El agua de los ríos también contiene sal. No en la cantidad suficiente para que la notés al beberla, pero los ríos disuelven y transportan minerales de las rocas por las que pasan. Cloruros de sodio, magnesio, calcio, potasio.
El océano recibe esos minerales constantemente, desde que los primeros ríos empezaron a correr sobre la superficie terrestre hace unos 4.000 millones de años.
La diferencia entre el río y el mar es lo que pasa después.
El agua del océano se evapora — por el calor del sol, sube como vapor a la atmósfera. Pero la sal no se evapora. Los minerales disueltos no tienen punto de ebullición relevante a temperaturas oceánicas. El agua se va, la sal se queda.
Esa agua evaporada vuelve como lluvia, alimenta los ríos, y los ríos traen más minerales al mar. El ciclo se repite. A lo largo de miles de millones de años, la sal se fue acumulando.

Por qué el nivel de sal no sigue subiendo indefinidamente
Si los ríos siempre traen sal y el océano siempre pierde agua por evaporación, ¿por qué el océano no se volvió un bloque de sal pura?
La salinidad del océano es de aproximadamente 3,5% en promedio — 35 gramos de sal por litro — y ha sido relativamente estable durante cientos de millones de años.
Hay mecanismos que retiran sal del océano en cantidades equivalentes a las que llegan:
Formación de evaporitas: cuando mares poco profundos se evaporan completamente (algo que ocurrió muchas veces en la historia geológica), depositan capas de sal que quedan atrapadas en la roca. El Mediterráneo casi se secó completamente hace 5,5 millones de años en lo que se llama la Crisis Messiniana, depositando capas enormes de sal en el fondo.
Hidrotermales: el agua del océano entra en grietas del fondo marino, es calentada por la roca fundida, y vuelve a salir. En ese proceso, absorbe algunas sales y libera otras. Es un sistema de intercambio.
Absorción biológica: muchos organismos marinos incorporan minerales del agua en sus esqueletos y conchas — calcio, en particular. Cuando mueren y se hunden, esos minerales salen del ciclo del agua.
El equilibrio entre entradas y salidas mantiene la salinidad relativamente estable.
Distintos mares, distintas salinidades
El 3,5% es el promedio, pero varía considerablemente:
El Mar Muerto (que en realidad es un lago sin salida al océano): salinidad de aproximadamente 34% — casi diez veces más que el océano. Nadie puede hundirse en él.
El Mediterráneo: más salado que el océano Atlántico (3,8%) porque es casi cerrado, recibe mucha energía solar (evaporación alta) y pocos ríos grandes.
El Mar Báltico: de los menos salados del mundo (0,5-0,8%), porque recibe enormes caudales de ríos de agua dulce y tiene poca evaporación (es frío y casi cerrado).
El Océano Ártico: entre los menos salados porque el hielo marino es agua dulce (cuando el agua de mar se congela, la sal queda en el agua líquida circundante).
Por qué el cloruro de sodio es la sal dominante
El océano contiene muchos minerales disueltos: magnesio, calcio, potasio, sulfatos. Pero el cloruro de sodio (la sal de mesa) domina —es el 77% de las sales disueltas.
Esto se debe en parte a que el sodio y el cloro son relativamente solubles en agua y no forman compuestos insolubles con facilidad. El calcio, en cambio, se combina con carbonato y sulfato para formar minerales insolubles que precipitan al fondo. El sodio y el cloro tienen menos salidas: se acumulan más.
También influye la composición de las rocas. Los principales minerales que se disuelven cuando el agua de lluvia (levemente ácida por el CO₂ disuelto) actúa sobre las rocas son los silicatos de sodio y potasio. El sodio persiste disuelto; el potasio tiene más mecanismos de eliminación del océano.
Lo que el agua salada significa para la vida
El océano fue el origen de la vida en la Tierra. Las primeras células emergieron hace aproximadamente 3.800 millones de años en agua que ya contenía sales disueltas.
La salinidad del plasma sanguíneo humano — aproximadamente 0,9% — es mucho menor que la del océano actual pero guarda una relación histórica con los mares del Precámbrico, cuando la vida multicelular comenzaba a desarrollarse y el océano era menos salado que hoy.
Algunos investigadores señalan que la composición iónica de los fluidos internos de los animales marinos refleja la composición del océano en el período en que sus linajes evolucionaron. Es una huella química de la historia evolutiva que llevamos en la sangre.
¿Por qué el mar es salado pero los ríos no?
Los ríos también llevan sal — pero en concentraciones muy bajas, unos 150 veces menor que el océano. Los ríos disuelven minerales de las rocas y los transportan al mar. El agua del mar se evapora, pero la sal no: se queda. Durante millones de años, el salt se fue acumulando mientras el agua continuaba su ciclo. Los ríos son el transportista; el océano, el destino final donde se acumula todo lo que lleva el agua.
¿Por qué la salinidad del océano no sube indefinidamente?
Porque hay mecanismos de salida además de las entradas. La sal que entra al océano eventualmente se deposita en sedimentos del fondo, se incorpora a la corteza oceánica en las dorsales medioocéanicas, o cristaliza en evaporitas cuando los mares poco profundos se secan. El resultado es un equilibrio dinámico que mantiene la salinidad del océano estable en aproximadamente 3.5% desde hace cientos de millones de años.
¿Los lagos por qué no son salados?
Los lagos que tienen desagüe (ríos que salen de ellos) no acumulan sal porque el agua que entra eventualmente sale, llevándose los minerales. Los lagos endorreicos — sin salida, donde el agua solo se evapora — sí son salados. El Mar Muerto, el Gran Lago Salado y el mar Caspio son ejemplos: el agua entra pero no sale por ríos, entonces la sal se concentra igual que en el océano.
Fuente: NOAA — Why is the ocean salty?