Chubut ensaya vinos de clima frío y el Cabernet Franc empieza a marcar territorio

Chubut ensaya vinos de clima frío y el Cabernet Franc empieza a marcar territorio

La vitivinicultura argentina no termina en Mendoza, San Juan o Salta. En el Valle Inferior del Río Chubut, el INTA Trelew viene trabajando desde comienzos de los años 2000 con variedades adaptadas a clima frío. La novedad reciente es el desempeño de Cabernet Franc implantado en 2016, con vinos jóvenes, frutados y perfiles herbales que ya muestran una identidad distinta.

El proyecto no nació como moda patagónica. Empezó con ensayos de adaptación varietal, envío de uvas a Luján de Cuyo para evaluación enológica y, desde 2011, una sala de elaboración local en Trelew. Ese cambio fue decisivo: vinificar en la región permite entender mejor cómo se expresa el territorio y acompaña a productores que quieren pasar de prueba agronómica a producto.

Frío, acidez e identidad

Belén Pugh, especialista del INTA Chubut, explicó que Cabernet Franc generó dudas al comienzo, pero se adaptó bien a las condiciones del valle. La variedad puede dar notas herbales, como pimiento rojo, arveja o menta, y frutas negras. En una zona fría, con suelos y amplitud propios, esas características pueden diferenciar al vino patagónico de perfiles más conocidos.

El clima frío suele favorecer buena acidez natural y maduraciones más lentas. Eso puede ser una ventaja si se maneja con precisión. También exige elegir variedades, fechas de cosecha y prácticas adecuadas. La Patagonia no puede copiar sin más el modelo de regiones más cálidas; debe construir su propio manual.

Quince mil litros por temporada

Las vendimias recientes muestran una mayor participación de productores y volúmenes con proyecciones de hasta 15.000 litros por temporada. La cifra todavía es pequeña frente a grandes zonas vitivinícolas, pero su importancia está en otra parte: consolida una actividad emergente, con productores que intercambian experiencia, evalúan vinos y empiezan a construir reputación territorial.

En la sala del INTA se elaboran Pinot Noir, Malbec, Cabernet Franc, Merlot, Syrah y Cabernet Sauvignon. Algunas bodegas y productores avanzan hacia proyectos propios, mientras otros usan la infraestructura experimental para aprender y mejorar índices de calidad.

Una economía de paisaje

El vino no es solo una bebida. Ordena turismo, gastronomía, marca regional, empleo técnico y narrativa cultural. Cuando una zona nueva desarrolla vitivinicultura, también disputa una imagen de sí misma. Chubut ya no aparece únicamente como ballenas, estepa, petróleo o lana: puede sumar una ruta de vinos de clima frío con ciencia aplicada detrás.

La noticia vale porque muestra una expansión paciente, no un lanzamiento vacío. Dos décadas de ensayos sostienen una apuesta que recién ahora empieza a tener volumen y lenguaje propio. El Cabernet Franc en Trelew no promete reemplazar a nadie; promete ampliar el mapa de lo que puede ser un vino argentino.

Imagen: producción vitivinícola en Chubut acompañada por INTA, material oficial difundido por INTA.
Fuente original: INTA

Fuente: INTA