La respuesta a esta pregunta depende de un detalle que cambia todo: el tamaño del agujero negro.
Si el agujero negro es pequeño —del tamaño de una estrella de neutrones, con una masa de unas pocas veces la del sol— morís antes de cruzar el horizonte de eventos. Las fuerzas de gravedad que actúan sobre tu cabeza y tus pies son tan diferentes que tu cuerpo se estira verticalmente y se comprime horizontalmente hasta desintegrarse. Los físicos llaman a este proceso espaguetización. No es un nombre técnico —es exactamente lo que describe.
Si el agujero negro es supermasivo —como el M87*, con 6.500 millones de masas solares, cuya fotografía publicó el Event Horizon Telescope en 2019— cruzás el horizonte de eventos sin sentir nada en particular. Las fuerzas de marea en el horizonte de un agujero negro tan grande son sorprendentemente suaves. El problema viene después.

Qué es el horizonte de eventos
El horizonte de eventos es el límite a partir del cual nada puede escapar —ni la materia, ni la luz. No es una superficie física. No hay nada especial en ese punto del espacio desde adentro. Es simplemente el radio a partir del cual la velocidad necesaria para escapar supera la velocidad de la luz.
La velocidad de escape de la Tierra es de unos 11 km/s. La del sol es de unos 617 km/s. La de un agujero negro de masa estelar, en su horizonte, es exactamente la velocidad de la luz —300.000 km/s. Más adentro, sería necesario ir más rápido que la luz para salir. Y nada puede ir más rápido que la luz.
Lo que hace al horizonte especialmente extraño es esto: para alguien que observa desde afuera, nunca te verían cruzarlo. La relatividad general predice que el tiempo se dilata en campos gravitacionales intensos. A medida que te acercás al horizonte, un observador externo te vería moverte con una lentitud creciente, hasta que parecerías detenerte y congelarte justo en el borde —mientras tu imagen se vuelve progresivamente más roja y tenue hasta desaparecer. Desde tu perspectiva, cruzarías en un tiempo finito. Desde afuera, parecería que nunca llegaste.
Lo que ocurre dentro: la singularidad
Una vez dentro del horizonte, la física que conocemos predice que todo cae inevitablemente hacia la singularidad central —el punto donde la densidad se vuelve infinita y el espacio-tiempo deja de tener estructura geométrica conocida.
En un agujero negro de masa estelar, si sobreviviste a la espaguetización al cruzar (hipotéticamente), tendrías quizás una fracción de segundo antes de llegar a la singularidad. En M87*, con 6.500 millones de masas solares, tendrías días o incluso años de tiempo subjetivo dentro del horizonte antes de llegar.
Pero "llegar a la singularidad" es una frase que en física significa "la ecuación deja de funcionar". La relatividad general predice la singularidad pero simultáneamente señala que en ese punto las ecuaciones se rompen. Lo que realmente ocurre ahí es una de las preguntas abiertas más importantes de la física. Para responderla se necesitaría una teoría que unificara la relatividad general —que describe la gravedad a gran escala— con la mecánica cuántica —que describe las partículas a escala muy pequeña. Esa teoría no existe todavía.
La paradoja de la información
En los años 70, Stephen Hawking demostró matemáticamente que los agujeros negros no son totalmente negros. Emiten una radiación tenue —llamada radiación de Hawking— producto de efectos cuánticos cerca del horizonte. Esta radiación hace que los agujeros negros pierdan masa muy lentamente y eventualmente se evaporen.
El problema es el siguiente: si un agujero negro se evapora completamente, ¿qué pasa con la información sobre todo lo que cayó adentro? En mecánica cuántica, la información no puede destruirse —es un principio fundamental. Pero si el agujero negro desaparece, parece que la información desaparecería con él.
Esta contradicción —llamada la paradoja de la información— fue el problema central de la física teórica durante décadas. Hawking la planteó en 1975 y pasó treinta años pensando que la información se perdía. En 2004 cambió de posición y aceptó que probablemente no se pierde —que debe codificarse de alguna manera en la radiación de Hawking. Pero el mecanismo exacto sigue sin estar claro.
Lo que la primera foto confirmó
La imagen del Event Horizon Telescope publicada en abril de 2019 fue la primera confirmación visual directa de lo que antes solo existía como solución matemática de las ecuaciones de Einstein. M87* muestra exactamente la estructura predicha: una sombra circular oscura —el horizonte— rodeada por un anillo brillante de materia acelerada que cae en espiral.
En 2022, el mismo equipo publicó la imagen del agujero negro en el centro de nuestra propia galaxia: Sagitario A*, con 4 millones de masas solares, a unos 27.000 años luz de distancia. También muestra la sombra circular. También se comporta exactamente como predijo Einstein hace más de cien años.
Lo que pasa después de cruzar el horizonte sigue siendo desconocido. Es una de las pocas preguntas de física donde "no sabemos" no es una respuesta provisoria sino una descripción honesta del estado actual del conocimiento.
Fuente original: Event Horizon Telescope — Science