Beginnings en el Getty: manuscritos medievales para volver a mirar la idea misma de creación

Beginnings en el Getty: manuscritos medievales para volver a mirar la idea misma de creación

Las historias sobre el origen del mundo nunca fueron sólo religión. También fueron tecnología visual, política de la imaginación y una manera de ordenar jerarquías humanas. El Getty Museum decidió abordar ese territorio en *Beginnings: The Story of Creation in the Middle Ages*, una exposición que pone en diálogo manuscritos medievales con pintura contemporánea para revisar cómo se representó la creación y por qué esas imágenes todavía siguen cargadas de fuerza.

El comunicado oficial del Getty informa que la muestra estuvo en el Getty Center del 27 de enero al 19 de abril de 2026. Reunió quince manuscritos de la colección del museo junto con cuatro pinturas contemporáneas de la artista angelina Harmonia Rosales. La combinación no parece hecha para generar contraste fácil entre “pasado” y “presente”, sino para probar algo más interesante: las imágenes medievales no quedaron momificadas en su época; todavía siguen moldeando debates sobre género, autoridad, culpa y humanidad.

El Getty explica que la exposición examina cómo el relato bíblico de la creación fue visualizado, interpretado y disputado durante la Edad Media y hoy. Esa continuidad es el punto clave. Muchas personas suponen que la iconografía medieval pertenece a un mundo lejano, regido por símbolos que ya no nos organizan. Sin embargo, buena parte de nuestras intuiciones sobre el comienzo, el orden y la caída todavía dialogan con esas formas visuales, incluso cuando ya no las reconocemos de inmediato.

El recorrido, según la institución, abordó temas como la visualización de la creación, la creación en las religiones abrahámicas, la introducción del mal y la relación entre comienzos y finales. También incluyó una sección específica dedicada a Adán y Eva. Leído rápido, suena a programa académico. Leído con atención, revela algo más incisivo: la creación no aparece aquí como un episodio estático, sino como una máquina de producir interpretaciones sobre el cuerpo, la diferencia sexual, la obediencia y la fragilidad humana.

El ejemplo más claro está en el diálogo con la obra de Harmonia Rosales. El Getty destaca que sus pinturas no funcionan como simple homenaje contemporáneo, sino como relectura crítica. En particular, su *Portrait of Eve* recodifica a Eva desde la mitología yoruba y la ubica en un horizonte simbólico distinto al que fijó la tradición cristiana dominante. Esa operación importa porque desplaza una figura central de la iconografía occidental hacia otra genealogía, con otra idea de linaje, destino y poder espiritual.

La exposición permite ver que los manuscritos medievales tampoco eran objetos inocentes. Eran instrumentos de enseñanza, devoción y autoridad, pero también superficies donde se condensaban obsesiones sociales muy concretas. El Getty menciona, por ejemplo, una imagen de Étienne Colaud sobre la creación de Eva a partir de la costilla de Adán. Ahí aparece una vieja pedagogía visual: la mujer como derivación, ayuda o secundaria. Al poner esas imágenes en conversación con obras actuales, el museo no las cancela ni las celebra. Las vuelve legibles otra vez.

Eso es lo más valioso de una propuesta así. No trata al medioevo como un repertorio exótico de dorados y miniaturas, sino como una reserva activa de metáforas todavía operativas. La pregunta por cómo empezó el mundo siempre es también una pregunta por quién tiene derecho a narrarlo. Y quien narra el origen suele reclamar autoridad sobre el presente.

En ese sentido, *Beginnings* no es una muestra sólo para especialistas en manuscritos. Interpela a cualquiera que haya sentido que ciertas imágenes viejas siguen afectando el lenguaje con que pensamos el mal, la culpa, el deseo o la diferencia. Las obras medievales que guarda el Getty pueden parecer lejanas, pero transportan esquemas mentales con una vigencia incómoda.

La decisión de sumarle pintura contemporánea refuerza esa incomodidad productiva. No hay reverencia plana por el pasado. Hay una discusión viva. El museo, en vez de congelar la tradición, la somete a fricción. Y en esa fricción aparece algo muy actual: la necesidad de revisar los relatos fundacionales no para destruirlos sin más, sino para entender de qué modo siguen organizando la mirada.

Imagen: manuscrito medieval del Getty con escenas de creación.

Fuentes consultadas: Getty Presents Beginnings: The Story of Creation in the Middle Ages, Getty Museum exhibitions.

Fuente original: Getty

Fuente: Getty