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Una IA predijo terremotos con semanas de anticipación. Los sismólogos no saben cómo.

Una IA predijo terremotos con semanas de anticipación. Los sismólogos no saben cómo.

Predecir terremotos es uno de los problemas científicos que la humanidad lleva más tiempo intentando resolver y que más consistentemente ha fallado en resolver. La física de las fallas geológicas es caótica. Los sistemas de medición no capturan suficientes variables. Las predicciones exactas —lugar, magnitud, fecha— no existen. La sismología clásica dice que no pueden existir.

En 2023, un modelo de inteligencia artificial entrenado por investigadores del Servicio Geológico de Estados Unidos y la Universidad de Texas predijo correctamente setenta por ciento de los terremotos de magnitud cinco o mayor en una región de prueba en China, con hasta una semana de anticipación.

Los sismólogos que revisaron el paper describieron el resultado como "perturbador".

Qué aprendió el modelo

El modelo analizó datos sísmicos históricos: no solo los grandes eventos sino los miles de microsismos que ocurren constantemente y que la sismología clásica descarta como ruido de fondo. Aprendió a ver patrones en ese ruido.

La hipótesis es que antes de un terremoto mayor hay cambios en la actividad microsísmica que individualmente no significan nada pero que en conjunto describen un estado de tensión acumulada en la falla. El modelo detecta ese estado.

El problema es que nadie en el equipo puede explicar exactamente qué patrones específicos detecta. El modelo lo sabe. Los investigadores no saben qué sabe el modelo.

Por qué los sismólogos están incómodos

La física de los terremotos dice que el sistema es fundamentalmente impredecible porque depende de condiciones iniciales que no se pueden medir con suficiente precisión. Es el mismo argumento que hace al clima impredecible más allá de ciertos días.

Si el modelo funciona, hay dos posibilidades: o la física está incompleta y hay señales predecibles que no se habían identificado, o el modelo está encontrando correlaciones espurias que por azar dan buenos resultados en el conjunto de prueba.

Distinguir entre las dos opciones requiere más pruebas en más regiones durante más tiempo.

Lo que cambia si funciona

Un sistema de alerta con una semana de anticipación es cualitativamente diferente a los sistemas actuales, que alertan segundos o minutos antes de que las ondas lleguen a la superficie. Una semana permite evacuar edificios vulnerables, suspender eventos masivos, preparar hospitales.

El problema es que una predicción incorrecta también tiene costos: pánico, evacuaciones innecesarias, pérdida de confianza en el sistema.

Por eso la sismología prefiere no predecir a predecir mal. La IA está cambiando el cálculo de ese trade-off.

Fuente original: Science

Fuente: Science