En abril de 2025, los robots que participaron en la primera carrera de este tipo en Beijing casi no terminaron. Los mejores tardaron más de dos horas y cuarenta minutos. Varios cayeron. Fue, según quienes lo vieron, más un ensayo caótico que una competencia.
Un año después, el robot Lightning completó los mismos 21 kilómetros en 50 minutos y 26 segundos.
El récord mundial masculino de media maratón, establecido por el ugandés Jacob Kiplimo el 8 de marzo de 2026 en Lisboa, es de 57 minutos y 20 segundos. Lightning fue casi 7 minutos más rápido que el mejor ser humano de la historia en esa distancia.
Quién hizo a Lightning
Lightning —Shandian, en chino— es un robot humanoide desarrollado por Honor, la empresa de smartphones que se separó de Huawei en 2020. Honor no es una empresa de robótica de larga trayectoria. Es una empresa de teléfonos que decidió entrar al negocio de los cuerpos físicos.
Para diseñar a Lightning, los ingenieros de Honor estudiaron la biomecánica de los corredores de élite. El robot tiene piernas de entre 90 y 95 centímetros de longitud, deliberadamente calibradas para replicar las proporciones de un atleta humano de alto rendimiento. La carrera fue completada bajo navegación completamente autónoma: ningún operador humano controlaba los movimientos en tiempo real.
De los robots que participaron en la carrera de 2026, alrededor del 40% corrió de forma autónoma. El resto fue controlado a distancia. Lightning estuvo entre los autónomos.
Por qué importa la escala del cambio
La diferencia entre 2025 y 2026 no es una mejora incremental. Es un salto de categoría. En un año, los robots pasaron de caerse y tardar casi tres horas a terminar una carrera en menos tiempo que cualquier humano que haya corrido alguna vez.
La media maratón existe como prueba deportiva desde principios del siglo XX. El récord humano tardó décadas en comprimirse de dos horas a menos de una. Lightning lo saltó en su primera aparición competitiva.
Esto no significa que los robots sean mejores corredores en sentido absoluto: Lightning no sintió el esfuerzo, no tuvo que administrar el agotamiento muscular, no corrió bajo presión psicológica. Pero sí significa que el problema de hacer que un sistema robótico se mueva de manera eficiente y sostenida durante 21 kilómetros sobre terreno variable está prácticamente resuelto.
China y la carrera por la robótica humanoide
La media maratón de robots humanoides de Beijing no fue un evento deportivo. Fue una demostración industrial.
China lleva varios años convirtiendo la robótica humanoide en una prioridad nacional. Empresas como Unitree, UBTECH y ahora Honor están compitiendo entre sí y contra rivales internacionales como Boston Dynamics, Tesla (con Optimus) y Figure. La carrera de Beijing fue la forma más visible de mostrar hasta dónde llegó ese progreso.
El objetivo no es hacer robots que corran. Es hacer robots que trabajen: en fábricas, en almacenes, en hospitales, en situaciones donde el cuerpo humano resulta inconveniente o peligroso. La carrera fue el escenario elegido para demostrar una cosa específica: que los cuerpos robóticos ya pueden moverse con autonomía, durante períodos prolongados, en entornos del mundo real.
Un robot que corre 21 kilómetros más rápido que cualquier humano es un robot cuyas piernas, sensores y software de control funcionan bien. Eso es lo que había que probar.
Fuente original: Un Mundo Loco