NASA Earth Observatory público el 30 de octubre de 2024 una comparación satelital de la peninsula Albemarle-Pamlico, en Carolina del Norte, donde bosques costeros de cipres calvo y pinos están muriendo y dejando troncos claros, sin hojas, conocidos por investigadores como "ghost forests" o bosques fantasma. La escena importa porque vuelve visible un proceso lento: la transicion de humedales de agua dulce a paisajes salinizados, empujados por sequias, tormentas, canales de drenaje y aumento del nivel del mar.
El dato más fuerte viene de un estudio citado por NASA: científicos de Duke University y University of Virginia analizaron imágenes Landsat tomadas entre 1985 y 2019 y hallaron que cerca del 11 por ciento de la tierra forestada del Alligator River National Wildlife Refuge se convirtió en bosque fantasma en ese periodo. En la nota de NASA, las imágenes comparan el 1 de octubre de 2005 con el 13 de octubre de 2024 y muestran el avance de marismas, arbustos y árboles muertos.
Cipreses que vivian en agua dulce
Los bosques de cipres calvo del este de Carolina del Norte forman parte de los ecosistemas costeros más caracteristicos del sudeste de Estados Unidos. NASA describe árboles con corteza rojiza, hojas verdes en forma de aguja y raíces neumatoforas, esas protuberancias conocidas como "knees" que emergen alrededor de los troncos en los pantanos. Algunos individuos pueden superar los 30 metros de altura y vivir miles de años.
El problema no es que esos bosques no toleren agua. Son, justamente, bosques de humedal. El cambio ocurre cuando el sistema deja de recibir agua dulce suficiente y empieza a recibir agua salada con más frecuencia o intensidad. La sal altera el suelo, estresa a las raíces y termina matando árboles que estaban adaptados a otro equilibrio químico.
En las imágenes Landsat, NASA distingue tonos: los bosques sanos aparecen verdes, las marismas marron oscuro y los bosques fantasma marron claro. Luego, cuando los troncos muertos caen o son reemplazados, pueden aparecer arbustos de tonos verdes y marrones claros, incluidos pocosins, matorrales pantanosos siempreverdes tipicos de la región.
Dos satelites separados por diecinueve años
La comparación publicada por NASA usa datos de dos generaciones de Landsat. Para el registro antiguo, Earth Observatory señala el uso del Thematic Mapper de Landsat 5. Para la imagen reciente, del 13 de octubre de 2024, usa OLI-2, Operational Land Imager-2, a bordo de Landsat 9. Esa continuidad es parte del valor científico: sin series largas de observación, un bosque que se degrada por etapas puede parecer simplemente un cambio local de color.
El refugio Alligator River se ubica en una llanura costera baja, atravesada por canales y cercana a rutas como la U.S. Route 64 y la U.S. Route 264. NASA destaca que los bosques fantasma aparecen alineados al borde norte de algunos canales, una pista espacial de como el agua salada puede avanzar por corredores humanos ademas de hacerlo por mareas o tormentas.
El caso también muestra que los satelites no reemplazan la ecologia de campo, sino que la amplifican. Una imagen permite ver patrónes regionales; las mediciones de terreno ayudan a entender salinidad, especies, suelos, historia de drenaje y eventos meteorologicos. La rareza visual del bosque fantasma funciona como puerta de entrada, no como explicacion completa.
Irene, sequia y sal en los canales
NASA señala que la muerte de estos bosques no siguio de manera simple la curva del aumento del nivel del mar. Hubo un gran episodio de mortalidad en 2011, después de una sequia severa y del impacto directo del huracan Irene en agosto de ese año. La sequia redujo el flujo de los rios y permitió que el agua salada avanzara rio arriba y por canales de irrigacion. Luego, la tormenta cubrió zonas costeras con agua salada y rocio salino varios kilómetros tierra adentro.
El aumento del nivel del mar agrava el contexto. Según NASA, en esta parte de Carolina del Norte el nivel del mar sube entre 3 y 4 milímetros por año, unas tres veces el promedio global. Esa cifra no significa que cada árbol muera por la misma causa, pero sí que el sistema completo queda más expuesto a intrusiones salinas y eventos extremos.
La ecologa Emily Bernhardt, de Duke University, resume un punto físico y social: las marismas pueden migrar tierra adentro con el aumento del mar, pero los bosques de cipres no tienen hacia donde moverse sí quedan encerrados por tierras agricolas u otros desarrollos. El paisaje no cambia sobre una hoja en blanco; cambia dentro de una trama de rutas, campos, canales y refugios.
Un proyecto para contar árboles desde el aire
NASA también menciona THELORACS, Tree Health Evaluated using LiDAR, Optical, and Radar Applications across Coastal Systems, un proyecto de mapeo aereo patrocinado por la agencia. La investigadora Xi Yang, de University of Virginia, lo usa para reunir imágenes de alta resolucion de millones de árboles en bosques fantasma de la costa este. La idea es medir con más detalle donde aparece la mortalidad y que variables la anticipan.
El nombre "bosque fantasma" es efectivo porque describe lo que se ve: troncos palidos, desnudos, verticales, antes de caer. Pero su interes científico no está en el efecto macabro. Está en que esos troncos son indicadores de una frontera ecológica en movimiento. Donde había bosque de agua dulce puede aparecer marisma; donde había dosel cerrado puede quedar un archivo vertical de sal, sequia y tormenta.
Landsat permite leer esa frontera con paciencia. Entre 2005 y 2024, la comparación no muestra un desastre instantáneo, sino un cambio acumulado. Esa es precisamente la incomodidad de la imagen: no registra un evento aislado, sino un paisaje que se transforma lo bastante despacio como para que cueste verlo desde el suelo y lo bastante rápido como para que un satélite lo convierta en evidencia.
Imagen: detalle satelital de bosques fantasma y marismas cerca de Manns Harbor, Carolina del Norte, captado por Landsat 9/OLI-2 y difundido por NASA Earth Observatory.
Fuente original: NASA Earth Observatory