Un Mundo Loco ●

La teoría de dónde venimos resultó estar incompleta. No descendemos de un solo grupo en África.

La teoría de dónde venimos resultó estar incompleta. No descendemos de un solo grupo en África.

Durante décadas, la respuesta parecía definitiva: todos los seres humanos modernos descendemos de una única población que vivió en algún punto de África hace entre 200.000 y 300.000 años. La teoría del origen único era el consenso en paleoantropología, respaldada por genética, fósiles y arqueología.

Ahora ese consenso se está reescribiendo.

Un conjunto de investigaciones recientes, con evidencia genómica de poblaciones de todo el continente africano, apunta a un escenario muy diferente: los humanos modernos no emergen de una sola población ancestral sino de al menos dos grupos distintos que vivieron en diferentes regiones de África, se separaron, y se volvieron a encontrar y mezclar durante cientos de miles de años.

El modelo del tronco débilmente estructurado

El nuevo modelo tiene un nombre técnico: "tronco débilmente estructurado" (weakly structured stem). La idea es que no hubo un único grupo del que todos los humanos de hoy descendemos. Hubo varios grupos en distintas partes de África, lo suficientemente separados como para divergir genéticamente, lo suficientemente cercanos como para seguir mezclándose ocasionalmente.

La divergencia más temprana entre esas poblaciones ancestrales ocurrió hace entre 120.000 y 135.000 años. Eso no significa que los humanos modernos sean tan viejos: significa que los grupos que nos formaron ya existían y se diferenciaban desde hace más de cien mil años antes de converger en la población que eventualmente migró fuera de África.

Lo más llamativo es lo que no encontraron: la diferencia genética entre esas poblaciones ancestrales explica solo entre el 1 y el 4 por ciento de la variación genética que existe entre los seres humanos actuales. El resto de nuestra variación surgió después. Las diferencias entre nosotros son en su mayoría recientes.

Por qué el modelo anterior duró tanto

La teoría del origen único en África no era arbitraria. Estaba respaldada por evidencia real. Los estudios de ADN mitocondrial de finales del siglo XX mostraban que toda la variación genética humana podía rastrearse hasta una única mujer ancestral en África, bautizada popularmente como "Eva mitocondrial". Los fósiles de Homo sapiens más antiguos conocidos venían de pocos sitios en el norte y sur de África.

El problema era que esa evidencia estaba incompleta. El ADN mitocondrial solo rastrea la línea materna. Los fósiles disponibles representan una fracción pequeña de lo que realmente existió. Y los modelos genéticos de las últimas dos décadas, que incorporan ADN de poblaciones africanas actuales mucho más diversas y detalladas, empezaron a mostrar patrones que el modelo de origen único no podía explicar bien.

El registro arqueológico también apoya el nuevo modelo: herramientas y objetos culturales de distintas épocas aparecen en múltiples lugares de África simultáneamente, con estilos distintos que sugieren comunidades separadas, no una única cultura que se expandió desde un centro.

Lo que cambia

La pregunta de dónde venimos no tiene una respuesta más simple con este nuevo modelo. Tiene una respuesta más honesta.

No hay un único lugar en África del que todos los seres humanos seamos originarios. Hay una red de poblaciones que se formaron, se separaron, se reencontraron y se mezclaron durante cientos de miles de años en un continente enorme. De esa red emergió la especie que eventualmente salió de África y pobló el resto del mundo.

Eso no cambia lo que somos. Cambia cómo entendemos cómo llegamos a ser lo que somos. Y revela que la historia de nuestros orígenes es más parecida a la historia del resto de la vida en la Tierra: no hay un momento fundacional único, hay un proceso largo, enredado y parcialmente azaroso.

Resultó que los orígenes humanos son más humanos de lo que pensábamos.

Fuente original: Un Mundo Loco

Fuente: Un Mundo Loco