Hay una fotografía de 1879 en la que Santiago Ramón y Cajal dibujó a mano las neuronas del córtex cerebral de un gato. Los dendrotas se ramifican como árboles, los axones se extienden con precisión sobre el papel amarillento y el conjunto parece un bosque visto desde arriba. Ramón y Cajal ganó el Nobel de Medicina en 1906 por esos dibujos, que eran al mismo tiempo ciencia de precisión y obra visual extraordinaria. No buscaba hacer arte. Buscaba ver lo que nadie había logrado ver antes. El resultado fue las dos cosas.
La Wellcome Collection y su archivo
La Wellcome Collection, en Londres, es una institución que se define a sí misma como un museo y biblioteca "para la vida incuriosamente vivida". Su misión es explorar la conexión entre ciencia, medicina, vida y arte. Su archivo incluye millones de objetos, imágenes, libros y documentos relacionados con la historia de la medicina y la ciencia.
Una parte significativa de esa colección son imágenes: microscopías de tejidos humanos de los siglos XIX y XX, placas radiológicas de pioneros de los rayos X, fotografías etnográficas de expediciones coloniales médicas, diagramas anatómicos, atlas de enfermedades, preparaciones histológicas teñidas de colores para hacer visibles las células. Imágenes producidas para funciones muy específicas que hoy también se miran como documentos estéticos.
Cómo la técnica produce belleza accidental
La tinción histológica es un ejemplo claro. Para ver las células al microscopio, los tejidos se tratan con colorantes que se adhieren selectivamente a distintas estructuras celulares. El hematoxilina tiñe los núcleos de azul. La eosina tiñe el citoplasma de rosa. El resultado es una imagen donde los componentes celulares aparecen en colores distintos contra fondos que varían del beige al violeta.
Nadie diseñó esas imágenes para ser bellas. El color es funcional: permite distinguir el núcleo del citoplasma, identificar tipos celulares, detectar anomalías. Pero cuando se amplía la imagen y se organiza como fotografía, el resultado tiene una composición de colores y formas que compite con la pintura abstracta. Los patrones repetitivos de las células, la regularidad interrumpida por variaciones, los degradados de color entre tejidos distintos: son decisiones que ningún artista tomó pero que un artista reconoce.
Las imágenes de rayos X que cambiaron la medicina y la estética
Wilhelm Röntgen descubrió los rayos X en 1895 y tres semanas después fotografió la mano de su esposa. La imagen — los huesos claramente visibles dentro del contorno borroso de la carne — fue simultáneamente una prueba científica revolucionaria y un objeto visual sin precedentes. La idea de que la cámara podía ver a través del cuerpo cambió tanto la medicina como la noción de lo que una imagen puede mostrar.
Las primeras placas de rayos X de la historia tienen ahora más de un siglo y son también, inevitablemente, objetos estéticos. La escala de grises, el contraste entre tejidos duros y blandos, la forma en que los bordes de los huesos se definen contra el fondo translúcido: son rasgos visuales que no buscaban impacto estético y que sin embargo lo tienen.
La Wellcome Collection conserva algunas de esas placas originales junto con imágenes de microscopía electrónica, fotografías de laboratorio y preparaciones anatómicas. El archivo documenta la historia de cómo la ciencia aprendió a ver, y esa historia tiene una dimensión visual que sus productores originales no siempre anticiparon.
El detalle loco
Hay una paradoja en el centro de todo esto: las imágenes más estéticas de la colección son, muchas veces, las que fueron producidas con propósitos más estrictamente utilitarios. Un diagrama anatómico del siglo XVIII tenía que ser preciso, útil y accesible para el estudiante de medicina. No tenía que ser bello. Pero la precisión del dibujo, la escala de las estructuras, el uso del espacio en la página: todo eso produce objetos que hoy cuelgan como impresiones en paredes de hospitales y apartamentos.
El Scientific American lleva décadas publicando fotografías de microscopía que ganan premios de diseño. Los concursos de fotografía científica de instituciones como Nikon y Olympus atraen miles de participantes que compiten con imágenes producidas en laboratorio con fines de investigación. La distinción entre imagen funcional e imagen estética nunca fue tan clara como la historia del arte sugiere.
Por qué importa
La Wellcome Collection importa porque mantiene visible una categoría de imágenes que suele perderse en la separación entre ciencia y cultura. Las imágenes científicas circulan en publicaciones especializadas, en informes médicos y en bases de datos. Rara vez llegan al museo, aunque muchas de ellas tienen más poder visual que obras que sí llegan.
Esa circulación restringida tiene consecuencias: significa que la mayoría de las personas no tiene acceso regular a algunas de las imágenes más extraordinarias producidas en los últimos dos siglos. Que la imagen de un cristal de vitamina C fotografiado con luz polarizada, o la microscopía de un tejido nervioso dañado, o la secuencia de movimiento de un músculo al contraerse son cosas que la mayoría nunca ve aunque estén documentadas con precisión y belleza en archivos como el de la Wellcome Collection.
Imagen: mitocondrias en proceso de perling (fragmentación), microscopía de células biológicas.
¿Qué es la Wellcome Collection y qué tipo de imágenes conserva?
La Wellcome Collection es un museo y biblioteca en Londres fundado por la Wellcome Trust, una de las organizaciones de investigación médica más grandes del mundo. Conserva imágenes científicas producidas con fines de investigación: microscopías celulares, atlas anatómicos históricos, placas histológicas, fotografías médicas de los siglos XIX y XX, diagramas de enfermedades y secuencias de movimiento muscular. La colección tiene más de 250.000 imágenes, muchas disponibles en acceso abierto en su sitio web.
¿Por qué las imágenes científicas terminan siendo estéticamente llamativas si no fueron diseñadas para serlo?
Porque las restricciones técnicas de la imagen científica producen decisiones formales que resultan visualmente potentes: escala, contraste, aislamiento del sujeto, uso del color como herramienta de información. Un tejido teñido con hematoxilina y eosina produce azules y rosas intensos porque esos colores diferencian estructuras celulares, no por elección estética. La microscopía de fluorescencia genera imágenes de colores saturados sobre fondo negro porque así se distinguen proteínas marcadas. La precisión funcional y la intensidad visual coinciden.
¿Dónde se puede ver la colección de imágenes de Wellcome?
La Wellcome Collection tiene sede física en Euston Road, Londres, con exposiciones gratuitas permanentes y temporarias. Pero la mayor parte de su colección de imágenes está disponible online en wellcomecollection.org, con acceso abierto a cientos de miles de imágenes descargables bajo licencias Creative Commons. Es uno de los archivos de imágenes científicas más accesibles del mundo, y una fuente frecuente para publicaciones, diseño y arte contemporáneo que trabaja con iconografía médica.
Fuente original: Wellcome Collection
