Core Memory: el MoMA convierte nucleos de hielo en una pantalla de 110.000 años

Core Memory: el MoMA convierte nucleos de hielo en una pantalla de 110.000 años

El Museum of Modern Art de Nueva York presenta desde el 7 de marzo hasta el 4 de octubre de 2026 Peggy Weil: Core Memory, una instalacion que lleva dos visualizaciones de paisajes subterraneos y polares a la pantalla inmersiva de 24 pies del lobby del museo. La obra importa porque usa recursos del arte digital para hacer visible una clase de archivo que casi nunca se ve completo: nucleos de hielo y roca donde quedan registradas capas de clima, gases, sedimentos y tiempo profundo.

El dato mas contundente esta en 88 Cores, una de las dos obras reunidas por primera vez en esta muestra. Weil desciende visualmente dos millas a traves de la capa de hielo de Groenlandia y recorre 110.000 años de registro climatico. La segunda pieza, 18 Cores, se mueve hacia otro extremo: nucleos geotermicos extraidos del Salton Sea, en California, entre 1985 y 1986, con estratos de lutitas, limolitas y areniscas vinculados al Pleistoceno.

La Tierra como dispositivo de memoria

Core Memory parte de una idea simple y dificil de representar: el planeta registra. La nieve que cae sobre Groenlandia se compacta con el tiempo, se convierte en hielo y atrapa burbujas de aire, polvo y gases. A diferencia de los anillos de un arbol, que crecen hacia afuera, el hielo conserva tiempo en direccion vertical. Cuanto mas se perfora hacia abajo, mas se retrocede.

Peggy Weil llama Extended Landscapes a este tipo de trabajos: retratos de capas invisibles bajo los pies, sobre la cabeza o detras del presente. No son paisajes panoramicos en el sentido clasico. Son columnas, descensos, cortes. En vez de representar una montaña desde lejos, organizan evidencias fisicas que cientificos extraen con taladros, cajas, camaras y protocolos de archivo.

La muestra esta organizada por Paula Vilaplana de Miguel, asociada curatorial del Departamento de Arquitectura y Diseño del MoMA. Esa ubicacion institucional es clave: no se presenta solo como arte ambiental, sino tambien como una pregunta de diseño de informacion. ¿Como se convierte una muestra tecnica en una experiencia perceptible sin borrar su densidad cientifica?

Ochenta y ocho columnas de Groenlandia

88 Cores trabaja con nucleos perforados entre 1989 y 1993 como parte del Greenland Ice Sheet Project. En la imagen de prensa difundida por el MoMA se ve un segmento asociado a profundidades de -1855 a -1856 metros. La obra no usa el hielo como metafora vaga: sigue la logica vertical del testigo de hielo, donde cada capa puede contener informacion sobre temperatura, composicion atmosferica y condiciones ambientales pasadas.

Las inscripciones y tonos azules que aparecen en algunos fragmentos no son meros efectos visuales. El MoMA señala que documentan tambien la evolucion de las tecnologias de imagen utilizadas para digitalizar esos fragmentos a lo largo del tiempo. La obra, entonces, no solo archiva clima; archiva la historia de los modos de mirar el clima.

Weil viene de una trayectoria vinculada a la imagen digital y al retrato. En Core Memory, el retrato ya no se aplica a una persona, sino a un sistema fisico. La escala cambia radicalmente: el sujeto no cabe en una cara ni en un paisaje de superficie. Es una columna de tiempo acumulado.

Del hielo polar al calor del Salton Sea

18 Cores desplaza la mirada desde Groenlandia hacia el sur de California. La obra ensambla imagenes de nucleos rocosos extraidos en el Salton Sea entre 1985 y 1986. El resultado son seis hebras verticales que muestran materiales subterraneos: lutitas, limolitas y areniscas. Donde 88 Cores trabaja con frio, atmosfera y hielo, 18 Cores trabaja con calor geotermico, sedimento y roca.

El Salton Sea no es un escenario neutro. Es un lago salino del sur de California, asociado a transformaciones hidrologicas, agricultura, evaporacion, contaminacion y proyectos energeticos. La decision de llevar sus nucleos a una obra de pantalla no convierte el sitio en postal; lo vuelve una seccion. La superficie queda reemplazada por una lectura vertical de lo que sostiene y recuerda el territorio.

La union de ambas piezas permite comparar dos archivos naturales que funcionan de manera distinta. El hielo atrapa aire y conserva capas anuales; la roca sedimentaria acumula presiones, minerales y cambios geologicos. Ambas piezas obligan a mirar el tiempo como materia, no como linea abstracta.

Una pantalla de museo para datos que no son decoracion

El MoMA ubica la instalacion en la Agnes Gund Garden Lobby, sobre una pantalla inmersiva de 24 pies. Esa escala tiene un efecto practico: transforma materiales de laboratorio, que suelen circular como cilindros, fotografias tecnicas o graficos, en una experiencia corporal. El visitante no examina una muestra bajo lupa; queda frente a una columna visual que lo excede.

La propia artista resumio el problema que la obra intenta enfrentar: el ritmo del cambio climatico es demasiado lento para percibirse de forma directa y sustancias como el metano o el dioxido de carbono son invisibles. Core Memory no resuelve esa distancia con dramatizacion facil. La trabaja con evidencia: profundidad, fecha de extraccion, capas, imagen digital, pantalla y duracion.

El proyecto forma parte de Hyundai Card Digital Wall y esta acompañado por imagenes de instalacion y stills de las obras. Su rareza no esta en convertir ciencia en espectaculo, sino en mostrar que los archivos mas importantes del presente pueden tener forma de cilindro, color azul, profundidad negativa y una paciencia de 110.000 años.

Imagen: still de 88 Cores, de Peggy Weil, con nucleos de hielo extraidos entre -1855 y -1856 metros; imagen de prensa del MoMA, cortesia de la artista.

Fuente original: The Museum of Modern Art

Fuente: The Museum of Modern Art