La física tiene dos teorías que funcionan perfectamente pero que son incompatibles entre sí: la relatividad general (que describe la gravedad y el cosmos a gran escala) y la mecánica cuántica (que describe el comportamiento de partículas subatómicas).
La teoría de cuerdas apareció como candidata para reconciliarlas. Es la propuesta más trabajada para una "teoría del todo". Y lleva décadas sin poder verificarse experimentalmente.
La idea central
La física estándar describe las partículas como puntos sin dimensión. La teoría de cuerdas propone que la unidad fundamental no es un punto sino una cuerda — un objeto unidimensional, extremadamente pequeño (escala de Planck, unos 10⁻³⁵ metros).
Estas cuerdas vibran. Y los distintos modos de vibración corresponden a distintas partículas: un electrón es una cuerda que vibra de cierta manera, un fotón vibra de otra, un quark de otra.
La elegancia de la idea está en que unifica toda la física en un solo objeto: una cuerda vibrando genera todas las partículas y fuerzas del universo, incluyendo la gravedad — que en este marco emerge naturalmente de la vibración de una partícula llamada gravitón.
Por qué es atractiva
Más allá de la elegancia conceptual, la teoría de cuerdas produce matemáticas que funcionan. Permite hacer cálculos consistentes en contextos donde la mecánica cuántica y la relatividad general producen infinitos o contradicciones.
Permite también calcular propiedades de agujeros negros que coinciden con predicciones de otras teorías. Y en el proceso de su desarrollo generó herramientas matemáticas que resultaron útiles en otras áreas de la física.
El problema central: no es falsificable
Para que una teoría científica sea válida en el sentido estricto, debe hacer predicciones que puedan ser refutadas experimentalmente.
La teoría de cuerdas predice que las cuerdas son tan pequeñas que detectarlas requeriría aceleradores de partículas de tamaño planetario o más — instrumentos que no solo no existen sino que son impensables con cualquier tecnología concebible.
Además, la teoría existe en múltiples versiones que producen un número enorme de "soluciones" — estimaciones varían entre 10⁵⁰⁰ y 10⁵⁰⁰⁰ universos posibles, el llamado "landscape". Esto significa que prácticamente cualquier observación podría ser compatible con alguna versión de la teoría.
Un físico escéptico, Lee Smolin, argumentó que esto convierte la teoría de cuerdas en algo que no puede ser refutado, y por lo tanto no cumple con el criterio de Popper para ser ciencia.
El estado actual
Hay físicos brillantes que dedican toda su carrera a la teoría de cuerdas. Y hay físicos igualmente brillantes que la consideran matemática hermosa sin conexión verificable con la realidad.
Lo que sí hay son resultados concretos: la correspondencia AdS/CFT, derivada de la teoría de cuerdas, se usa para estudiar sistemas de física de la materia condensada y plasmas de quarks. Aunque no sea "la teoría del todo", produjo herramientas reales.
La teoría de cuerdas sigue siendo la candidata más trabajada para unificar la física. Pero después de más de cuatro décadas de desarrollo intenso, ningún experimento la ha confirmado ni refutado.
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Fuente original: Un Mundo Loco
Fuentes consultadas: Scientific American — String Theory · Stanford Encyclopedia of Philosophy — String Theory