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FIFA inventó un premio de la paz y se lo dio a Trump mientras el Mundial chocaba contra la frontera

Donald Trump y Gianni Infantino frente a un trofeo dorado de paz, con un estadio y un control migratorio de fondo
La imagen del Mundial 2026 quedó partida entre el premio de paz a Trump y los controles migratorios a protagonistas del torneo.Crédito: Imagen original generada con DALL·E para Un Mundo Loco
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La imagen parece escrita por alguien con demasiado gusto por la contradicción: Gianni Infantino le entrega a Donald Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA y, al mismo tiempo, protagonistas del Mundial chocan contra aeropuertos, interrogatorios, visas revisadas y entradas negadas.

No son dos historias separadas. Son la misma historia vista desde dos puertas distintas.

En una puerta, la FIFA habla de paz, unidad y fútbol como idioma común. En la otra, Omar Abdulkadir Artan, árbitro somalí elegido entre los jueces del Mundial y considerado uno de los mejores de África, queda afuera de Estados Unidos después de aterrizar en Miami. En una puerta, Trump recibe un trofeo dorado. En la otra, el delantero iraquí Aymen Hussein pasa horas retenido en Chicago y el fotógrafo oficial de Irak, Talal Salah, termina sin poder entrar.

La pregunta no es si el Mundial se mezcló con política. La pregunta es por qué la FIFA sigue actuando como si no.

El premio que apareció justo a tiempo

El dato central es simple: el Premio de la Paz de la FIFA no era una tradición histórica del fútbol. Fue un premio nuevo, presentado por la propia FIFA en 2025, y su primer destinatario fue Trump durante el sorteo del Mundial 2026 en el Kennedy Center de Washington.

AP lo registró como el premio inaugural. También informó que la organización FairSquare, una ONG de derechos humanos con sede en Londres, presentó quejas ante los investigadores de ética de la FIFA por el apoyo público de Infantino a Trump y por el premio entregado al presidente estadounidense.

El punto de FairSquare es demoledor porque va al corazón del reglamento: FIFA tiene un deber formal de neutralidad política. Según AP, la organización sostuvo que entregar un premio de esa naturaleza a un líder político en ejercicio constituye por sí mismo una violación clara de ese deber.

La frase puede sonar técnica, pero no lo es. En lenguaje normal significa esto: si la FIFA crea un premio de paz y se lo da al presidente del país anfitrión, en pleno Mundial, ya no está observando la política desde afuera. Está participando.

Infantino y la política de los gestos

La defensa posible de Infantino es conocida: el Mundial 2026 es un monstruo logístico y la relación con la Casa Blanca importa. Estados Unidos concentra la mayor parte de los partidos, el torneo tendrá 48 selecciones, 104 encuentros y una expectativa de ingresos gigantesca. AP citó que el torneo debería generar más de 10.000 millones de dólares para la FIFA.

Ahí aparece la lectura menos ingenua: el premio de paz no sólo fue una cortesía. Fue un gesto de poder. Un modo de mostrar cercanía con el presidente que controla buena parte del territorio, las fronteras, la seguridad y la burocracia del Mundial.

El problema es que la FIFA no puede vender esa cercanía como pura diplomacia deportiva y, al mismo tiempo, declararse ajena a lo que pasa cuando esa misma maquinaria estatal deja afuera a personas del torneo.

Infantino necesitaba a Trump cerca. Pero cada abrazo político tiene una factura.

El árbitro que no pudo entrar

El caso de Omar Abdulkadir Artan es el que vuelve todo más incómodo. No era un hincha improvisado ni un turista. Era un árbitro seleccionado para el Mundial, con visa válida según reportes periodísticos, y el primer somalí en llegar a ese nivel.

WIRED informó que Artan fue frenado en Miami, sometido a controles adicionales y finalmente obligado a salir del país. The Guardian agregó que Somalia forma parte de la lista de países afectados por restricciones de viaje de la administración Trump, y que Infantino sugirió que no podía anular la decisión del gobierno estadounidense.

AP informó después que Infantino dijo que FIFA era impotente para lograr que el gobierno de Estados Unidos admitiera al árbitro. Su frase de fondo fue que la seguridad está por encima de todo y que hay que respetar las decisiones tomadas.

