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El manuscrito Voynich: 600 años y nadie sabe qué dice ni quién lo escribió

El manuscrito Voynich: 600 años y nadie sabe qué dice ni quién lo escribió

En 1912, un librero de libros raros llamado Wilfrid Voynich compró un lote de manuscritos medievales en una villa jesuita cerca de Roma. Entre ellos había un libro de 240 páginas en vitela, escrito en un alfabeto que no existe en ningún otro lugar del mundo, ilustrado con plantas que no corresponden a ninguna especie conocida, diagramas astronómicos que no coinciden con ninguna constelación registrada y figuras de mujeres desnudas bañándose en estructuras que parecen tubos orgánicos.

El libro tiene aproximadamente 600 años. En ese tiempo, lo examinaron criptógrafos militares de la Segunda Guerra Mundial, lingüistas computacionales, expertos en manuscritos medievales, investigadores de inteligencia artificial y miles de aficionados. Nadie descifró una sola línea.

Lo que se sabe con certeza

La datación por carbono 14 realizada en 2009 por la Universidad de Arizona situó el pergamino entre 1404 y 1438. El libro es real, tiene esa edad y fue fabricado en Europa occidental durante el período medieval tardío o el Renacimiento temprano.

El texto tiene propiedades estadísticas de un idioma natural. La frecuencia de los símbolos, su distribución y la forma en que se agrupan siguen patrones que aparecen en textos escritos en idiomas reales — no son distribuciones aleatorias ni el resultado de alguien garabateando sin sentido. Esto es lo que distingue el Voynich de un fraude simple: quien lo escribió entendía, como mínimo, cómo se ve un texto real desde afuera.

También hay estructura interna: el libro parece dividido en secciones temáticas. Hay una sección con ilustraciones de plantas, otra con diagramas astronómicos y astrológicos, una sección de recetas o instrucciones con párrafos cortos, y una sección con los dibujos de las mujeres y los tubos. Los investigadores asumen que estas secciones tienen propósitos distintos pero no pueden confirmar cuáles.

Por qué ninguna teoría termina de funcionar

Se han propuesto decenas de explicaciones. Las principales:

Es un idioma inventado: alguien diseñó un sistema de escritura para una lengua artificial, como los lenguajes filosóficos del siglo XVII que intentaban crear una lengua perfecta basada en la lógica. El problema es que el Voynich precede a esos experimentos por al menos dos siglos.

Es un idioma real no identificado: podría ser una lengua natural que no dejó otros registros escritos, o una lengua conocida pero transcrita con un alfabeto completamente diferente al habitual. El candidato más persistente fue el árabe durante años; más recientemente algunos investigadores propusieron hebreo o náhuatl. Ninguna propuesta sobrevivió el escrutinio de los especialistas.

Es un sistema de cifrado: el texto sería un idioma real (latín, árabe, hebreo) encriptado con algún método de la época. Los criptógrafos militares que trabajaron en el libro después de la Segunda Guerra Mundial — el mismo equipo que había descifrado los códigos japoneses y alemanes — no encontraron la clave. Si es un cifrado, es demasiado complejo para las técnicas de la época o usa un método que nadie ha identificado.

Es un fraude deliberado: alguien en el siglo XV o XVI fabricó un libro en un idioma falso con el aspecto de un manuscrito médico o alquímico para vendérselo a un coleccionista crédulo. Esto explicaría por qué no se puede descifrar: no hay nada que descifrar. La teoría tiene seguidores, pero no explica bien la complejidad estadística del texto ni el costo y esfuerzo que habría requerido producir 240 páginas de vitela con ilustraciones elaboradas.

El análisis con IA que no resolvió nada

En 2019, investigadores de la Universidad de Alberta aplicaron inteligencia artificial al manuscrito y anunciaron que el idioma oculto detrás del texto era hebreo con las palabras escritas sin vocales y en orden alterado. El paper generó titulares. Pero los especialistas en hebreo medieval que revisaron las "traducciones" propuestas no encontraron coherencia en ellas. La metodología fue cuestionada y la teoría no avanzó.

En 2022, un equipo de la Universidad de Bristol publicó un análisis diferente argumentando que las ilustraciones botánicas correspondían a plantas del nuevo mundo, lo que empujaría la fecha de composición a después de 1492. Pero la datación por carbono 14 del pergamino contradice esa hipótesis a menos que el texto haya sido escrito sobre un pergamino más viejo — lo que es posible pero complica la explicación.

Los análisis con machine learning produjeron una observación interesante: el texto del Voynich tiene similitudes estadísticas con el árabe y el hebreo, más que con las lenguas europeas medievales. Pero similitud estadística no es lo mismo que identificación.

Dónde está y quién puede verlo

El manuscrito está en la Beinecke Rare Book and Manuscript Library de la Universidad de Yale, donde llegó en 1969 como donación. Yale digitalizó el manuscrito completo en alta resolución y lo puso en acceso libre en su sitio web: cualquiera puede ver cada página en detalle.

La digitalización alimentó una nueva ola de investigación amateur que continúa activa. Hay comunidades en línea dedicadas exclusivamente al Voynich, con bases de datos de caracteres, transcripciones consensuadas del texto y registros de todas las teorías descartadas.

Lo que nadie sabe todavía es si el manuscrito contiene algo que valga la pena descifrar, o si el misterio es el producto. Seiscientos años es mucho tiempo para que un libro guarde su secreto. O para que un secreto que nunca existió siga pareciendo que sí.

Fuente original: Beinecke Rare Book and Manuscript Library, Yale University

Fuente: Yale Beinecke Library / Biblioteca Digital Voynich