El San José Museum of Art abrió Motherboards el 10 de abril, una exposición que mira la tecnología desde un lugar incómodo para el mito de Silicon Valley: las manos invisibles que la hicieron posible. La muestra reúne artistas que conectan laboratorios, telares, cocinas, líneas de ensamblaje, observatorios, moderación de contenido y trabajo de datos.
La palabra "motherboard" ya viene cargada. En español la llamamos placa madre, como si la computadora tuviera un centro fértil, una base donde todo se conecta. La muestra aprovecha esa metáfora para preguntar quién quedó fuera de la historia oficial de la innovación. No solo quién inventó, sino quién ensambló, calculó, tejió, etiquetó, limpió datos o sostuvo la infraestructura cultural y material de la tecnología.
En Un Mundo Loco nos parece una noticia importante porque corrige una imagen demasiado cómoda. La industria tecnológica suele contarse como una secuencia de garajes, genios, fundadores y capital de riesgo. Esa narración deja poco espacio para mujeres, migrantes, trabajadoras de fábrica, moderadoras de contenido o "computadoras humanas" que hicieron cálculos antes de que la palabra computadora nombrara una máquina.
La exposición incluye referencias a historias precisas: mujeres navajo que aplicaron conocimiento textil en la fabricación de componentes electrónicos, trabajadoras migrantes que ensamblaban piezas en casas y artistas que vuelven visibles tareas que la economía digital prefiere esconder. También aparece el trabajo contemporáneo de moderación de contenido, una de las zonas más duras y menos glamorosas de la cultura de plataformas.
Lo potente es que Motherboards no hace historia tecnológica con vitrinas de nostalgia. La hace desde el arte contemporáneo, usando materiales, archivos y gestos visuales para mostrar que la tecnología siempre tuvo cuerpo. Alguien cosió, miró, clasificó, repitió, corrigió, soportó.
El domingo permite leer esta muestra como una pregunta para cualquier dispositivo cercano. ¿Cuántas personas hay detrás de una pantalla lisa? ¿Qué trabajos desaparecen para que una interfaz parezca limpia? ¿Qué historias se borran cuando llamamos "automático" a algo que depende de mano de obra humana?
La tecnología del futuro no se entiende solo mirando chips más rápidos. También se entiende mirando de nuevo el pasado que la industria dejó en segundo plano.
La muestra también dialoga con la IA actual. Cada modelo que parece responder solo arrastra una cadena de clasificación, moderación, documentación, limpieza de datos y diseño de interfaces. Muchas de esas tareas siguen feminizadas, tercerizadas o mal reconocidas. Motherboards permite decirlo sin convertirlo en consigna vacía: detrás de la nube hay trabajo, y detrás del trabajo hay historias que merecen nombre.
Fuente original: San José Museum of Art: Motherboards