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SPHEREx dibujó glaciares interestelares de más de 600 años luz en la Vía Láctea

SPHEREx dibujó glaciares interestelares de más de 600 años luz en la Vía Láctea

El 15 de abril de 2026, la NASA difundió uno de los primeros resultados científicos de SPHEREx, su observatorio infrarrojo lanzado el 11 de marzo de 2025: mapas de hielo interestelar en las regiones Cygnus X y Nebulosa Norteamérica, dentro de la Vía Láctea. El trabajo fue liderado por Joseph Hora, del Center for Astrophysics | Harvard & Smithsonian, y publicado ese mismo día en The Astrophysical Journal. Importa por una razón concreta: no muestra un planeta ni un cometa aislado, sino depósitos gigantes de agua congelada, dióxido de carbono y monóxido de carbono allí donde nacen nuevas estrellas y, con el tiempo, nuevos sistemas planetarios.

La escala es el dato más fuerte. Según la NASA, SPHEREx trazó hielo en nubes moleculares que se extienden por más de 600 años luz. El paper describe estos mosaicos como algunos de los mapas espectrales de gran campo más amplios obtenidos hasta ahora en el infrarrojo cercano. En esas imágenes aparecen con claridad las huellas de absorción del agua alrededor de 3 micras, del CO2 en 4,27 micras y del CO en 4,67 micras, además de la señal de hidrocarburos aromáticos policíclicos en 3,28 micras. No es una ilustración artística: es una cartografía química.

Un telescopio hecho para mirar el cielo completo

SPHEREx significa Spectro-Photometer for the History of the Universe, Epoch of Reionization and Ices Explorer. Su misión principal dura dos años y combina dos escalas que rara vez conviven en el mismo instrumento: mirar todo el cielo y, al mismo tiempo, separar la luz en 102 longitudes de onda. Esa combinación le permite hacer espectroscopía a gran escala, es decir, no sólo registrar brillo, sino identificar qué moléculas están absorbiendo o emitiendo en cada zona.

La misión está gestionada por el Jet Propulsion Laboratory de la NASA, con análisis de datos repartido entre 13 instituciones de Estados Unidos, Corea del Sur y Taiwán. El observatorio fue diseñado para relevar más de 450 millones de galaxias y más de 100 millones de estrellas de la Vía Láctea. A fines de 2025 ya había completado el primero de sus cuatro mapas globales previstos. En ese barrido general aparecieron estas reservas de hielo, que ahora dejan de ser una sospecha localizada y pasan a verse como estructuras extensas y continuas.

Cygnus X no es una postal: es una fábrica de materia prima

Cygnus X es una de las regiones de formación estelar más activas de la galaxia. Allí hay nubes gigantes de gas y polvo, filamentos oscuros, estrellas jóvenes masivas y radiación ultravioleta suficiente para alterar la química del entorno. SPHEREx mostró que el hielo no está distribuido al azar dentro de ese caos: se concentra sobre todo en las zonas más densas, frías y protegidas de las nubes.

Ese detalle importa porque respalda una hipótesis central de la astroquímica: gran parte del hielo interestelar se forma sobre la superficie de granos diminutos de polvo, de tamaño comparable a partículas de humo. En regiones menos protegidas, la radiación de estrellas recién nacidas puede romper o transformar esas moléculas. En regiones más blindadas, en cambio, el hielo sobrevive y se acumula. El mapa no sólo dice “hay agua”; también muestra en qué condiciones físicas logra persistir.

El agua del universo no flota sola

Cuando se habla de agua en el espacio suele pensarse en cometas, lunas heladas o exoplanetas. Este resultado corre el foco mucho antes, al momento en que esa agua todavía está pegada a motas microscópicas de polvo en una nube interestelar. La NASA remarca que el agua de los océanos terrestres, y también muchos hielos presentes en cometas, planetas y lunas, se originó en reservorios de este tipo. Lo que SPHEREx está viendo, entonces, es una etapa previa al sistema solar tal como lo conocemos.

El estudio también encontró que el agua y el dióxido de carbono no reaccionan igual ante el ambiente. Sus abundancias relativas cambian de una línea de visión a otra, lo que sugiere diferencias locales de temperatura, radiación ultravioleta o historia química. Gary Melnick, otro de los autores, subraya en la nota oficial que esa comparación a gran escala era difícil desde tierra y también con telescopios pensados para mirar regiones mucho más pequeñas.

Qué agrega SPHEREx frente a Webb y Spitzer

El telescopio James Webb y el retirado Spitzer ya habían detectado moléculas heladas en distintos puntos de la galaxia. La diferencia es de método y de escala. Webb puede profundizar con enorme sensibilidad en objetos puntuales; SPHEREx fue concebido para barrer el cielo entero con una resolución espectral suficiente como para seguir patrones químicos de región en región. En este caso, eso permitió ver que la luz de fondo difusa del plano galáctico también funciona como fuente de iluminación, no sólo la de estrellas individuales alineadas detrás de las nubes.

Ese cambio técnico altera la clase de pregunta que se puede hacer. En vez de consultar si un objeto preciso contiene agua o CO2, ahora se puede preguntar cómo se organiza ese hielo a través de complejos enteros de nubes, cómo cambia cerca de estrellas jóvenes masivas y qué proporción queda protegida en filamentos densos. El propio abstract del paper indica que sólo se mostró una fracción mínima de los datos del relevamiento total.

El mapa que falta completar

El artículo de NASA presenta este resultado como un comienzo, no como una síntesis definitiva. SPHEREx seguirá produciendo mapas de todo el cielo y liberando datos públicos a través de IPAC, en Caltech. Si el primer mapa completo ya encontró hielo interestelar distribuido a escalas de cientos de años luz, los siguientes deberían permitir comparar regiones, medir gradientes químicos y seguir mejor la relación entre polvo, radiación y formación estelar.

Hay una consecuencia técnica de fondo. Durante décadas, la pregunta por el origen del agua cósmica se respondió con piezas dispersas: observaciones de laboratorio, líneas espectrales aisladas, cometas del sistema solar y discos protoplanetarios lejanos. SPHEREx introduce otra clase de evidencia: un atlas químico de gran campo donde el agua aparece todavía antes de los planetas, adherida a polvo oscuro en nubes frías. La pregunta que abre no es menor: si ya puede dibujar dónde se acumula ese hielo, ¿hasta qué punto podrá reconstruir el camino exacto que lleva ese material desde una nube molecular hasta un océano?

Fuente original: NASA

Fuente: NASA