La Agencia Espacial Europea liberó el 19 de marzo de 2025 la primera tanda de datos de la misión Euclid, con una muestra de sus campos profundos y un catálogo inicial que ya cambia de escala el trabajo sobre galaxias lejanas. La noticia importa porque no se trata solo de imágenes bonitas: Euclid está construido para medir formas, distancias y distribución de galaxias con una precisión pensada para estudiar materia oscura y energía oscura, dos componentes que, según el modelo cosmológico actual, dominan la composición del universo.
El dato más fuerte está en los números de arranque. En una sola semana de observaciones de tres regiones del cielo, Euclid registró 26 millones de galaxias, algunas ubicadas hasta 10.500 millones de años luz. La vista preliminar cubrió 63 grados cuadrados, una superficie equivalente a más de 300 lunas llenas. Dentro de ese primer volumen apareció un catálogo de más de 380.000 galaxias clasificadas y 500 candidatas a lentes gravitacionales fuertes, casi todas desconocidas hasta entonces.
Una máquina para medir lo invisible
Euclid fue lanzado en julio de 2023 y comenzó sus observaciones científicas rutinarias el 14 de febrero de 2024. No está diseñado para visitar un objeto único, sino para construir un atlas inmenso: el plan de la ESA es cubrir 14.000 grados cuadrados, cerca de un tercio del cielo, con imágenes de alta calidad. Esa arquitectura convierte al telescopio en una máquina de encuesta, más parecida a un cartografo que a una cámara apuntada a un solo paisaje.
La misión usa dos instrumentos centrales. VIS, su instrumento visible, registra la forma de las galaxias con alta resolucion. NISP, el espectrometro y fotometro de infrarrojo cercano, ayuda a estimar distancias y masas. La combinación es crucial: para estudiar la materia oscura no alcanza con saber que hay una mancha luminosa en una imagen, hay que medir como se deforma, donde está y a que distancia se ubica.
La ESA calcula que Euclid enviará alrededor de 100 gigabytes de datos por dia y que, durante seis años, capturará imágenes de más de 1.500 millones de galaxias. Es una escala que obliga a cambiar también el modo de analizar. La astronomía de archivo ya no depende solamente de mirar una placa o una foto: depende de cadenas de procesamiento, algoritmos, validación humana y servidores capaces de sostener una biblioteca cósmica en expansión.
Galaxias clasificadas por humanos y algoritmos
Uno de los resultados más concretos de la primera liberacion es el catálogo morfológico de más de 380.000 galaxias. La clasificación incluye rasgos como brazos espirales, barras centrales y colas de marea, señales que permiten inferir interacciones o fusiones entre galaxias. Esa información sirve para estudiar como cambian las estructuras internas de las galaxias y como el ambiente externo modifica su evolución.
El catálogo no salio de una caja negra automatica. La ESA detalla que fue creado con Zoobot, un algoritmo de inteligencia artificial entrenado con ayuda de voluntarios de Galaxy Zoo. Durante una campaña intensiva de un mes, 9.976 personas clasificaron imágenes de Euclid para enseñar al sistema a reconocer formas. La rareza, en este caso, es metodológica: una misión espacial de frontera usa ciudadania científica para ordenar parte de su propio exceso de datos.
La cifra también tiene un matiz importante. Esa primera lista representa apenas el 0,4 por ciento del número total de galaxias con resolucion similar que se espera obtener durante la vida de Euclid. Lo publicado funciona como anticipo técnico y científico: permite probar herramientas, comparar métodos y preparar a los equipos para liberaciones mayores.
Arcos de luz y materia que no se ve
Las lentes gravitacionales fuertes son uno de los hallazgos más visuales de Euclid. Ocurren cuando una galaxia en primer plano, junto con su halo de materia oscura, curva la luz de otra galaxia situada más atrás. El resultado puede verse como arcos, imágenes múltiples o incluso anillos de Einstein. No son adornos ópticos: son huellas de masa, incluida masa que no emite luz.
Para construir el primer catálogo de 500 candidatas, el equipo combinó una búsqueda inicial con modelos de inteligencia artificial, inspeccion ciudadana, revisión experta y modelado. La ESA estima que Euclid podría capturar unos 7.000 candidatos en la gran liberacion cosmológica prevista para fines de 2026 y del orden de 100.000 lentes galaxia-galaxia fuertes hacia el final de la misión. Eso sería unas 100 veces más que las conocidas hoy.
La potencia de esas lentes está en que transforman el universo en instrumento. Una galaxia funciona como lupa de otra, y la deformación revela información sobre la distribución de materia en la línea de visión. A escala estadística, ese principio permite estudiar como se reparte la materia oscura en grandes estructuras cosmicas.
Tres campos profundos para volver muchas veces
Los tres campos profundos de Euclid no son una visita única. La misión los observará entre 30 y 52 veces durante sus seis años de trabajo. Con cada pasada, aumentará la profundidad de los datos y aparecerá una población mayor de objetos distantes, débiles o transitorios. La primera semana mostró una versión inicial; el archivo completo será acumulativo.
La propia ESA subraya que la liberacion de marzo de 2025 es una "quick release", pensada para mostrar productos de datos y afinar analisis antes de las entregas principales. Es decir, Euclid todavía no mostró su resultado cosmológico central. Pero ya dejó una señal clara: la astronomía que viene no solo descubre objetos, también fábrica mapas tan grandes que necesitan máquinas y multitudes para poder ser leidos.
Imagen: collage de lentes gravitacionales fuertes captadas por Euclid en sus primeras observaciones de campos profundos, crédito ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA.
Fuente original: European Space Agency