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Trump y las Malvinas: cronología de cuándo Estados Unidos cambió de posición

Trump y las Malvinas: cronología de cuándo Estados Unidos cambió de posición

En abril de 1982, cuando Argentina invadió las islas Malvinas, el gobierno de Ronald Reagan enfrentó un dilema de política exterior con pocos antecedentes: dos aliados estratégicos —Argentina y el Reino Unido— estaban en guerra. Reagan eligió al Reino Unido. El 30 de abril de 1982, Estados Unidos declaró su apoyo a Gran Bretaña y le proveyó inteligencia satelital, combustible para vuelos en el Atlántico Sur y acceso a sistemas de armas. Ese alineamiento definió la posición estadounidense durante más de cuatro décadas.

En 2025, varias declaraciones del entorno de Donald Trump sugirieron una revisión de esa posición histórica. El secretario de Estado Marco Rubio, en una reunión bilateral con el canciller argentino Gerardo Werthein, evitó confirmar el apoyo tradicional a la posición británica sobre la soberanía de las islas. La Casa Blanca no emitió declaración aclaratoria. En Buenos Aires, el episodio fue leído como una apertura diplomática sin precedentes desde 1982.

1982: por qué Reagan eligió al Reino Unido

La decisión de Reagan en 1982 no fue sencilla. El subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos, Thomas Enders, y la embajadora ante la ONU, Jeane Kirkpatrick, argumentaban que apoyar al gobierno militar argentino de Leopoldo Galtieri era estratégicamente conveniente para contener la influencia soviética en América del Sur. Kirkpatrick llegó a sugerir que Estados Unidos podría mantenerse neutral.

Reagan rechazó esa posición. El argumento que prevaleció fue el del secretario de Estado Alexander Haig: el vínculo con Gran Bretaña —la relación transatlántica con la OTAN— era más importante estratégicamente que cualquier consideración regional latinoamericana. También pesó la percepción de que ceder ante una agresión militar de una junta dictatorial sentaría un precedente negativo para el orden internacional.

El resultado práctico fue que Estados Unidos aportó al esfuerzo bélico británico: imágenes satelitales de la flota argentina, reabastecimiento de combustible para los vuelos de la RAF desde la isla Ascensión, y acceso a misiles AIM-9L Sidewinder de última generación que mejoraron la efectividad de los Harrier británicos.

Qué cambió bajo Trump en 2025

El giro potencial de 2025 tiene una lógica distinta a la de 1982. La administración Trump llegó con una agenda explícita de distanciamiento de los aliados europeos tradicionales —aranceles al acero y aluminio británico, críticas a la OTAN, tensiones con el gobierno laborista de Keir Starmer— y de acercamiento a líderes que comparten su narrativa política. Milei encajó en ese segundo grupo desde la campaña electoral argentina de 2023.

La revisión de la posición sobre Malvinas —si se confirma como política y no como declaración ocasional— sería coherente con esa lógica: al mismo tiempo que pone presión sobre Londres, fortalece el vínculo con Buenos Aires.

Lo que no está claro es cuánto de ese movimiento es señal política y cuánto es política concreta. La posición oficial del Departamento de Estado hasta 2025 decía que Estados Unidos reconocía la administración británica de las islas pero no tomaba posición sobre la soberanía —una formulación de equilibrio que permite interpretar diferente a cada parte.

El marco legal de la disputa

Las Malvinas —Falkland Islands en inglés— son un territorio de ultramar del Reino Unido con autogobierno interno. Sus 3.500 habitantes son ciudadanos británicos. Argentina reclama soberanía sobre las islas basándose en el principio de herencia territorial de la Corona española —las islas fueron parte del Virreinato del Río de la Plata— y en la ocupación argentina entre 1820 y 1833, cuando Gran Bretaña las recuperó por la fuerza.

El Reino Unido, por su parte, argumenta derecho por ocupación ininterrumpida desde 1833, por el principio de autodeterminación de los pueblos —la población actual no quiere ser argentina—, y por la resolución del conflicto de 1982, que reafirmó el control británico.

La ONU ha aprobado varias resoluciones instando a las partes a negociar, sin tomar posición sobre la soberanía. La posición de Estados Unidos en ese marco es relevante porque es miembro permanente del Consejo de Seguridad. Un cambio explícito de posición estadounidense —de la neutralidad actual hacia el respaldo a la posición argentina— alteraría el equilibrio diplomático multilateral de forma significativa.

Si Trump efectivamente modifica la posición de su gobierno, sería la primera vez desde 1982 que Estados Unidos se aleja del alineamiento con el Reino Unido en esta cuestión. Lo que ocurra en ese escenario es, hasta ahora, especulación. Lo que es historia es la cronología de cómo llegamos hasta aquí.

Imagen: Vista aérea de Port Stanley, capital de las Islas Malvinas / Falkland Islands; foto de archivo.

Fuente original: U.S. Department of State

Fuente: U.S. Department of State