Argentina y España en el Bellas Artes: cuando viajar también era fabricar una pintura nacional

Argentina y España en el Bellas Artes: cuando viajar también era fabricar una pintura nacional

El Museo Nacional de Bellas Artes inauguró "Itinerarios artísticos entre la Argentina y España (1880-1930)", una exposición que puede visitarse hasta el 2 de agosto de 2026 en el primer piso. La muestra reúne 65 obras y documentos históricos, con curaduría de Florencia Galesio, Paola Melgarejo y Patricia Corsani.

El recorte temporal no es casual. Entre 1880 y 1930, la Argentina buscaba definir una imagen de país mientras Buenos Aires se consolidaba como mercado, puerto, capital cultural y escenario de disputa simbólica. La pintura participó de ese proceso: viajó, compró modelos, importó maestros, absorbió técnicas y volvió a mirar el territorio local con herramientas aprendidas afuera.

España como taller, mercado y espejo

El relato habitual del arte argentino de fines del siglo XIX suele mirar hacia París o Italia. Esta muestra desplaza el eje hacia Madrid, Granada, Vigo, Sevilla, Barcelona, Toledo y Mallorca, destinos elegidos por artistas argentinos para formarse y explorar motivos visuales. Según el museo, esos viajes se dieron bajo la guía de maestros como Eduardo Chicharro, Ignacio Zuloaga y Hermenegildo Anglada Camarasa.

La importancia de ese movimiento no está solo en el aprendizaje técnico. Viajar a España implicaba entrar en contacto con una tradición pictórica larga, cargada de escenas populares, paisajes, retratos, luz, costumbrismo y discusiones sobre identidad nacional. Para artistas argentinos, ese contacto ofrecía un repertorio útil para pensar cómo representar un país todavía en construcción.

Del motivo español al paisaje argentino

El Bellas Artes subraya una operación de ida y vuelta: artistas como Jorge Bermúdez o Cesáreo Bernaldo de Quirós incorporaron experiencias españolas y luego representaron escenas, paisajes y personajes del interior argentino. Esa traducción es clave. La pintura nacional no nació de una pureza original, sino de una circulación intensa de imágenes, maestros, academias, compradores y expectativas sociales.

La muestra incluye nombres argentinos como Emilio Caraffa, Alfredo Gramajo Gutiérrez, Severo Rodríguez Etchart, José Antonio Terry, Francisco Vidal, Rodolfo Franco, Gregorio López Naguil, Tito Cittadini, Léonie Matthis y Francisco Bernareggi. Entre los españoles aparecen Julio Romero de Torres, Darío de Regoyos y Valdés, Fernando Álvarez de Sotomayor, Mariano Fortuny y Ramón de Zubiaurre y Aguirrezábal.

Buenos Aires como comprador

Otro punto fuerte es el mercado. Entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, Buenos Aires se volvió una plaza importante para el arte español, impulsada por prosperidad económica, coleccionistas, marchands y una institución joven como el Museo Nacional de Bellas Artes, fundado en 1895. La gestión de Eduardo Schiaffino incorporó obras de artistas españoles mediante compras y legados.

Ese dato permite leer la exposición más allá de la biografía de artistas viajeros. También habla de una ciudad que compraba prestigio, organizaba gusto, formaba público y usaba el museo como herramienta de educación visual. La relación Argentina-España no fue una línea sentimental. Fue una red de circulación cultural con consecuencias concretas en colecciones públicas.

Una historia hecha de rutas

"Itinerarios" recuerda que una pintura nunca viaja sola. Viajan técnicas, catálogos, cartas, críticas, compradores, salones, becas, amistades y rivalidades. Entre 1880 y 1930, esa red ayudó a producir una pregunta persistente: cómo hacer arte argentino con materiales aprendidos en otros lugares.

La respuesta no está en elegir entre dependencia o originalidad. Está en mirar el tránsito. La identidad visual de un país se fabrica muchas veces afuera, en el momento exacto en que alguien vuelve a casa con otros ojos.

Imagen: material de difusión de la muestra "Itinerarios artísticos entre la Argentina y España (1880-1930)", publicado por el Museo Nacional de Bellas Artes.

Fuente original: Museo Nacional de Bellas Artes

Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes