MoMA vuelve a Duchamp y la broma todavia no termino

MoMA vuelve a Duchamp y la broma todavia no termino

MoMA abrio Marcel Duchamp, una retrospectiva que el museo presenta como la primera gran revision norteamericana de su obra en mas de medio siglo. Duchamp es uno de esos nombres que parecen ya digeridos por la historia del arte, pero conviene desconfiar de esa comodidad. Si algo enseño su trabajo es que una obra puede seguir molestando incluso despues de entrar al museo.

La exposicion recorre seis decadas y varios medios: pintura, escultura, cine, fotografia, dibujo, impresos y objetos. Esa amplitud es clave porque reducir a Duchamp al ready-made es util para manuales, pero pobre para entender el problema. El ready-made no fue solo una ocurrencia. Fue una bomba colocada debajo de preguntas muy serias: quien decide que algo es arte, que valor tiene la mano del artista, que pasa cuando el contexto cambia el sentido de un objeto.

En Un Mundo Loco, Duchamp interesa menos como "genio provocador" que como operador de dudas. Su obra no se agota en el chiste. De hecho, el chiste suele ser la puerta de entrada a una maquina mas fria. Uno se rie, se fastidia, mira de nuevo y descubre que el objeto esta haciendo trabajar a la institucion entera.

El problema con Duchamp hoy es que muchas de sus provocaciones fueron absorbidas por el sistema que cuestionaban. El museo ya aprendio a exhibir objetos comunes, instrucciones raras y gestos conceptuales. El mercado tambien aprendio a venderlos. Entonces la pregunta cambia: que queda de Duchamp cuando el escandalo se volvio lenguaje oficial.

Tal vez queda la precision. Duchamp no solo dijo "cualquier cosa puede ser arte". Esa frase, repetida sin matices, lo vuelve mas tonto de lo que fue. Su asunto era mas complejo: bajo ciertas condiciones, un desplazamiento minimo puede alterar por completo la lectura de un objeto. No todo vale igual, pero casi todo puede ser interrogado.

La retrospectiva llega ademas en una epoca saturada de produccion visual. Hacemos, subimos y olvidamos imagenes con una rapidez que vuelve antigua cualquier idea de obra estable. Duchamp, que ya habia trabajado con reproduccion, autoria, azar y demora, puede leerse ahora como un artista menos del pasado y mas de nuestra fatiga contemporanea.

El riesgo de toda gran retrospectiva es convertir la incomodidad en homenaje. El museo ordena, ilumina, cataloga y tranquiliza. Pero Duchamp se resiste un poco a esa domesticacion porque su obra siempre parece preguntar desde adentro de la vitrina: por que estas mirando esto como si ya supieras mirarlo.

Si la muestra logra devolver esa pregunta, no sera solo una exposicion historica. Sera una forma elegante de recordar que el arte no necesita gritar para desarmar una certeza.

Fuente original: MoMA: Marcel Duchamp

Fuente: MoMA