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eBay prohibió los bots de IA, cayó 5% en bolsa y Google metió 40 mil millones en Anthropic. Todo en la misma semana. No es casualidad.

eBay prohibió los bots de IA, cayó 5% en bolsa y Google metió 40 mil millones en Anthropic. Todo en la misma semana. No es casualidad.

En diciembre de 2025, Anthropic convirtió su oficina de San Francisco en un experimento de mercado. Eligieron a 69 empleados. Cada uno fue entrevistado por un agente de Claude para capturar sus preferencias de compra, su lista de lo que quería vender y su estilo de negociación. Después, los agentes operaron solos: publicaron artículos, hicieron ofertas, respondieron contraoferta y cerraron tratos. Ningún humano intervino en las transacciones.

El resultado: 186 acuerdos cerrados, más de 500 artículos negociados, y un poco más de 4.000 dólares en valor total. Se vendieron snowboards, pelotas de ping pong, ropa, accesorios. Nada extraordinario. Excepto que ninguno de los compradores o vendedores humanos participó en ninguna de las negociaciones.

Anthropic llamó a eso Project Deal. Lo publicó el 25 de abril de 2026. Cuatro días antes, Amazon había invertido 5.000 millones de dólares adicionales en la empresa. Un día después de la publicación, Google anunció una inversión de hasta 40.000 millones de dólares más.

El experimento fue un aviso. Las inversiones son la respuesta al aviso.

Qué revela Project Deal

Project Deal no fue un demo de producto. Fue un diagnóstico.

El hallazgo más perturbador no fue que los agentes cerraran 186 acuerdos. Fue lo que ocurrió cuando los empleados fueron representados por modelos distintos. Los agentes más inteligentes —los basados en Claude Opus— obtuvieron resultados objetivamente mejores: los vendedores con Opus ganaron en promedio 2,68 dólares más por artículo, los compradores ahorraron 2,45 dólares por ítem, y completaron en promedio 2,07 acuerdos más que los representados por modelos más débiles.

El problema es que quienes tenían los modelos peores no lo notaron. No percibieron que estaban en desventaja. No sabían que el agente que los representaba era más lento, menos preciso, menos hábil para leer el momento justo de una contraoferta. Simplemente asumieron que el mercado había funcionado.

Eso tiene un nombre en economía conductual: asimetría de información. Lo nuevo es que la asimetría no es entre un humano experto y uno inexperto. Es entre un algoritmo sofisticado y uno menos sofisticado, y el humano que usa el menos sofisticado no puede detectar la diferencia.

En un mercado donde los agentes de IA negocian por los humanos, el nivel de inteligencia del modelo que tenés es tu poder de compra real. No cuánto dinero tenés. Qué tan buena es tu IA.

Los 45 mil millones de dólares

El 20 de abril de 2026, Amazon anunció 5.000 millones de dólares adicionales en Anthropic, con posibilidad de inyectar hasta 20.000 millones más en función de ciertos hitos comerciales. A cambio, Anthropic se comprometió a gastar más de 100.000 millones de dólares en Amazon Web Services durante los próximos diez años y asegurar capacidad computacional de hasta 5 gigavatios en AWS.

El 24 de abril, Google —a través de su empresa matriz Alphabet— anunció una inversión de hasta 40.000 millones de dólares en Anthropic: 10.000 millones de entrada, valuando a la compañía en 350.000 millones de dólares, con hasta 30.000 millones más sujetos al cumplimiento de ciertos objetivos. Google Cloud también garantizó 5 gigavatios de capacidad computacional mediante sus TPUs durante los próximos cinco años.

En total, entre Amazon y Google, Anthropic tiene comprometidos más de 45.000 millones de dólares en capital y acceso garantizado a 10 gigavatios de infraestructura de cómputo. Para contextualizar: 10 gigavatios equivalen aproximadamente a la capacidad eléctrica de toda la Argentina en un momento de demanda media.

