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Buenos Aires: la ciudad donde el hambre llevó a comerse los zapatos y que tuvo que fundarse dos veces

Asentamiento español precario del siglo XVI sobre la costa del Río de la Plata
La primera Buenos Aires nació como puerta atlántica del imperio, pero el hambre, el aislamiento y la fragilidad del asentamiento la hicieron caer antes de consolidarse.Crédito: OpenAI / Un Mundo Loco · Fuente: Ilustración editorial original
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Buenos Aires no nació una sola vez. La primera ciudad española fundada sobre el Río de la Plata fracasó y desapareció. La segunda, levantada décadas más tarde, fue la que logró quedarse.

Esa es la razón real por la que se habla de una doble fundación. No es una curiosidad escolar suelta: es una historia de intento, caída y regreso.

La primera fundación

La primera Buenos Aires fue fundada en 1536 por la expedición de Pedro de Mendoza. El nombre que suele citarse es Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre.

La idea de la Corona española era clara. Necesitaba un punto firme sobre el estuario del Río de la Plata para controlar la entrada fluvial, afirmar presencia en la región y abrir una conexión con el interior sudamericano.

En el papel, el proyecto tenía lógica. En la práctica, era un asentamiento demasiado débil para un territorio difícil.

Por qué la primera Buenos Aires no duró

La ciudad nació con casi todo en contra:

  • abastecimiento frágil;
  • aislamiento respecto de otros centros españoles;
  • hambre y enfermedad;
  • conflictos con grupos indígenas de la zona;
  • una geografía complicada para sostener una población estable.

Las crónicas del período describen un nivel de hambre brutal. El cronista Ulrico Schmidl escribió que llegó un punto en que los expedicionarios ya no encontraban casi nada para comer y terminaron consumiendo cuero y hasta los zapatos.

Lo decisivo es que no logró consolidarse. No se volvió una ciudad fuerte, ni un puerto seguro, ni el gran centro atlántico que España imaginaba para la región. El asedio indígena terminó de volver inviable una fundación que ya estaba quebrada por dentro.

Con el tiempo, los sobrevivientes se replegaron hacia Asunción, que terminó funcionando como núcleo más estable desde el cual se reorganizó la presencia española en el área.

El abandono

La primera Buenos Aires fue abandonada en 1541.

Ese dato cambia toda la historia. No se trató de una ciudad que pasó un mal momento y siguió. Desapareció como asentamiento español duradero. Por eso no alcanza con decir que Buenos Aires “creció”: primero tuvo que volver a existir.

La segunda fundación

La segunda fundación llegó en 1580, de la mano de Juan de Garay.

Y acá está la clave que suele perderse: esta nueva Buenos Aires no apareció aislada. Fue fundada desde Asunción, que ya se había convertido en la base política y humana más firme de la región después del fracaso del primer intento.

Garay le dio un nombre formal más largo: Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires. Pero el uso común terminó dejando simplemente Buenos Aires.

Por qué la segunda sí pudo quedarse

La segunda ciudad tuvo algo que la primera no había logrado: una red de apoyo más sólida.

No era una avanzada improvisada en un borde incierto del mapa. Llegó con más experiencia regional, más conocimiento del territorio y una estructura política más firme para sostener el asentamiento.

Además, el puerto terminó ganando valor estratégico a medida que el espacio rioplatense se volvió más importante para la Corona.

Eso permitió que Buenos Aires dejara de ser una posición precaria y empezara a convertirse en un centro durable.

La ciudad que después pareció inevitable

Con el tiempo, esa segunda Buenos Aires terminó ocupando un lugar central. Mucho más tarde, en 1776, se convirtió en capital del Virreinato del Río de la Plata.

Pero mirar el final no debería borrar el comienzo.

La ciudad que hoy parece inevitable como cabeza política, económica y simbólica de la Argentina estuvo muy cerca de no existir como continuidad histórica. Primero fue un experimento fallido. Después, una refundación exitosa.

Qué dice esta historia sobre Argentina

La doble fundación de Buenos Aires también corrige una idea muy instalada: que la centralidad porteña estaba escrita desde el principio.

No lo estaba.

La primera ciudad no pudo afirmarse. El eje regional se sostuvo mejor en Asunción. Y recién con la segunda fundación Buenos Aires empezó a construir el camino que siglos después la llevaría a ocupar el centro de la historia argentina.

Por eso la frase vale la pena: Buenos Aires fue la ciudad que se fundó dos veces.

La primera no alcanzó.

La segunda fue la que hizo historia.


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Fuentes: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires — Fundación de Buenos Aires; Encyclopaedia Britannica — Buenos Aires.

Fuente: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires / Encyclopaedia Britannica / Ulrico Schmidl

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