Cuando se habla de diseño inclusivo, muchas veces aparece una versión prolija y tranquilizadora del asunto: pequeños ajustes para “sumar accesibilidad” a un sistema que en el fondo no se revisa demasiado. *Design and Disability*, la exposición que abrirá en V&A Dundee el 5 de junio de 2026, propone una idea bastante más exigente. No presenta a la discapacidad como un caso especial al que el diseño debe atender con cortesía, sino como una fuente decisiva de conocimiento, invención y cultura.
El museo la describe como una celebración del diseño liderado por personas discapacitadas, sordas y neurodivergentes, pero también como un llamado a la acción. Esa doble formulación importa. Una muestra de museo podría conformarse con exhibir objetos valiosos y nombres relevantes; aquí la institución avisa desde el comienzo que quiere intervenir en el debate sobre quién diseña, desde qué experiencia y para quién.
Según la información oficial, la exposición reunirá alrededor de 170 objetos distribuidos en tres grandes ejes: *Visibility*, *Tools* y *Living*. El arco temporal va desde la década de 1940 hasta la actualidad e incluye diseño, arte, arquitectura, moda y fotografía. En otras palabras, no se trata de una muestra “técnica” sobre soluciones funcionales. El propósito es bastante más amplio: demostrar que la experiencia de la discapacidad no fue un apéndice marginal del diseño moderno, sino uno de los lugares desde donde se pensaron herramientas, identidades, estilos y formas de vida completas.
Ese enfoque corrige una costumbre bastante arraigada. El diseño dominante tiende a imaginar un usuario promedio: cuerpo estándar, movimientos previsibles, lectura convencional del espacio, relación regular con objetos y tecnología. Todo lo que se aparta de esa norma suele aparecer después, como adaptación. *Design and Disability* trabaja contra esa secuencia. Plantea que muchas de las soluciones más inteligentes nacen precisamente cuando el supuesto usuario “normal” deja de ser el centro silencioso del proyecto.
Los objetos destacados que anticipa el sitio oficial ayudan a ver ese cambio. Hay afiches de la British Deaf Association, el proyecto *Hands of X* sobre prótesis e identidad, fotografías de Marvel Harris, piezas de Drag Syndrome, prendas de Rebirth Garments y hasta un traje de carnaval titulado *The Birth of Venus*. La variedad no es decorativa. Muestra que el diseño de la discapacidad no se reduce a ortopedia o ayuda técnica. También produce estética, humor, deseo, representación y formas propias de presencia pública.
Hay un punto político fuerte en todo esto. La muestra afirma la importancia de incorporar la experiencia y la pericia de personas discapacitadas, sordas y neurodivergentes a los procesos de diseño. Parece una obviedad, pero está lejos de serlo. Buena parte de la historia del diseño fue escrita desde afuera de esas experiencias, incluso cuando decía querer resolverlas. La exposición se mete en esa herida y sugiere que no alcanza con “hacer productos accesibles” si la estructura mental del proyecto sigue intacta.
También por eso resulta valioso que la muestra esté en un museo de diseño y no únicamente en un ámbito académico o sectorial. El V&A Dundee la instala en el centro de la conversación cultural. Le dice al visitante común que estas preguntas no pertenecen sólo a especialistas ni a colectivos determinados. Tienen que ver con cómo se fabrican ciudades, ropa, herramientas, interiores y relatos sobre el cuerpo.
En la presentación oficial aparece otra frase útil: el objetivo es avanzar hacia la “design justice”. No es un slogan liviano. Supone aceptar que el diseño distribuye comodidad y fricción, visibilidad e invisibilidad, dignidad y desgaste. Hay objetos que facilitan la vida; hay otros que recuerdan a cada paso quién fue previsto y quién no. Mirar el diseño desde la discapacidad obliga a reconocer ese reparto.
La potencia de *Design and Disability* está ahí. No pide compasión ni admiración paternalista. Pide precisión. Obliga a pensar de nuevo qué significa diseñar bien. Y deja flotando una idea incómoda pero productiva: tal vez los entornos más ricos no salen de imponer una norma universal, sino de escuchar a quienes llevan décadas inventando formas de habitar un mundo que casi nunca fue diseñado para ellos.
Imagen: piezas visuales y textiles de la exposición *Design and Disability* en V&A Dundee.
Fuentes consultadas: Design and Disability, New exhibitions opening at V&A Dundee in 2026.
Fuente original: V&A Dundee