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La misión Artemis II transmitió 484 gigabytes desde la Luna usando luz láser. Es la primera vez que una nave tripulada usa este sistema, y cambia cómo nos comunicamos con el espacio profundo.

La misión Artemis II transmitió 484 gigabytes desde la Luna usando luz láser. Es la primera vez que una nave tripulada usa este sistema, y cambia cómo nos comunicamos con el espacio profundo.

El 1 de abril de 2026, cuatro astronautas despegaron del Centro Espacial Kennedy en Florida abordo de la cápsula Orion: Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch de la NASA, y Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense. Era la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado en rodear la Luna en más de medio siglo. En los diez días que duró la misión, los astronautas transmitieron a la Tierra 484 gigabytes de datos —video en alta definición, imágenes científicas, procedimientos de vuelo, voz— usando no radio, sino luz infrarroja invisible. Un láser.

Eso puede sonar a detalle técnico, pero es el inicio de un cambio de fondo en cómo la humanidad se comunica con sus naves en el espacio profundo.

El problema que el radio no puede resolver

Durante décadas, las comunicaciones espaciales funcionaron con ondas de radiofrecuencia. Funcionan: llegan lejos, atraviesan la atmósfera, y los ingenieros los conocen bien desde los tiempos del Apolo. Pero tienen un límite físico difícil de superar: a medida que una nave se aleja, la señal de radio se dispersa y la velocidad de transmisión cae drásticamente.

En la distancia Tierra-Luna —unos 385.000 kilómetros— los sistemas de radio de alta gama logran transferencias de un dígito de megabits por segundo. Es suficiente para voz y telemetría básica, pero no para video de alta resolución en tiempo real ni para los volúmenes de datos científicos que las misiones futuras a Marte necesitarán transmitir.

Farzana Khatri, ingeniería principal del sistema desarrollado en el Laboratorio Lincoln del MIT, lo formuló con precisión: "El espectro de radiofrecuencia está altamente congestionado ahora, y la RF no escala a distancias mayores en el espacio."

El láser, en cambio, concentra toda su energía en un haz extremadamente estrecho. No se dispersa de la misma manera. Puede portar mucha más información en el mismo tiempo. El tradeoff es que el haz es tan angosto que apuntarlo requiere precisión de arco de segundos desde una nave en movimiento, cruzando la atmósfera turbulenta de la Tierra, hacia receptores en tierra.

Veinte años de desarrollo, el tamaño de un gato

El sistema que voló en Artemis II se llama O2O —Orion Artemis II Optical Communications System— y su componente central es el terminal MAScOT, desarrollado durante más de veinte años por el Laboratorio Lincoln del MIT en colaboración con el Centro Goddard de la NASA. El dispositivo tiene aproximadamente el tamaño de un gato doméstico. Incluye un telescopio de cuatro pulgadas montado en un cardán de dos ejes que le permite apuntar con precisión mientras la nave maniobra, espejos de dirección rápida que compensan las vibraciones, y óptica de enfoque de alta precisión.

Desde la Luna, el O2O logró tasas de descarga de hasta 260 megabits por segundo. En la Estación Espacial Internacional, durante pruebas previas, había alcanzado 1,2 gigabits por segundo. En total, a lo largo de los diez días de Artemis II, el sistema intercambió 484 gigabytes con tres estaciones receptoras en la Tierra: el Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA en California del Sur, el Complejo White Sands en Nuevo México, y el Observatorio Mount Stromlo en Canberra, Australia. Este último demostró algo particularmente relevante: que componentes comerciales estándar son suficientes para operar como receptor óptico, lo que abarata enormemente la infraestructura terrestre.

En menos de una hora, el sistema llegó a recibir y transmitir 26 gigabytes. Para comparar: las transmisiones de radio del Apolo 11, en 1969, eran de pocas kilobits por segundo. La diferencia es de aproximadamente cinco órdenes de magnitud.

Lo que se transmitió — y lo que eso permitió

Los datos del O2O incluyeron video en 4K del vuelo circumlunar, fotografías científicas de alta resolución, imágenes del amanecer y el ocaso de la Tierra visto desde la órbita lunar, y una vista de un eclipse solar lunar captada por la cámara del panel solar. También procedimientos de vuelo, datos de ingeniería, comunicaciones de voz.

Lo que hace distinto a ese contenido es tanto el volumen como la calidad y la posibilidad de uso en tiempo real. Kelsey Young, científica líder de Artemis II en la NASA, señaló que el acceso a imágenes de alta resolución en tiempo real "es un cambio de juego" para la toma de decisiones científicas durante el vuelo. En misiones anteriores, los datos de alta resolución se descargaban días o semanas después del vuelo. Con lasercom, un investigador en tierra puede ver lo que ve el astronauta casi en el momento en que ocurre.

Para las misiones futuras a Marte —donde la distancia puede llegar a 400 millones de kilómetros— la comunicación por radio tomará entre 3 y 22 minutos en dirección, lo que hace imposible cualquier interacción en tiempo casi real. El láser tiene el mismo problema con la velocidad de la luz, pero su mayor ancho de banda permite comprimir en pocos minutos lo que la radio tomaría horas en transmitir.

La infraestructura que viene

Artemis II fue una demostración, no una capacidad operativa lista. Los siguientes pasos incluyen escalar el sistema para misiones de mayor duración, mejorar la resiliencia ante condiciones atmosféricas adversas —las nubes pueden interrumpir el haz óptico— y desarrollar una red de retransmisores en órbita que garantice cobertura continua.

La Agencia Espacial Europea también trabaja en tecnología de lasercom para sus propias misiones y ha establecido estaciones receptoras en Tenerife y en Chile. El objetivo a largo plazo es una infraestructura de comunicaciones espaciales ópticas que funcione como la fibra óptica funciona en la Tierra: alta velocidad, alta confiabilidad, sin el cuello de botella del espectro de radio.

La misión Artemis III, que apunta a poner astronautas en la superficie lunar, tiene previsto incluir una versión mejorada del sistema óptico. Y el debate técnico ya empieza a girar en torno a lo que sigue: lasercom para la Luna es relativamente sencillo comparado con lo que requerirán las comunicaciones con una tripulación humana en Marte.

Durante diez días en abril de 2026, cuatro astronautas dieron la vuelta a la Luna transmitiendo datos a velocidades que habrían parecido imposibles una década atrás. Lo hicieron con luz. El canal por el que viajó esa luz es el mismo que conectará a los humanos con el resto del sistema solar.

Fuente original: NASA / MIT Lincoln Laboratory

Fuente: NASA / MIT Lincoln Laboratory