El Natural History Museum de Londres informo el 27 de agosto de 2025 que nuevos fósiles de Spicomellus afer, un dinosaurio acorazado hallado en Marruecos, revelan una anatomia mucho más extrema de lo que se sabía. La especie, descrita inicialmente en 2021, paso de ser una rareza basada en un solo hueso a convertirse en una pieza clave para entender la evolución temprana de los anquilosaurios, el grupo famoso por sus cuerpos blindados y, en especies posteriores, sus colas armadas.
El dato que cambia la escala es preciso: Spicomellus vivió hace más de 165 millones de años, en el Jurásico Medio, cerca de la actual ciudad marroquí de Boulemane, y tenía púas óseas de hasta 87 centímetros que habrían sido aún más largas en vida. El equipo también identificó una especie de collar óseo con grandes púas laterales, placas y espinas proyectadas desde las costillas, una combinación no documentada en ningún otro vertebrado vivo o extinto.
El anquilosaurio africano que empezó con una costilla
La primera descripción de Spicomellus afer se publicó en 2021 y se basaba en un elemento mínimo: una costilla con espinas fusionadas. Ese rasgo ya era extraño, porque las armaduras de los anquilosaurios suelen estar formadas por osteodermos, placas óseas insertas en la piel, no por púas soldadas directamente a las costillas. Con los nuevos restos, el caso dejó de ser una anomalía aislada y pasó a ser un patrón corporal.
El Natural History Museum señala que Spicomellus es el anquilosaurio más antiguo conocido y el primero encontrado en el continente africano. Ese punto geografico importa. Durante mucho tiempo, la historia popular de los dinosaurios quedó dominada por yacimientos de Norteamerica, Europa y Asia. El hallazgo marroquí recuerda que Africa no es un margen del mapa paleontologico, sino una región con piezas capaces de cambiar los árboles evolutivos.
Los fósiles que sostienen el nuevo estudio fueron limpiados y preparados en el Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Dhar El Mahraz, en Fez, Marruecos. El trabajo contó con colaboración del Natural History Museum, la University of Birmingham y la Universite Sidi Mohamed Ben Abdellah. Esa cadena institucional también es parte del dato: el fósil no solo fue encontrado, fue preparado, comparado, catalogado y puesto en una discusión científica internacional.
Una armadura que pudo servir para mostrarse
La imagen clásica del anquilosaurio es defensiva: un cuerpo bajo, placas duras, depredadores alrededor y una cola capaz de golpear. Spicomellus complica esa lectura. Según los autores citados por el museo, la variedad de placas, púas largas y estructuras llamativas sugiere que parte de la armadura pudo funcionar para exhibición, competencia visual o atracción de pareja, no solo como defensa.
El collar con púas de 87 centímetros es central en esa hipótesis. También lo son las grandes espinas sobre la zona de la cadera, las placas del hombro y las estructuras formadas por pares de púas. Si la armadura hubiera sido puramente defensiva, una forma más simple y compacta podría haber resultado más eficiente. La extravagancia anatómica abre otra posibilidad: que el cuerpo de Spicomellus también fuera una señal.
Ese razonamiento encaja con una pregunta más amplia de la paleobiologia. Muchas estructuras animales tienen funciones mixtas: protegen, intimidan, atraen, regulan temperatura o permiten reconocimiento entre individuos. En especies extinguidas, la dificultad es no convertir una reconstruccion en certeza. Por eso el museo habla de una postulacion de los autores, no de una prueba cerrada sobre comportamiento.
La cola armada apareció antes de lo esperado
El otro punto decisivo está en la cola. Aunque no se encontró el extremo final de la cola de Spicomellus, algunos huesos preservados sugieren la presencia de un garrote o de un arma similar. Varias vértebras caudales aparecen fusionadas en una estructura conocida como "mango", un rasgo asociado a anquilosaurios con maza caudal.
Hasta ahora, esas armas eran caracteristicas de animales mucho más tardios del Cretacico. El museo subraya que Spicomellus desplaza esa adaptacion más de 30 millones de años hacia atrás. Si la interpretacion es correcta, algunas de las herramientas corporales más famosas de los anquilosaurios ya estaban presentes en una etapa muy temprana del grupo.
La combinación de arma caudal y escudo sobre la cadera sugiere que las bases del diseño anquilosaurio estaban montadas antes de lo que se suponia. Pero el resultado no fue una progresion lineal hacia más ornamento. De hecho, los investigadores plantean que en especies posteriores, con depredadores más grandes durante el Cretacico, la armadura pudo volverse más simple y funcionalmente defensiva.
Boulemane y el valor de mirar de nuevo
El caso Spicomellus también habla de método. Un solo hueso permitió reconocer una especie extraña, pero los nuevos restos ampliaron la historia y corrigieron la escala de la rareza. La paleontología funciona asi: cada fragmento puede parecer definitivo hasta que otro fragmento obliga a reordenar la anatomia completa.
La descripción publicada en Nature lleva un título elocuente, "Extreme armour in the world's oldest ankylosaur". Más alla de la espectacularidad, el hallazgo tiene valor porque une edad, geografia y morfologia. Es un animal del Jurásico Medio, africano, con una armadura que no encaja bien con las expectativas construidas a partir de especies más tardias.
La rareza de Spicomellus no está solo en verse como una criatura imposible. Está en que obliga a revisar una secuencia evolutiva: cuando aparecieron las armas caudales, que funciones tuvo la armadura, cuanto peso tuvo la exhibición y cuanto queda por encontrar en yacimientos africanos menos explotados por la historia tradicional de la paleontología.
Imagen: reconstruccion de vida de Spicomellus afer realizada por Matthew Dempsey y difundida por el Natural History Museum.
Fuente original: Natural History Museum
