Un Mundo Loco ●

Un cometa de otro sistema solar pasó cerca del Sol y dejó una pista: su agua es 40 veces más pesada que la nuestra

Un cometa de otro sistema solar pasó cerca del Sol y dejó una pista: su agua es 40 veces más pesada que la nuestra

El 1 de julio de 2025, el telescopio ATLAS instalado en Río Hurtado, Chile —financiado por la NASA— detectó un objeto nuevo moviéndose a través del sistema solar. Los astrónomos lo designaron 3I/ATLAS. El número indica que es el tercer objeto conocido de origen interestelar. Los dos anteriores fueron 1I/'Oumuamua, en 2017, y el cometa 2I/Borisov, en 2019.

Como los anteriores, 3I/ATLAS no pertenece a nuestro sistema solar. Viene de otro lugar, viaja a velocidades imposibles para un objeto que se hubiera originado aquí, y pasó de visita antes de continuar su trayecto hacia el espacio interestelar para siempre.

Lo diferente de este tercer visitante es lo que dejó antes de irse.

Lo que ALMA midió

El 30 de octubre de 2025, seis días después de su punto de máxima aproximación al Sol —el perihelio—, el radiotelescopio ALMA observó el cometa durante una ventana brevísima. La mayoría de los instrumentos no pueden apuntar hacia el Sol; los radiotelescopios como ALMA pueden hacerlo, lo que los convirtió en la única herramienta disponible para capturar al objeto en ese momento crítico.

Lo que el equipo liderado por Luis E. Salazar Manzano, estudiante de doctorado de la Universidad de Michigan, buscaba era agua deuterada: H₂O en la que uno de los átomos de hidrógeno fue reemplazado por deuterio, una variante más pesada del mismo elemento. Los químicos la notan como HDO, y en la jerga popular se conoce como "agua semipesada".

La proporción entre agua deuterada y agua ordinaria —llamada razón D/H— funciona como una firma química. Distintas condiciones de formación producen distintas razones D/H. El frío favorece que el deuterio se incorpore al agua: los procesos químicos que generan agua deuterada requieren temperaturas inferiores a unos 30 Kelvin, es decir, aproximadamente –243 grados Celsius.

Los cometas de nuestro propio sistema solar tienen razones D/H del orden de 1 a 2 por cada 10.000 moléculas. Los océanos de la Tierra tienen una razón aún más baja: aproximadamente 1,6 por cada 10.000. Son valores que reflejan las condiciones en las que se formó nuestro sistema solar, hace unos 4.600 millones de años.

La razón D/H de 3I/ATLAS es al menos 30 veces la de los cometas del sistema solar, y más de 40 veces la de los océanos terrestres.

Un sistema solar radicalmente distinto

La consecuencia directa de esa medición es que 3I/ATLAS se formó en un entorno mucho más frío que el nuestro. Teresa Paneque-Carreño, profesora asistente en Michigan y directora del programa de Tiempo Discrecional del Director de ALMA que hizo posible la observación, lo explicó con una imagen sencilla: el agua de este cometa guarda un registro químico del lugar donde nació, y ese registro apunta a un ambiente distinto al de nuestra vecindad cósmica.

No significa que el cometa viene de un sistema estelar particular identificado. Las trayectorias interestelares son difíciles de trazar hacia atrás con precisión suficiente para señalar un origen específico. Lo que la razón D/H sí establece con claridad es que dondequiera que se haya formado 3I/ATLAS, era más frío que las regiones donde se forman los cometas en nuestro sistema solar —y significativamente más frío que las regiones de formación de planetas en zonas habitables.

El resultado fue publicado el 24 de abril de 2026 en Nature Astronomy, bajo el título "A Direct View of the Chemical Properties of Water from Another Planetary System: Water D/H in 3I/ATLAS".

Por qué el deuterio conecta con el Big Bang

La razón D/H tiene una dimensión que va más allá de la geología cometaria.

El deuterio —el hidrógeno pesado— no se produce en el interior de las estrellas. Las estrellas destruyen deuterio en sus reacciones de fusión. La única fuente primordial de deuterio en el universo es el Big Bang: en los primeros minutos después de la expansión inicial, cuando el universo era un plasma extremadamente caliente y denso, la nucleosíntesis primordial produjo hidrógeno, deuterio, helio y pequeñas cantidades de litio en proporciones fijas.

Esas proporciones son una función de la densidad de bariones —partículas de materia ordinaria— en el universo temprano. Medir el deuterio en distintos lugares del cosmos es, en ese sentido, una manera de leer las condiciones del universo temprano preservadas en diferentes ambientes.

Paneque-Carreño señaló este aspecto en la comunicación científica de ALMA: la abundancia de deuterio en 3I/ATLAS no refleja solo las condiciones de formación del cometa, sino que también lleva impresa la firma de los procesos que, hace miles de millones de años, formaron los ingredientes básicos del cosmos en otra región del universo.

El tercer visitante en una década

El ritmo al que los astrónomos detectan objetos interestelares pasando por el sistema solar aceleró con la mejora de los telescopios de vigilancia. 'Oumuamua generó controversia porque su trayectoria y composición resultaron difíciles de explicar con modelos convencionales; algunos investigadores postularon hipótesis no convencionales sobre su naturaleza. Borisov fue más convencional en su comportamiento: un cometa claro, con cola, que se estudiaron con los instrumentos disponibles. 3I/ATLAS permitió por primera vez medir la composición química del agua de un objeto interestelar.

Que el primer objeto que pasa cerca del Sol lo suficientemente despacio como para ser estudiado en detalle muestre una razón D/H tan alejada de la nuestra no es necesariamente sorprendente. Los sistemas estelares son distintos entre sí, se forman en condiciones distintas y producen objetos con firmas químicas distintas. Lo llamativo es que ahora tengamos una herramienta para leer esas firmas.

Cuando 3I/ATLAS cruce los límites del sistema solar en los próximos años, llevará consigo el agua que trajo del lugar que lo vio nacer. Pero ya dejó en los datos de ALMA lo suficiente para que los astrónomos de la Tierra sepan que ese lugar era más frío, más distante y más ajeno que cualquier cosa en nuestra vecindad cósmica.

Fuente original: ALMA Observatory / Nature Astronomy / EarthSky

Fuente: ALMA Observatory / Nature Astronomy / EarthSky