En el canto 26 de Didáctica de la alegría, Leopoldo Marechal levanta la vista y pregunta por Marte, Venus y Júpiter como quien no pregunta por planetas sino por la posibilidad misma de lo distinto.
La pregunta aparece dentro de Heptamerón y no suena a broma ni a curiosidad de catálogo. Suena a una sospecha metafísica: el universo no está obligado a repetir la forma terrestre.
Si hay vida en Marte y Júpiter, es una duda torpe que has de mantener.
Marechal y el cosmos
Marechal suele leerse por su peso filosófico, religioso y literario. Britannica lo presenta como uno de los escritores argentinos más importantes del siglo XX, con una obra marcada por la búsqueda de equilibrio y orden en medio del caos.
En ese mapa, Heptamerón ocupa un lugar raro: no es sólo poesía, tampoco es sólo doctrina. Es una pieza donde la imaginación piensa y la idea canta. El canto 26 no mira el cielo para medirlo. Lo mira para sospechar que la costumbre humana es apenas una variante entre muchas.
Por qué importa hoy
En tiempos donde la exploración espacial volvió a sonar en serio y la pregunta por la vida extraterrestre sigue abierta, Marechal resulta menos raro de lo que parecía.
No porque haya adivinado nada. Sino porque entendió algo más hondo: el problema no es sólo descubrir otros mundos. El problema es dejar de creer que el nuestro sea la medida de todos los posibles.
Ese es el corazón del canto 26. La imaginación no como evasión, sino como forma de no cerrar el universo demasiado pronto.
Fuentes
- Ciudad Seva: Didáctica de la alegría
- Britannica: Leopoldo Marechal
- Google Books: Heptamerón
