Un Mundo Loco ●

Por qué lloramos cuando estamos tristes. La respuesta no es lo que pensás.

Por qué lloramos cuando estamos tristes. La respuesta no es lo que pensás.

Los elefantes producen lágrimas. Los cocodrilos también. Los perros tienen ojos llorosos. Pero ninguno de ellos llora cuando están tristes o desesperados. El llanto emocional —las lágrimas producidas en respuesta a estados emocionales— es una característica exclusivamente humana. No existe en ninguna otra especie documentada.

Esto hace al llanto uno de los comportamientos más enigmáticos de la biología humana. Tenemos una respuesta fisiológica que no comparte ningún otro animal, que consume recursos (las lágrimas no son gratis), que nos hace vulnerables ante otros, y que en muchos contextos culturales se considera señal de debilidad. ¿Para qué sirve?

La respuesta corta es: no estamos completamente seguros. Pero hay hipótesis bien respaldadas.

Primer plano de una lágrima. El llanto emocional es exclusivamente humano: ningún otro animal produce lágrimas en respuesta a estados emocionales, lo que hace de esta respuesta un enigma evolutivo.

Los tres tipos de lágrimas

Antes de hablar del llanto emocional, conviene aclarar que hay tres tipos de lágrimas con funciones distintas:

Lágrimas basales: producción continua que mantiene el ojo lubricado. Todo vertebrado con ojos expuestos al aire las produce.

Lágrimas reflejas: respuesta a irritantes — cebolla, humo, viento, cuerpo extraño en el ojo. También producidas por muchos animales.

Lágrimas emocionales: producidas en respuesta a estados emocionales. Solo en humanos.

Las lágrimas emocionales tienen composición química distinta a las otras dos. Tienen más proteínas, más hormonas (incluyendo ACTH, vinculada al estrés) y más manganeso. Esta diferencia de composición es una de las pistas sobre su función.

La hipótesis de la señal social

Ad Vingerhoets, psicólogo de la Universidad de Tilburg y el investigador más prolífico del mundo en el estudio del llanto, propone que las lágrimas emocionales evolucionaron como señal de comunicación honesta de angustia.

El argumento funciona así. En primates y mamíferos sociales, las señales de angustia evocan respuestas de cuidado y apoyo en otros miembros del grupo. Vocalizar angustia funciona —el llanto de un bebé humano es universalmente reconocido y genera respuesta. Pero las vocalizaciones pueden fácilmente ser falsificadas.

Las lágrimas tienen propiedades únicas como señal: son difíciles de suprimir voluntariamente (aunque posible con práctica), son visibles desde distancia, y son casi imposibles de producir en ausencia de un estado emocional genuino (aunque los actores entrenados pueden hacerlo). Comparadas con las vocalizaciones, son una señal más costosa y por lo tanto más confiable.

Esta teoría explica por qué lloramos más fácilmente cuando estamos cerca de personas de confianza que ante extraños. También explica por qué llorar ante un desconocido puede sentirse incómodo — estás enviando una señal de vulnerabilidad a alguien que no necesariamente tiene incentivos para responder positivamente.

El efecto calmante: ¿llorar ayuda?

La idea popular de que "un buen llanto te hace sentir mejor" tiene respaldo científico parcial.

Jonathan Rottenberg, de la Universidad del Sur de Florida, realizó estudios de laboratorio donde filmó a personas llorando ante películas y midió su estado emocional antes, durante y después. Los resultados son más complejos que la sabiduría popular:

  • Aproximadamente un tercio de los episodios de llanto no produjeron mejoría del estado emocional.
  • El contexto social importa enormemente: llorar con alguien de confianza produce mucho más alivio que llorar solo.
  • El llanto en contexto de desesperanza o depresión severa tiende a no producir alivio y puede empeorar el estado.

Lo que parece ocurrir en los casos donde el llanto sí ayuda es una combinación de:
1. Activación del sistema parasimpático (que sigue a la activación simpática del estrés), produciendo calma
2. Señal social que convoca apoyo
3. Procesamiento activo de la emoción (similar al efecto de escribir sobre una experiencia difícil)

Composición química y hipótesis bioquímica

Las lágrimas emocionales contienen ACTH (hormona adrenocorticotropa), relacionada con el estrés, y leucina-encefalina, un opioide endógeno. Una hipótesis propone que el llanto es un mecanismo de excreción de estas sustancias del cuerpo — que llorar literalmente saca del sistema las hormonas de estrés.

Esta hipótesis tiene apoyo indirecto en estudios que muestran que personas con inhibición crónica del llanto tienen más problemas gastrointestinales y presión arterial elevada (condiciones vinculadas a estrés crónico). Pero la evidencia directa de que eliminar estas sustancias vía lágrimas tiene efecto fisiológico relevante es débil.

Por qué lloramos con ficción

Uno de los aspectos más curiosos del llanto humano es que lloramos con historias que sabemos que son inventadas. Nadie murió realmente en Titanic. Los personajes de novelas no existen.

Esto es difícil de explicar desde una perspectiva evolutiva estrictamente utilitaria — ¿para qué usar recursos en señalizar angustia por algo que no sucedió?

Una explicación posible es que el sistema de empatía que generó el llanto como señal social es sensible a narrativas, no solo a eventos percibidos directamente. Evolutivamente, las historias pueden haber servido para transmitir información sobre experiencias importantes (peligros, pérdidas, relaciones) de maneras que involucraban las mismas respuestas emocionales que los eventos reales.

El llanto ante la ficción puede ser un subproducto del mismo sistema que nos permite aprender de las experiencias de otros como si fueran propias.

Lo que sigue siendo misterio

Vingerhoets y otros investigadores señalan que el llanto emocional sigue siendo uno de los comportamientos humanos más pobremente comprendidos. Los estudios de laboratorio son difíciles porque el llanto en ambientes artificiales no es igual al llanto natural. Las culturas varían enormemente en cuándo y cuánto es apropiado llorar. Los datos son escasos.

Lo que está claro es que el llanto emocional es una de las cosas que nos distingue de todos los demás animales. Qué dice exactamente esa distinción sobre lo que somos todavía se está investigando.

Fuente: NIH — The science of crying (Rottenberg)

Fuente: Ad Vingerhoets, Tilburg University — Why Only Humans Weep, 2013 / Jonathan Rottenberg, Crying Research

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