La respuesta es institucionalmente correcta. También es brutal.

Porque la misma FIFA que pudo crear un premio de paz para Trump no pudo garantizar que uno de sus árbitros entrara al país anfitrión.

Irak también pasó por el filtro

Artan no fue un caso aislado. WIRED reportó que Aymen Hussein, delantero de Irak, fue retenido e interrogado durante unas siete horas en el aeropuerto O'Hare de Chicago antes de recibir autorización para entrar.

El caso del fotógrafo Talal Salah fue peor: después de unas diez horas de controles en Chicago, las autoridades estadounidenses le negaron el ingreso. Según WIRED, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza confirmó que Salah fue inadmitido tras controles adicionales.

La escena se repite con variaciones: papeles, espera, preguntas, revisión, incertidumbre. Para la FIFA, cada caso puede ser explicado como una decisión soberana del país anfitrión. Para el Mundial, en cambio, son señales de algo más grande: la promesa de una fiesta global depende de una frontera nacional que no siempre juega el mismo partido.

Irán y la Copa como frontera móvil

El problema también alcanzó a Irán. WIRED informó que la selección iraní quedó bajo condiciones de ingreso especialmente restrictivas: sus jugadores podían entrar a Estados Unidos para los partidos y salir al terminar, con un campamento de entrenamiento desplazado a Tijuana.

Ese detalle cambia la imagen del torneo. El Mundial ya no es sólo sedes, estadios y selecciones. Es también una geografía de permisos. Algunos equipos viven el torneo como competencia deportiva. Otros lo viven como negociación migratoria permanente.

Ahí la palabra paz empieza a sonar rara.

El hijo de Rudy Giuliani en la maquinaria

La otra pieza del tablero es Andrew Giuliani, hijo de Rudy Giuliani. La Casa Blanca creó en marzo de 2025 la White House Task Force on the FIFA World Cup 2026, con Trump como presidente del grupo y J.D. Vance como vicepresidente. AP informó que Andrew Giuliani funciona como director ejecutivo de esa task force.

El dato no es decorativo. Muestra que el Mundial quedó metido dentro de una estructura política formal de la Casa Blanca. Seguridad, coordinación federal, migración, logística, imagen pública: todo pasa por una maquinaria estatal que tiene nombre, cargos y agenda.

Entonces la contradicción deja de ser anecdótica. FIFA no está solamente organizando partidos en Estados Unidos. Está organizando su evento más grande dentro de la administración Trump.

La duda sobre la paz

El premio a Trump no prueba por sí solo corrupción. Tampoco prueba que Infantino haya violado reglas: eso, si avanza, corresponde a la comisión de ética. Lo que sí prueba es otra cosa: la FIFA cruzó una línea simbólica.

Cuando un organismo que dice ser neutral crea un premio nuevo y se lo entrega al presidente del país anfitrión, en medio de un torneo atravesado por controles migratorios, detenciones y entradas negadas, la palabra paz deja de ser una virtud y se vuelve una pregunta.

¿Paz para quién?

¿Paz en el escenario o paz en el aeropuerto?

¿Paz como valor del fútbol o paz como souvenir diplomático?

La foto completa es esa: un premio dorado, Trump sonriendo, Infantino explicando que no puede intervenir en decisiones migratorias, un árbitro somalí fuera del Mundial, un futbolista iraquí interrogado durante horas, un fotógrafo rechazado y el hijo de Rudy Giuliani en la estructura que coordina el evento.

Eso no es una nota lateral del Mundial 2026.

Es el Mundial 2026 explicándose solo.


Fuentes: AP - Soccer peace prize for Trump triggers complaints about Infantino to FIFA ethics investigators; AP - FIFA and Infantino draw bipartisan skepticism ahead of the World Cup; AP - FIFA's Infantino defends World Cup ticket prices, says fans should chill about ref denied US entry; WIRED - Trump's Border Crackdown Is Wreaking Havoc on the World Cup; The Guardian - Somali referee barred from US for World Cup is handed Super Cup final by Uefa; White House - Establishing The White House Task Force on the FIFA World Cup 2026.

Fuente: AP / WIRED / The Guardian / White House

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