El Getty Center cerrará un año para rehacer la experiencia de mirar arte en Los Ángeles

El Getty Center cerrará un año para rehacer la experiencia de mirar arte en Los Ángeles

Getty anunció el 9 de abril de 2026 que el Getty Center de Los Ángeles cerrará al público desde el 15 de marzo de 2027 hasta la primavera de 2028 para ejecutar la mayor serie de modernizaciones desde su apertura en 1997. La noticia importa porque no se trata de una obra menor de mantenimiento: afecta a una de las infraestructuras culturales más reconocibles de California y obliga a pensar qué significa actualizar un museo diseñado como campus, paisaje, archivo y máquina de visita.

El dato más concreto es la duración y el calendario. El cierre empezará el 15 de marzo de 2027 y la reapertura está prevista para la primavera boreal de 2028, a tiempo para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Los Ángeles. Durante ese periodo, Getty mantendrá actividad mediante colaboraciones externas, reforzará la programación de la Getty Villa y abrirá un nuevo espacio de programas en Sepulveda Boulevard, frente al Center.

Un campus de 1997 frente a otro público

El Getty Center abrió en 1997 sobre las montañas de Santa Mónica, con arquitectura de Richard Meier, jardines, terrazas, vistas largas sobre Los Ángeles y un sistema de tranvía que separa la llegada del ruido urbano. Esa experiencia forma parte de la identidad del lugar tanto como sus colecciones. Ir al Getty no es solo entrar a salas: es subir, desplazarse, mirar ciudad y museo como una secuencia.

La modernización anunciada toca precisamente esa experiencia. Getty menciona mejoras en orientación, accesibilidad, llegada y salida, además de un Welcome Hall renovado con un nuevo café, librería y tienda. También anticipa nuevas formas de conectar arte y naturaleza, comisiones de artistas y galerías revitalizadas.

Ese lenguaje institucional podría sonar genérico, pero en un museo como el Getty tiene consecuencias espaciales. La visita depende de trayectos, señalización, esperas, ascensores, rampas, terrazas y transiciones entre edificios. Mejorar accesibilidad no es agregar un cartel: es rediseñar cómo se mueve un cuerpo dentro de un complejo enorme.

El tranvía como parte de la obra

Uno de los puntos más específicos del anuncio es la actualización del sistema de tranvía. En el Getty Center, el tranvía no es un detalle logístico. Es la primera escena de la visita: sube desde el estacionamiento hasta el campus y convierte el acceso en una experiencia suspendida entre infraestructura y paisaje.

Getty también menciona mejoras de conectividad, servicio celular y wi-fi, además de obras en edificios, espacios públicos y servicios. Esa lista muestra cómo cambió la expectativa de los visitantes desde 1997. Un museo de fines del siglo XX podía pensar la desconexión como parte del retiro contemplativo. Un museo de 2028 tiene que administrar otra realidad: entradas digitales, mapas móviles, accesibilidad informativa, redes, trabajo remoto, visitantes que documentan y comparten su recorrido.

La tensión es interesante. Demasiada tecnología puede convertir la visita en una interfaz ansiosa; poca tecnología puede volver el museo inaccesible o torpe. La modernización del Getty queda en ese punto medio: actualizar sin convertir un campus de arte en aeropuerto.

Energía, clima y conservación

El anuncio también habla de resiliencia energética y sostenibilidad. La primera fase de obras ya comenzó con cierres parciales de galerías para actualizar el sistema HVAC. En museos, la climatización no es solo confort para visitantes: es conservación. Temperatura, humedad, filtración y estabilidad ambiental protegen pinturas, manuscritos, fotografías, esculturas y archivos.

Getty señala que esas mejoras buscan elevar eficiencia energética y alinearse con compromisos de sostenibilidad vinculados a ambientes de colección. El dato es menos visible que una nueva sala, pero más profundo. La infraestructura que mantiene estable una obra suele estar fuera de campo: ductos, sensores, controles, sistemas eléctricos. Sin esa capa, la conservación se vuelve frágil.

La modernización también llega en un contexto de incendios, calor extremo y presión sobre edificios culturales de California. Getty no presenta el plan como respuesta a un solo evento, sino como una apuesta de largo plazo por resiliencia. En un museo construido sobre una ladera, con colecciones sensibles y millones de visitantes potenciales, esa palabra tiene peso material.

La Villa y Sepulveda como continuidad

Durante el cierre, la Getty Villa seguirá abierta con exposiciones, programas y eventos centrados en arte griego y romano antiguo. Getty además adelantó que la Villa incorporará una galería con una selección de pinturas de la colección del Center, para que algunas obras sigan disponibles en otro contexto. La operación no reemplaza al campus, pero evita un apagón cultural completo.

El nuevo espacio de Sepulveda Boulevard funcionará como sede de programas durante el cierre y continuará activo después de la reapertura. Getty también informó la adquisición de una propiedad en Westwood como inversión de largo plazo para alojamientos vinculados a programas académicos, cerca de la futura estación de Metro en Westwood y Wilshire.

Esa red de movimientos muestra que el cierre no es solo una pausa. Es una redistribución temporal de funciones: el Center entra en obra, la Villa gana peso, Sepulveda se vuelve plataforma pública y Westwood aparece como infraestructura académica futura.

Cerrar para seguir siendo público

Un museo que cierra para modernizarse corre un riesgo evidente: perder presencia durante un año. Pero también hay una lectura inversa. A veces, sostener el acceso público exige detener el acceso inmediato. Si el edificio envejece, si la orientación falla, si la energía se vuelve ineficiente o si las salas no responden a nuevas formas de visita, la experiencia se degrada aunque las puertas sigan abiertas.

Getty eligió una medida visible y costosa: cerrar el Center entero durante una ventana definida. La rareza de la decisión está en admitir que una institución cultural no se actualiza solo con exposiciones. También se actualiza con climatización, señales, llegada, descanso, conectividad, circulación y programas fuera de su edificio principal.

El Getty Center, visto desde lejos, parece una ciudad blanca sobre la montaña. La modernización recuerda que incluso las arquitecturas más icónicas necesitan infraestructura invisible para seguir funcionando como espacios públicos.

Imagen: vista de Los Ángeles desde el Getty Center, fotografía de Wikibphil publicada en Wikimedia Commons bajo licencia CC BY-SA 4.0.

Fuente original: Getty

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