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El mate llegó a Whole Foods y se convirtió en otra cosa: lo que pasa cuando Argentina exporta su infusión más rara

El mate llegó a Whole Foods y se convirtió en otra cosa: lo que pasa cuando Argentina exporta su infusión más rara

En las góndolas de Whole Foods en Estados Unidos hay latas de yerba mate con la paleta de colores de una marca de kombucha artesanal. El texto en inglés habla de antioxidantes, energía sostenida y superfoods. Hay una foto de una selva subtropical. El precio es cuatro dólares con noventa y nueve centavos por lata de cuatrocientos mililitros.

Un argentino que lo ve por primera vez frente a esa góndola experimenta algo difícil de clasificar. No es exactamente orgullo. No es exactamente vergüenza. Es algo más parecido al desconcierto de encontrar tu casa de la infancia convertida en un hostel boutique.

Lo que es el mate y lo que no es

El mate en Argentina no es una bebida de bienestar. Es un ritual social que no tiene equivalente en ninguna otra cultura. No se toma solo para energizarse ni porque sea saludable. Se toma porque alguien cebó y te ofreció, o porque la conversación va a ser larga y el mate organiza el tiempo de una manera que el café no puede.

La yerba va en un recipiente también llamado mate. El agua caliente —no hirviendo, ese es un punto de honor— la pone el cebador. La bombilla es el filtro. Se pasa de mano en mano en sentido circular y el ritual tiene reglas no escritas que los argentinos conocen desde chicos: no se agradece hasta que no querés más, no se revuelve la bombilla, el cebador toma último.

Nada de eso está en la lata de Whole Foods.

Guayakí y la versión americana

La marca que masificó el mate en EE.UU. es Guayakí, fundada en California en 1996 por dos estudiantes universitarios fascinados con la yerba mate después de un viaje por Sudamérica. Lo que hicieron fue tomar el ingrediente —la yerba mate real, cultivada en la región yerbatera de Argentina, Paraguay y Brasil— y formatearlo para el mercado americano de bebidas saludables.

Latas, botellas, sabores, colaboraciones con marcas de surf y outdoor. Guayakí factura decenas de millones de dólares anuales. Compite en el mismo estante que Red Bull y Monster pero con el perfil de marca de un producto orgánico de comercio justo.

El resultado es un producto hecho con yerba mate real que no tiene ninguna relación con lo que es el mate en Argentina.

Por qué eso importa y por qué no importa

El argentino que ve la lata de Whole Foods y se molesta está, en algún sentido, defendiendo algo que no puede exportarse. El ritual del mate es intraducible porque depende de la velocidad, de la conversación, del recipiente compartido, de la temperatura del agua que solo el cebador controla. Eso no entra en una lata.

Pero la lata lleva la yerba real a diez millones de personas que de otra manera nunca la habrían probado. Y algunos de esos diez millones, tarde o temprano, van a ver a alguien cebar en serio y van a entender que lo que tomaron en Whole Foods era solo el ingrediente.

La versión americana del mate no es el mate. Pero tampoco es una mentira. Es una traducción tan libre que casi es otra cosa.

El dato que cierra el círculo

En Miami, hay barrios donde el mate de Whole Foods y el mate tradicional coexisten a tres cuadras de distancia. En uno, el local de productos naturales con la lata de Guayakí a cinco dólares. En el otro, la tienda de productos argentinos con la yerba Taragüí, el mate de calabaza y la bombilla de alpaca.

Dos versiones del mismo objeto. Una habla en el idioma del mercado americano. La otra guarda el código de algo que todavía no se puede empaquetar del todo.

Fuente original: Guayakí Yerba Mate

Fuente: Guayakí Yerba Mate