El Met liberó más de cien modelos 3D para mirar obras como si fueran objetos de estudio

El Met liberó más de cien modelos 3D para mirar obras como si fueran objetos de estudio

The Metropolitan Museum of Art anunció el 26 de febrero de 2026 la publicación de más de cien modelos 3D de alta resolución de obras de su colección, disponibles para explorar en línea con zoom, rotación y visualización en realidad aumentada. La novedad importa porque cambia la relación entre museo, objeto y público: no se trata solo de ver una foto frontal, sino de examinar volumen, superficie, escala y detalles materiales desde una interfaz digital.

El dato central es que la selección fue tomada de una colección de 1,5 millones de objetos y procesada como modelos 3D de grado investigativo, con precisión de color y alta fidelidad. La mayoría de esos modelos puede descargarse y reutilizarse bajo el programa Open Access del Met y licencia CC0. Además, nueve fueron coproducidos con NHK, la radiodifusora pública japonesa, mediante escaneo láser portátil combinado con fotogrametría.

Una colección que deja de ser solo imagen plana

Los museos llevan décadas digitalizando colecciones, pero muchas veces el resultado queda reducido a una fotografía, una ficha técnica y algunos campos de metadatos. El salto a 3D vuelve visibles otros aspectos: reversos, espesores, curvaturas, huellas de producción, ensamblajes, reparaciones y relaciones entre partes. En objetos escultóricos o arquitectónicos, esa diferencia es enorme.

El Met presentó la iniciativa como una herramienta para investigación, exploración y curiosidad. Esa combinación es precisa. Un investigador puede usar el modelo para estudiar detalles sin manipular una pieza frágil; un docente puede enseñar escala y forma; un visitante puede mirar desde ángulos imposibles en la sala. El modelo no reemplaza al objeto, pero abre una capa de acceso que la vitrina no permite.

La novedad también toca una cuestión cultural más amplia: qué significa una copia fiel cuando el museo conserva el original. Un modelo 3D no tiene aura material, peso ni textura real, pero puede registrar geometrías con una precisión que una fotografía plana no transmite. La copia digital no compite con la obra; funciona como instrumento de lectura.

NHK, láser portátil y obras que no se pueden mover

La colaboración con NHK se concentró en nueve modelos especialmente complejos. Según el Met, el equipo usó sistemas portátiles de escaneo láser y técnicas de fotogrametría con cámaras para digitalizar obras monumentales que no pueden moverse fácilmente de sus galerías para una captura tradicional.

La lista incluye Wheat Field with Cypresses, de Vincent van Gogh, de 1889; una armadura que perteneció a Enrique II de Francia, fechada hacia 1555; Perseus with the Head of Medusa, de Antonio Canova, realizada entre 1804 y 1806; Amusements at Higashiyama in Kyoto, un par de biombos de la década de 1620; y Ugolino and His Sons, de Jean-Baptiste Carpeaux, de 1865 a 1867.

Esa enumeración muestra que la tecnología no está aplicada a un único tipo de objeto. Pintura, armadura, escultura y biombos tienen problemas distintos de captura. Un metal pulido, una superficie dorada, una pintura con relieve y una escultura de gran escala no se comportan igual frente a luz, cámara y escáner.

El viejo ciruelo como caso de lectura digital

Entre los ejemplos destacados está Old Plum, de Kano Sansetsu, una obra japonesa de 1646 formada por cuatro paneles corredizos, o fusuma, realizados con tinta, color, oro y hoja de oro sobre papel. La imagen usada por el Met muestra un tronco negro, retorcido, que se estira sobre un fondo dorado. En sala, esos paneles se leen como pintura y arquitectura a la vez: fueron hechos para separar espacios en Tenshōin, un subtemplo de Myōshinji, en Kioto.

El paso a 3D no convierte una pintura plana en escultura por arte de magia. Pero sí permite estudiar el objeto como conjunto físico: paneles, uniones, escala total de 174,6 por 485,5 centímetros, superficie y relación espacial. Esa mirada es especialmente útil en piezas que nacieron integradas a habitaciones, rituales o usos arquitectónicos.

Old Plum también recuerda que las colecciones no son neutras. La obra ingresó al Met en 1975 como parte de la Harry G. C. Packard Collection of Asian Art. Digitalizarla no borra la historia de circulación, compra, donación y musealización; al contrario, puede hacer más visible la trayectoria del objeto y sus contextos.

Ciento veinte años fotografiando colecciones

El Met subrayó que su Departamento de Imagen celebrará en 2026 ciento veinte años fotografiando la colección y más de una década de trabajo en imagen 3D. Esa continuidad importa porque la digitalización de museos no aparece de golpe con una tecnología nueva. Tiene una genealogía: fotografía de registro, diapositivas, bases de datos, imágenes web, escaneo, fotogrametría, realidad aumentada.

La institución también señaló que los primeros cien escaneos fueron producidos internamente por su equipo de imagen y que nuevos objetos 3D se sumarán a las páginas de colección a medida que se creen. El modelo, entonces, no es un anexo espectacular, sino una extensión de la ficha catalográfica.

La pregunta de fondo es qué tipo de acceso produce un museo cuando libera archivos de calidad. Si la mayoría está en CC0, investigadores, educadores, artistas y desarrolladores pueden reutilizar esas piezas sin pedir permiso ni pagar licencias. La colección no se vuelve menos valiosa por circular mejor. Se vuelve más estudiable.

Imagen: Old Plum, de Kano Sansetsu, cuatro paneles corredizos de 1646 pertenecientes a la colección del Met; imagen de The Metropolitan Museum of Art, dominio público.

Fuente original: The Metropolitan Museum of Art

Fuente: The Metropolitan Museum of Art