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El hombre que no podía recordar nada nuevo: la historia de H.M. y lo que enseñó sobre la memoria

El hombre que no podía recordar nada nuevo: la historia de H.M. y lo que enseñó sobre la memoria

En 1953, un neurocirujano llamado William Beecher Scoville extirpó el hipocampo de ambos lados del cerebro de un paciente de 27 años que sufría epilepsia severa. La cirugía detuvo las convulsiones. También destruyó para siempre la capacidad del paciente de formar nuevos recuerdos. Durante los 55 años siguientes, el hombre vivió atrapado en un presente perpetuo: cada conversación era la primera, cada persona que encontraba era un extraño, cada día comenzaba sin memoria del anterior.

El paciente se llamaba Henry Gustav Molaison. Durante décadas fue conocido solo como H.M., para proteger su privacidad. Murió en 2008. Su caso es el más estudiado en la historia de la neurociencia y cambió todo lo que sabíamos sobre cómo funciona la memoria.

Qué le pasó exactamente

Molaison empezó a tener convulsiones epilépticas a los 10 años, probablemente después de un accidente en bicicleta. A los 27, las convulsiones eran tan frecuentes e incapacitantes que ya no podía trabajar. Scoville, convencido de que el foco de la epilepsia estaba en el hipocampo, propuso extirparlo. Era una cirugía experimental. Los padres de Molaison aceptaron.

Scoville removió el hipocampo, la amígdala y parte del córtex entorrinal de ambos hemisferios. La epilepsia mejoró. Pero al despertar de la anestesia, quedó claro que algo había ido muy mal: Molaison no podía retener información nueva por más de unos pocos minutos.

Podía mantener una conversación normal. Tenía inteligencia intacta. Recordaba todo lo anterior a la operación — su infancia, su familia, los sucesos del mundo hasta aproximadamente 1950. Pero cualquier cosa que ocurriera después de la cirugía desaparecía. Si salías de la habitación y volvías diez minutos después, no te reconocía. Si hacías el mismo crucigrama todos los días, cada vez te decía que era la primera vez que lo veía.

Lo que su caso enseñó

Antes de Molaison, los científicos sabían que el cerebro estaba involucrado en la memoria, pero no entendían cómo. El caso de H.M. permitió separar tipos de memoria que antes se consideraban una sola cosa.

Memoria declarativa vs. memoria procedural: Molaison no podía recordar hechos nuevos ni episodios nuevos (memoria declarativa), pero podía aprender habilidades nuevas sin saberlo (memoria procedural). En uno de los experimentos más citados, le enseñaron a dibujar una estrella mirando el reflejo en un espejo — una tarea de coordinación visomotora difícil. Cada día, Molaison decía que nunca había hecho el ejercicio. Pero cada día lo hacía un poco mejor. Su mano recordaba aunque su mente no.

El hipocampo como consolidador: el caso demostró que el hipocampo no es el almacén de los recuerdos a largo plazo — Molaison tenía intactos los recuerdos de antes de la cirugía — sino el mecanismo que convierte la memoria de corto plazo en memoria de largo plazo. Sin hipocampo, las experiencias nuevas no logran "escribirse" de manera permanente.

La memoria no es una sola cosa: hay al menos tres sistemas de memoria claramente distintos en el cerebro, que usan estructuras diferentes y pueden dañarse de manera independiente.

55 años de experimentos

Molaison vivió en un hogar geriátrico en Connecticut desde la década de 1970. Brenda Milner, la neuropsicóloga que lo estudió primero, y después Suzanne Corkin del MIT, coordinaron décadas de investigación con él.

Los experimentos eran cuidadosos porque Molaison nunca sabía que estaba siendo estudiado — cada vez que veía a los investigadores era como si los conociera por primera vez. Sin embargo, mostraba cierta familiaridad no consciente con las personas que lo visitaban con frecuencia: aunque no recordaba sus nombres ni sus caras conscientemente, era más amable y relajado con ellas que con extraños reales.

Nunca entendió completamente lo que le había pasado. En las pocas ocasiones en que le explicaban su condición, respondía con curiosidad y cierta angustia, pero al día siguiente la explicación había desaparecido. Le preguntaron muchas veces si se sentía solo. Su respuesta más frecuente era: "No, estoy bien". No podía comparar el presente con un ayer que no existía.

El cerebro de H.M. después de su muerte

Cuando Molaison murió en diciembre de 2008, su cerebro fue donado a la ciencia. Un equipo de la Universidad de California en San Diego lo seccionó en 2.401 cortes histológicos de 70 micrómetros de espesor, fotografió cada uno con microscopía de alta resolución y publicó el conjunto completo de imágenes en acceso abierto en internet.

Es el cerebro humano más detalladamente mapeado de la historia. El proceso completo de sección duró 53 horas y fue transmitido en vivo por streaming, visto por más de 400.000 personas.

El legado de H.M. es todo lo que sabemos sobre cómo funciona la memoria. Cada vez que alguien estudia el hipocampo, cada tratamiento de Alzheimer que intenta preservar esa estructura, cada experimento sobre el sueño y la consolidación de recuerdos — todo tiene una línea que lleva de vuelta a la cirugía de 1953 y al hombre que vivió 55 años sin poder recordar lo que le había pasado.

Fuente original: Ver fuente

Fuente: Suzanne Corkin, Permanent Present Tense (2013) / MIT