Garden Futures en V&A Dundee: jardines, videojuegos y diseño para pensar cómo queremos vivir

Garden Futures en V&A Dundee: jardines, videojuegos y diseño para pensar cómo queremos vivir

No hace falta tener jardín para entender que la idea de “naturaleza domesticada” está volviendo al centro de la cultura. Con ansiedad climática, ciudades densas y una necesidad muy visible de espacios reparadores, el jardín reaparece como laboratorio de deseos bastante concretos: producir sombra, biodiversidad, descanso, alimento y también una forma menos hostil de compartir el entorno. *Garden Futures: Designing with Nature*, en V&A Dundee, toma ese retorno en serio y lo convierte en una gran pregunta de diseño.

La muestra está abierta hasta el 25 de enero de 2026 y el museo la presenta como una exploración de cómo los ideales de jardín de distintas partes del mundo están transformando tanto el diseño exterior como nuestra relación con los espacios verdes. Lo interesante es que el proyecto no se limita a paisajismo clásico. El texto oficial insiste en que la exhibición mezcla jardines, films, pinturas, moda, fotografía e incluso videojuegos. Esa mezcla ya dice bastante: el jardín dejó de ser sólo un tema botánico o decorativo y pasó a funcionar como dispositivo cultural amplio.

V&A Dundee define la exposición como una invitación a “desenterrar el extraordinario mundo cotidiano del diseño de jardines”. La fórmula es buena porque resuelve una vieja trampa. Si el jardín se piensa sólo como lujo residencial, la conversación queda reducida a gusto privado. Si se lo piensa como forma cultural, aparece su verdadera escala: la historia de cómo imaginamos convivencia entre seres humanos, plantas, clima y tiempo.

En el material oficial se menciona desde William Morris hasta paisajes digitales contemporáneos. Ese arco importa porque permite ver al jardín como una idea móvil. A veces fue símbolo de orden, otras de retiro, otras de producción, otras de resistencia. Hoy carga además con una expectativa ecológica muy fuerte. Muchos de los proyectos actuales buscan responder a veranos más extremos, ciudades menos respirables y necesidades de diseño sostenible que ya no se pueden tratar como moda pasajera.

Ahí la muestra encuentra un nervio contemporáneo. Un jardín no es sólo un lugar bonito. Es una forma de distribuir agua, sombra, especies, cuidado y tiempo de mantenimiento. También es una forma de decidir qué se considera vida deseable dentro de una ciudad. Cuando V&A Dundee conecta jardines con futuros más sostenibles y resilientes, no está exagerando. Está señalando que el paisaje dejó de ser fondo y pasó a ser infraestructura.

Hay, además, una dimensión emocional que vuelve a estos proyectos tan buscados. Mucha gente no visita una exposición sobre jardines para aprender nombres de plantas. Va porque sospecha que allí puede encontrarse una respuesta parcial a un malestar muy extendido: vivir rodeados de superficies duras, ritmos acelerados y un diseño urbano que a menudo parece hostil al cuerpo. El jardín, incluso en versiones pequeñas o simbólicas, ofrece otra gramática. Propone espera, estación, repetición y cuidado paciente.

Lo más inteligente de la muestra parece ser que evita presentar esa experiencia como nostalgia ingenua. El jardín del siglo XXI no se cuenta sólo con rosales y senderos. También entra por la puerta de la agricultura urbana, los balcones productivos, las cubiertas verdes, la recuperación de especies, la justicia ambiental y los mundos virtuales que imaginan nuevas ecologías. Incluir videojuegos dentro del recorrido es una señal clara de esa amplitud. El jardín ya no vive únicamente en el suelo: también vive en pantallas, simuladores y fantasías de futuro.

Por eso *Garden Futures* funciona como algo más que una exposición temática. Es una manera de releer el presente desde una pregunta modesta y enorme al mismo tiempo: qué tipo de relación queremos construir con lo vivo. El jardín, en esa discusión, deja de ser adorno y se vuelve ensayo general de convivencia.

Que V&A Dundee lo convierta en una de sus grandes apuestas también confirma otra cosa. El diseño más interesante del momento ya no se define sólo por la forma del objeto, sino por la red de efectos que produce: temperatura, descanso, biodiversidad, accesibilidad y sentido de lugar. Dicho de otro modo, un buen jardín no sólo se mira. Se habita, se mantiene y cambia la vida alrededor.

Imagen: paisaje vertical y vegetación en material oficial de *Garden Futures*.

Fuentes consultadas: Garden Futures: Designing with Nature, Garden Futures opens at V&A Dundee.

Fuente original: V&A Dundee

Fuente: V&A Dundee