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El grafeno rompió una ley de física que duró 150 años. La violación fue 200 veces mayor de lo posible

El grafeno rompió una ley de física que duró 150 años. La violación fue 200 veces mayor de lo posible

En 1853, Gustav Wiedemann y Rudolph Franz enunciaron una relación empírica que resultó ser una de las más robustas de la física del estado sólido: en cualquier metal, la razón entre conductividad térmica y conductividad eléctrica es aproximadamente constante a una temperatura dada.

La ley resistió 170 años de pruebas en cientos de materiales distintos. Oro, cobre, hierro, aluminio, superconductores, aleaciones exóticas. Siempre se cumplía, con variaciones menores dentro de lo predecible.

En el grafeno, a temperatura ultrabaja y en condiciones cuánticas específicas, se rompió por un factor de 200.

Qué dice exactamente la ley

La intuición detrás de la ley de Wiedemann-Franz es sencilla: en un metal, los mismos electrones que transportan carga eléctrica transportan calor. Si hay muchos electrones moviéndose libremente — buena conductividad eléctrica — también hay mucho transporte térmico. Los dos van juntos porque son el mismo fenómeno visto desde ángulos distintos.

La ley formaliza esa intuición en una ecuación. El cociente entre conductividad térmica y conductividad eléctrica, dividido por la temperatura, da siempre el mismo número: la constante de Lorenz (2.44 × 10⁻⁸ W·Ω·K⁻²).

Las desviaciones conocidas eran de unas pocas decenas de por ciento en materiales exóticos. Nunca órdenes de magnitud.

Lo que pasa en el grafeno en el punto de Dirac

El grafeno es una lámina de carbono de un solo átomo de espesor, con una estructura hexagonal que produce propiedades electrónicas extraordinarias. En el "punto de Dirac" — una condición específica donde la densidad de carga es exactamente cero — los electrones se comportan como si no tuvieran masa.

Cuando los investigadores enfriaron el grafeno a temperaturas cercanas al cero absoluto y lo llevaron al punto de Dirac, encontraron que la conductividad térmica caía dramáticamente mientras la conductividad eléctrica se mantenía. El cociente que la ley de Wiedemann-Franz dice que debe ser constante se desvió por un factor de 200.

La razón: en esas condiciones, los electrones dejan de comportarse como partículas individuales que transportan carga y calor independientemente. Empiezan a comportarse como un fluido colectivo. En un fluido, la energía térmica se disipa de manera diferente — internamente, a través de colisiones entre los electrones mismos — en vez de fluir hacia afuera del material.

El calor queda atrapado dentro del fluido de electrones. La electricidad sigue fluyendo. Los dos ya no van juntos.

Por qué importa más allá del grafeno

La ley de Wiedemann-Franz es mucho más que una regularidad empírica. Está fundamentada en la teoría de Fermi del gas de electrones, que es la base de toda la física de metales. Una violación de esta magnitud no es un dato curioso — es una señal de que el marco teórico estándar no aplica en este régimen.

Los electrones que se comportan como fluido — lo que se llama un "fluido de electrones" o "fluido de Fermi no convencional" — son físicamente distintos del gas de electrones que describe la teoría estándar. Responden de manera diferente a campos eléctricos y magnéticos. Tienen propiedades que pueden ser útiles para sensores cuánticos, para dispositivos de gestión térmica en nanoescala, para circuitos que operen en regímenes donde la física convencional ya no predice bien.

El grafeno ya era el material más conductivo conocido, el más resistente en relación a su peso, el más transparente en relación a su conductividad. Ahora también es el material donde la física que aprendiste en la facultad deja de funcionar de la manera más dramática medida hasta ahora.

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Fuente original: Un Mundo Loco

Fuentes consultadas: ScienceDaily — Graphene just defied a fundamental law of physics

Fuente: ScienceDaily

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