Irán ya está adentro del Mundial 2026. Es una de las 48 selecciones clasificadas y el 16 de mayo de 2026 su técnico, Amir Ghalenoei, anunció una lista preliminar de 30 jugadores de cara al torneo. En lo estrictamente deportivo, el panorama parece bastante claro: el equipo debutará el 15 de junio contra Nueva Zelanda en Los Ángeles, luego enfrentará a Bélgica y cerrará el grupo ante Egipto.
Pero en Irán el fútbol hace tiempo que no llega solo. Y a menos de un mes del arranque del Mundial, la conversación volvió a correrse del césped al contexto.
Clasificó, armó la lista y el problema siguió en otro lado
La FIFA confirmó que Irán jugará su cuarto Mundial consecutivo y formará parte del Grupo G. También detalló que la delegación viajará primero a Turquía para la preparación final y después se instalará en Tucson, Arizona, como base operativa del torneo.
Hasta ahí, una secuencia normal para cualquier selección clasificada. El problema es que Irán no llega a Norteamérica como cualquier selección.
Por qué los jugadores están en el centro
En la última semana, la propia federación iraní advirtió que seguían sin resolverse del todo las visas para el plantel y el cuerpo técnico. La preocupación no es abstracta. El presidente de la federación, Mehdi Taj, pidió garantías especiales para que pudieran ingresar sin trabas los integrantes de la delegación, en especial los que hicieron el servicio militar en la Guardia Revolucionaria.
Ese punto importa porque el tema ya no es sólo burocrático. Estados Unidos dejó claro, en palabras del secretario de Estado Marco Rubio el 23 de abril de 2026, que no se opone a la presencia de los futbolistas iraníes en el Mundial, pero que no permitirá el ingreso de personas con vínculos con la IRGC fuera del plantel estrictamente deportivo. AP incluso señaló que la situación podría tocar a una de las principales figuras del equipo, Mehdi Taremi.
FIFA tuvo que intervenir
La dimensión política del caso quedó más clara todavía el 16 de mayo de 2026, cuando una delegación de FIFA encabezada por su secretario general, Mattias Grafström, se reunió en Estambul con dirigentes iraníes para ofrecer “tranquilidad” y apoyo logístico. Reuters informó que, tras ese encuentro, FIFA habló de una reunión “constructiva y positiva”, aunque evitó dar detalles concretos sobre cómo se resolverán las cuestiones de ingreso y visado.
No es un detalle menor. Si FIFA tiene que salir a tranquilizar a una federación clasificada a menos de un mes del torneo, es porque el foco ya se movió del rendimiento al marco político que rodea al equipo.
El Mundial como escenario, otra vez
Irán no llega al Mundial 2026 sólo como selección asiática competitiva. Llega también como representación de un país en guerra reciente, bajo sanciones y con relaciones extremadamente tensas con uno de los tres anfitriones del torneo. En ese contexto, los jugadores vuelven a ocupar un lugar incómodo: son futbolistas, pero también terminan funcionando como cara visible de una disputa diplomática, migratoria y simbólica que los excede.
Por eso el título real de esta historia no es simplemente que Irán entró entre las 48 selecciones. Eso ya está resuelto. Lo que todavía no está del todo resuelto es cómo va a llegar, con qué condiciones y bajo qué nivel de presión va a jugar.
Y una vez más, el peso de esa escena cae primero sobre los jugadores.
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Fuente original: Un Mundo Loco
Fuentes consultadas: FIFA — Ghalenoei names preliminary Iran squad · FIFA — Qualified teams for the FIFA World Cup 2026 · FIFA Inside — reassurance meeting with IR Iran in Istanbul · AP, 9 de mayo de 2026 · Reuters, 16 de mayo de 2026 · Reuters, 23 de abril de 2026