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Les prometieron el paraíso en Corea del Norte. Eran 93.000 personas que vivían en Japón

Les prometieron el paraíso en Corea del Norte. Eran 93.000 personas que vivían en Japón

Entre 1959 y 1984, más de 93.000 personas cruzaron el mar desde Japón hacia Corea del Norte. Iban convencidos de que del otro lado los esperaba educación gratuita, trabajo garantizado, vivienda digna y un futuro mejor que el que tenían en Japón, donde vivían como ciudadanos de segunda clase bajo discriminación sistemática.

El programa se llamaba "repatriación". En la práctica, fue una trampa.

El contexto

Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón tenía una población significativa de coreanos — muchos descendientes de trabajadores traídos durante la ocupación colonial japonesa. Vivían en condiciones difíciles, con acceso limitado al empleo formal, la educación y los servicios sociales.

Corea del Norte, en los años '50, era presentada por su propio gobierno — y por organizaciones de izquierda japonesas y coreanas en el exilio — como un estado socialista moderno, próspero y justo. La propaganda nortecorana prometía exactamente lo que les faltaba a estos migrantes en Japón.

La Cruz Roja Internacional, persuadida por ambas partes de que el programa era humanitario, supervisó los traslados. Los barcos salían del puerto de Niigata.

Lo que encontraron

Del otro lado no había paraíso.

Corea del Norte en 1960 ya tenía un sistema de vigilancia total, escasez alimentaria crónica y trabajo forzado. Los recién llegados desde Japón eran vistos con sospecha por el régimen: habían vivido en el "mundo capitalista" y podían ser espías o agentes ideológicamente contaminados.

Muchos fueron enviados a zonas remotas del país. Algunos terminaron en campos de trabajo. Los que intentaban comunicarse con sus familias en Japón eran vigilados. Las cartas estaban censuradas.

Las esposas japonesas que habían seguido a sus maridos coreanos — alrededor de 1.800 mujeres — quedaron completamente aisladas. Muchas nunca volvieron a ver a su familia japonesa. Algunas murieron sin poder salir del país.

El silencio durante décadas

Durante décadas, esta historia fue casi desconocida fuera de Japón y Corea. Las razones son varias:

Japón tenía interés en no hablar de su propio rol en la discriminación que empujó a estas personas a buscar otra salida. Corea del Norte no permitía que nadie contara lo que había pasado adentro. Y el mundo, durante la Guerra Fría, tenía otras prioridades.

Los sobrevivientes que lograron salir — una minoría muy pequeña — empezaron a dar testimonios a partir de los años '90.

Lo que está pasando ahora

En 2026, un tribunal en Tokio emitió un fallo histórico: determinó que los sobrevivientes del programa fueron engañados y que Corea del Norte debe pagarles aproximadamente 142.000 dólares por persona en concepto de reparaciones.

Es un fallo simbólico — Corea del Norte no reconoce la jurisdicción del tribunal ni tiene activos en Japón con los que pagar. Pero es la primera vez que un tribunal establece legalmente que el programa fue una operación de engaño masivo.

Quedan vivos muy pocos de los que cruzaron aquel mar. Los que pueden contar la historia tienen más de ochenta años.

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Fuente original: Un Mundo Loco

Fuentes consultadas: NPR — They were promised paradise in North Korea · Lowy Institute — Tokyo court ruling · Daily NK

Fuente: NPR / Lowy Institute / Daily NK

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