Anthropic no necesita ese dinero para sobrevivir: su ingreso anualizado alcanzó los 30.000 millones de dólares en abril de 2026, superando los 24 a 25.000 millones de OpenAI. Necesita ese dinero para escalar lo que Project Deal demostró que es posible: agentes que operan en mercados reales, en tiempo real, negociando en nombre de millones de personas simultáneamente.

eBay ya entendió la amenaza

En febrero de 2026, eBay actualizó sus términos de servicio para prohibir explícitamente "cualquier robot, araña, scraper, herramienta de minería de datos, agentes de compra automatizada, bots basados en LLM o cualquier flujo que intente realizar pedidos sin revisión humana", con vigencia desde el 20 de febrero de 2026.

eBay no explicó la decisión en detalle. No tenía que hacerlo. La lógica es directa: si los agentes de IA pueden comprar y vender sin intervención humana, el modelo de negocio de eBay —que depende de que los usuarios humanos navegen, vean anuncios, tomen decisiones impulsivas, paguen por listados destacados— se desintegra.

El valor de eBay para sus anunciantes y vendedores se basa en que hay humanos mirando pantallas. Si los compradores son algoritmos, no miran pantallas. No ven publicidad. No compran por impulso. Negocian con precisión quirúrgica y se van.

Las acciones de empresas de software y plataformas de comercio cayeron en los meses previos precisamente por esta amenaza difusa. No porque alguien haya lanzado un producto que lo reemplace ya, sino porque el mercado empezó a descontar que el modelo de ingresos de plataformas dependientes de la atención humana está en riesgo estructural.

Qué significa esto para América Latina y Mercado Libre

Mercado Libre es la plataforma de comercio electrónico dominante en América Latina, con presencia en 18 países y más de 100 millones de compradores activos. Su modelo de negocio combina marketplace, servicios financieros (Mercado Pago), logística (Mercado Envíos) y publicidad. Ya usa inteligencia artificial extensamente: algoritmos de recomendación, detección de fraude, precios dinámicos, asistencia al vendedor.

Pero todo ese sistema está calibrado para usuarios humanos. La interfaz, el funnel de compra, el sistema de reputación de vendedores, la publicidad que financia gran parte del negocio: todo asume que hay un ser humano tomando decisiones, con tiempo limitado, susceptible a una promoción bien ubicada, sensible al nombre de una marca.

Un mercado de agentes-a-agentes, del tipo que Project Deal demostró, funciona diferente. El agente no navega. No le interesa si el producto tiene una foto linda. No se distra con una oferta de último momento. Busca el mejor precio disponible en función de un perfil de preferencias, evalúa reputación del vendedor en milisegundos y cierra o no cierra. La publicidad no lo toca.

Mercado Libre tiene la infraestructura técnica para adaptarse. Su CTO, Sebastian Barrios, declaró públicamente que la empresa tiene laboratorios de IA y usa modelos de lenguaje en su stack interno. Pero la empresa aún no respondió públicamente a la pregunta específica que Project Deal plantea: ¿cómo monetiza una plataforma de comercio cuando los compradores son algoritmos?

El mercado latinoamericano de IA vale hoy 12.700 millones de dólares y crece al 28,1% anual. Proyecciones independientes estiman que la IA podría agregar hasta un billón de dólares a la economía de la región para 2038. Parte de ese crecimiento va a venir de la automatización del comercio. La pregunta es si Mercado Libre va a ser el operador de ese mercado automatizado, o si va a ser desplazado por plataformas diseñadas específicamente para agentes.

El problema que nadie resolvió

Anthropic reconoció en la publicación de Project Deal que los marcos legales no existen. Si un agente de IA cierra un trato que resulta en pérdida para el usuario —por una negociación mal calibrada, por información falsa del vendedor, por un ataque de prompt injection que manipula al agente— no hay jurisprudencia clara sobre quién responde.

El contrato es entre humanos. El agente que lo ejecutó no tiene personalidad jurídica. La empresa que desarrolló el modelo tiene términos de servicio que limitan su responsabilidad. Y el usuario que confió en el agente no participó en la negociación.

Project Deal fue un experimento con 4.000 dólares entre empleados de una misma empresa en San Francisco. Lo que viene —con 45.000 millones de dólares de respaldo de Google y Amazon— es ese mismo sistema operando en mercados de billones de dólares, en múltiples jurisdicciones, con usuarios que en muchos casos no van a entender exactamente qué hizo el agente en su nombre.

El mercado de los agentes ya empezó. Las reglas todavía no.

Fuente original: Un Mundo Loco

Fuente: Un Mundo Loco