En 1962, Diane Arbus fotografió a un niño en Central Park sosteniendo una granada de juguete. El chico tiene la cara tensa, el brazo levantado, la mano crispada. Detrás suyo, otros niños juegan tranquilos. La foto se llama simplemente "Child with Toy Hand Grenade in Central Park, N.Y.C." y está en la colección permanente del Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Es una de las imágenes más estudiadas en la historia de la fotografía del siglo XX.
Lo que la hace particular no es la composición ni la técnica sino algo más difícil de definir: la foto captura un momento de control perdido, de algo que está a punto de estallar, en el lugar más inocente posible. Arbus encontraba eso en sus sujetos con una consistencia que ningún otro fotógrafo de su tiempo logró.
De la fotografía de moda a los márgenes
Diane Nemerov nació en 1923 en una familia judía acomodada de Manhattan. Su padre era dueño de los grandes almacenes Russek's en la Quinta Avenida. Creció rodeada de lujo y se casó a los dieciocho años con Allan Arbus, fotógrafo. Juntos montaron un estudio de fotografía de moda que trabajó para Vogue, Glamour y Harper's Bazaar durante los años 1940 y 1950.
En 1956, Arbus empezó a estudiar fotografía con Lisette Model, una fotógrafa austriaca radicada en Nueva York conocida por su trabajo con personas en la calle. Model le enseñó algo que Arbus llevó más lejos que cualquier alumno: fotografiar lo que asusta. "Si algo te da miedo, tómalo", decía Model.
Arbus dejó la fotografía de moda en 1957. Empezó a caminar por Nueva York con una cámara de formato medio —primero una Rolleiflex, después una Mamiya C33— y a buscar personas que el mundo prefería ignorar: enanos de circo, mujeres con barba, travestis en el Village, nudistas en campamentos de Nueva Jersey, mellizos idénticos en Roselle.
El flash y la mirada directa
La técnica de Arbus tenía dos rasgos que la distinguen. El primero era el flash de luz dura en situaciones de luz del día, que producía sombras densas y una sensación de exposición brutal. El segundo era la mirada del sujeto directo a cámara.
En la fotografía documental de la época —Robert Frank, Henri Cartier-Bresson— lo normal era capturar el sujeto desprevenido, sin que supiera que lo fotografiaban. Arbus hacía lo opuesto: pasaba tiempo con sus sujetos, les explicaba lo que quería, y esperaba hasta que lo miraban. Esa mirada directa cambia radicalmente la lectura: los sujetos no son observados sin saberlo. Saben que están siendo fotografiados y te miran de vuelta.
"Yo no elijo mis sujetos porque son extraños", dijo en una conferencia en la Rhode Island School of Design en 1970. "Los elijo porque tienen algo que a mí me falta. Cada uno de ellos está en posesión de algo que yo no tengo."
La exposición de 1967 y el impacto en la fotografía
En 1967, el MoMA de Nueva York incluyó el trabajo de Arbus en una exposición titulada New Documents, junto a Garry Winogrand y Lee Friedlander. John Szarkowski, el curador de fotografía del MoMA y la persona más influyente en la canonización fotográfica del siglo XX, escribió que los tres representaban "un nuevo propósito: usar la fotografía no para reformar la vida sino para conocerla."
La reacción pública fue polarizada. Algunos visitantes escupieron sobre las fotografías. El crítico Hilton Kramer escribió que el trabajo de Arbus era "pornografía de la desgracia". Susan Sontag dedicó un capítulo entero de Sobre la fotografía (1977) a criticar lo que llamaba el voyeurismo de Arbus: la acusó de explotar la vulnerabilidad de sus sujetos.
Arbus respondió esas críticas antes de que se formularan. "Yo no creo que sea posible herir a alguien si respetás lo que son", escribió en sus notas personales. "La cámara no hace nada que el mundo no haga ya."
Murió en julio de 1971, a los cuarenta y ocho años. Dos años después, el MoMA le dedicó una retrospectiva que se convirtió en la muestra de fotografía más visitada de la historia del museo hasta ese momento.
Qué dejó en la fotografía posterior
La influencia de Arbus en la fotografía contemporánea es difícil de sobreestimar. El trabajo de Nan Goldin, Joel-Peter Witkin, Rineke Dijkstra, y más recientemente de Alec Soth, es impensable sin ella. La disposición a fotografiar a personas en sus situaciones más privadas y vulnerables, con el consentimiento del sujeto como condición ética, es en buena medida una práctica que Arbus normalizó.
La Aperture Foundation, que publicó la primera monografía de su obra en 1972, sigue siendo la referencia para su archivo. La edición original de ese libro —título: Diane Arbus, sin más— se agotó en semanas y fue reimpresa más de quince veces. En 2003, la Retrospectiva de Arbus viajó a cinco países en Europa.
Sus archivos están en el Metropolitan Museum desde 2007, cuando la familia donó más de 8.000 impresiones, negativos y documentos. El Metropolitan los describe como "uno de los archivos fotográficos más significativos del siglo XX en manos de un museo público."
Los mellizos de su foto más famosa —"Identical Twins, Roselle, New Jersey, 1967"— crecieron y en varias ocasiones hablaron sobre el retrato. Dijeron que no les molestaba. Una de ellas comentó que la fotografía les devolvió algo: la certeza de que habían existido en un momento concreto, miradas de frente, sin disimulo.
Imagen principal: Child with a Toy Hand Grenade in Central Park, N.Y.C., 1962.
Segunda imagen: Blonde female impersonator framed in a mirror beneath a light bulb, N.Y.C., 1959.
Fuente original: Metropolitan Museum of Art — Diane Arbus