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El CEO de Google confirmó que el 75% del código nuevo de la empresa lo escribe una IA. Meta va por el mismo número. El trabajo de programador está cambiando más rápido de lo que parece.

El CEO de Google confirmó que el 75% del código nuevo de la empresa lo escribe una IA. Meta va por el mismo número. El trabajo de programador está cambiando más rápido de lo que parece.

Sundar Pichai, CEO de Google, declaró públicamente que el 75 por ciento del código nuevo que se escribe en Google es generado por inteligencia artificial. Los ingenieros de la empresa revisan ese código, lo modifican y lo integran. Pero el primer borrador, la estructura inicial, la mayoría de las líneas: las escribe la IA.

Mark Zuckerberg dijo que Meta apunta a alcanzar el mismo nivel antes de fin de 2026.

Son dos de las empresas con más ingenieros de software del mundo. Y las dos están confirmando, en declaraciones públicas, que el rol del programador humano ya cambió fundamentalmente.

Qué significa el 75 por ciento

El porcentaje no quiere decir que los programadores en Google perdieron el 75 por ciento de su trabajo. Quiere decir que el proceso de escribir código cambió.

Antes de las herramientas de IA como GitHub Copilot, Cursor o los asistentes internos que Google y Meta desarrollaron para sus equipos, un ingeniero recibía una tarea y escribía el código línea por línea. Buscaba documentación, consultaba ejemplos, pensaba en la arquitectura, implementaba, probaba, corregía.

Ahora, el ingeniero describe la tarea —en lenguaje natural o en pseudocódigo— y el sistema genera el código. El ingeniero revisa si el código hace lo que debería hacer, detecta errores de lógica, verifica casos borde y aprueba o modifica. La producción es más rápida. El código generado no siempre es perfecto. La revisión sigue siendo trabajo humano.

La analogía que algunos investigadores usan es la del arquitecto con AutoCAD: el arquitecto no dibuja cada línea de un plano a mano, usa herramientas que generan los trazos. Eso no convirtió a los arquitectos en obsoletos. Cambió qué parte del trabajo es automatizable y qué parte requiere juicio humano.

Pero hay una diferencia: AutoCAD no aprende a diseñar edificios. La IA que escribe código sí aprende. Cada versión de los modelos de asistencia de código es más capaz que la anterior.

El mercado laboral del software ya está cambiando

Las señales llegaron antes de que Pichai lo dijera públicamente.

Las ofertas de trabajo para programadores junior cayeron en varios mercados en 2025. Las empresas que antes contrataban equipos de diez desarrolladores para proyectos medianos ahora terminan proyectos similares con cuatro o cinco. No porque los programadores sean peores, sino porque cada programador produce más código por unidad de tiempo.

Anthropic publicó en marzo de 2026 un análisis interno que mostró que los modelos de IA actuales pueden completar de manera autónoma el 70 por ciento de las tareas de programación que una empresa le asignaría a un desarrollador de nivel entry-level. El 30 por ciento restante —diseño de arquitectura, toma de decisiones sobre trade-offs técnicos, mantenimiento de sistemas complejos con contexto histórico profundo— todavía requiere experiencia humana.

El problema es que los programadores entry-level son el punto de entrada de la industria. Si esas posiciones se reducen porque la IA las reemplaza en el 70 por ciento de los casos, los programadores senior del futuro habrán entrado al mercado laboral sin la experiencia de haber hecho trabajo básico. El sistema de formación del oficio se rompe.

Por qué Google y Meta lo dicen en voz alta

Que Pichai y Zuckerberg hagan estas declaraciones públicamente, en 2026, tiene un cálculo detrás.

Primero, es una señal a los mercados financieros: más código con la misma cantidad de ingenieros significa más eficiencia, lo que justifica valuaciones más altas. Las empresas de tecnología que más claramente articulen cómo la IA aumenta su productividad interna van a recibir mejor recepción de los inversores.

Segundo, es una señal a las universidades y a los gobiernos: el perfil del programador que el mercado necesita está cambiando. Los programas de formación en ciencias de la computación que todavía enseñan a escribir código como si fuera la tarea central del trabajo van a producir graduados con habilidades desajustadas.

Tercero, es una señal a las otras empresas: si Google y Meta pueden operar con el 75 por ciento de código generado por IA, los competidores que no adopten sistemas similares van a quedarse atrás en velocidad de desarrollo.

Qué habilidades sobreviven

Los ingenieros que trabajan en Google y Meta en 2026 tienen un perfil diferente al de diez años atrás. La habilidad de escribir código rápido y sin errores sigue siendo útil pero dejó de ser la diferencia entre un programador bueno y uno excelente.

Las habilidades que se volvieron más valiosas: saber qué construir y por qué, poder evaluar si el código generado es correcto y seguro, entender la arquitectura de sistemas grandes y cómo las piezas interactúan, y comunicar requisitos técnicos con suficiente precisión como para que la IA los interprete bien.

El programador del futuro cercano es más parecido a un editor de código que a un autor. Eso es un cambio profundo en qué significa saber programar.

Para América Latina, donde la exportación de servicios de software es una de las fuentes de ingresos en divisas más importantes —especialmente en Argentina, Uruguay y Colombia—, la pregunta es urgente: si las empresas americanas producen más código con menos desarrolladores, la demanda de programadores remotos en la región también va a caer. El mercado que en 2021 parecía expansivo e ilimitado está siendo rediseñado.

Fuente original: Un Mundo Loco

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