzar misiones que normalmente habrían ido en cohetes europeos.

El Ariane 6 restaura esa autonomía estratégica. La ESA tiene programados ocho lanzamientos para 2026 y diez para 2027, con una hoja de ruta que incluye misiones de la propia agencia, satélites gubernamentales de estados miembros y contratos comerciales como el de Amazon.

La carrera que recién empieza

Starlink ya tiene nueve mil trescientos satélites en órbita y apunta a cuarenta y dos mil. Amazon necesita más de tres mil para completar su constelación. La brecha es enorme y el liderazgo de SpaceX en lanzamientos propios —Falcon 9 y Starship— le da una ventaja estructural que ningún competidor puede igualar con cohetes de terceros.

Lo que Amazon aporta es capital —y la infraestructura de AWS como columna vertebral del servicio—. Lo que Europa aporta con el Ariane 6 es capacidad de lanzamiento independiente para un cliente que quiere no depender exclusivamente del principal competidor del mercado que está tratando de entrar.

A las 6:08 de la mañana en Kourou, cuando los últimos satélites fueron confirmados en órbita, los 32 nuevos puntos de luz se sumaron a los miles que ya cruzan el cielo nocturno. El internet para el mundo que llega desde el espacio ya tiene más de un dueño posible.

Fuente original: Space.com / ESA / Arianespace

Fuente: Space.com / ESA / Arianespace