Un Mundo Loco ●

Musk acusa a OpenAI de 'saquear una caridad': el juicio que puede reescribir el futuro de la IA

Musk acusa a OpenAI de 'saquear una caridad': el juicio que puede reescribir el futuro de la IA

El tercer día del juicio entre Elon Musk y OpenAI terminó con una frase que sintetiza todo lo que está en disputa: "Si normalizamos el saqueo de organizaciones caritativas, destruimos los cimientos de la filantropía en Estados Unidos." La dijo Musk desde el estrado, bajo juramento, mirando hacia donde estaba sentado Sam Altman.

El juicio empezó el 27 de abril en San Francisco. Lo que se está juzgando, en términos formales, es si OpenAI violó su compromiso fundacional como organización sin fines de lucro cuando creó una subsidiaria comercial en 2023 y luego se convirtió en corporación de beneficio público en 2025. Lo que está en juego, en términos reales, es quién controla la tecnología más valiosa del mundo y qué tipo de empresa puede ser la que la desarrolle.

Cómo llegamos hasta acá

En 2015, Musk fue uno de los cofundadores de OpenAI junto a Sam Altman y otros. La organización nació explícitamente como entidad sin fines de lucro con una misión: desarrollar inteligencia artificial "de código abierto para beneficio público" y servir como contrapeso a Google, que según Musk no estaba suficientemente preocupada por los riesgos del avance acelerado de la IA.

Musk donó aproximadamente 44 millones de dólares en los primeros años. En 2018 se retiró del directorio después de una disputa interna por el control de la organización. En 2023, OpenAI creó una subsidiaria comercial para poder captar inversión a escala —Microsoft invirtió 13.000 millones de dólares. En 2025, la estructura evolucionó hacia una corporación de beneficio público. La valuación actual de OpenAI supera los 852.000 millones de dólares. La salida a bolsa está planificada para este año.

Musk presentó la demanda en 2024. Reclama entre 130.000 y 150.000 millones de dólares en daños, la reversión de OpenAI a su estatus sin fines de lucro y la remoción de Altman y Greg Brockman del liderazgo.

Lo que dijo Musk en el estrado

El testimonio de Musk duró dos días. Declaró que fue "engañado" respecto al destino de la organización, que nunca habría contribuido si la intención era construir una empresa lucrativa, y que la misión original era explícita: inteligencia artificial abierta, para el público, sin ganancia privada.

En un tramo de la declaración describió la conversación que lo llevó a impulsar la fundación de OpenAI: el cofundador de Google Larry Page le dijo que sus preocupaciones sobre los riesgos de la IA eran exageradas y lo llamó "especieísta" —el término filosófico para quien pone los intereses humanos por encima de otras formas de vida. Musk interpretó eso como una señal de que Google no iba a actuar con la cautela necesaria.

También anticipó algo que no formaba parte del caso técnico: dijo esperar que la inteligencia artificial sea "más inteligente que cualquier humano" tan pronto como en 2027.

La defensa de OpenAI

Los abogados de OpenAI presentaron una lectura radicalmente distinta. Según el argumento de la defensa, fue el propio Musk quien presionó por una estructura con fines de lucro durante las negociaciones internas, y quien buscó hacerse del control mayoritario de la organización. La demanda, según esta versión, llegó después de que Musk fracasara en esos intentos y decidiera lanzar su propia empresa de IA: xAI, que hoy compite directamente con OpenAI.

"Estamos aquí porque el señor Musk no logró imponer su voluntad", dijo el abogado William Savitt en su alegato de apertura.

El juez del caso ya tuvo que intervenir una vez durante el proceso: le pidió a Musk que moderara su actividad en X, donde había llamado a Altman "Scam Altman" —Altman estafador— durante las audiencias.

Qué se decide realmente

El impacto de este juicio va más allá de quién gana. Si la justicia determina que OpenAI traicionó su misión original como organización caritativa, el fallo crearía precedente sobre cómo las entidades sin fines de lucro pueden —o no pueden— transformarse en corporaciones comerciales cuando sus activos se vuelven enormemente valiosos.

Ese precedente afectaría directamente los planes de salida a bolsa de OpenAI, que dependen de que su estructura actual sea legalmente sólida. Una valuación de 852.000 millones de dólares construida sobre una fundación jurídica cuestionada es un problema que los inversores institucionales no pueden ignorar.

Hay también una dimensión más profunda. El juicio obliga a responder públicamente una pregunta que el sector tech evitó durante años: ¿puede una empresa que comenzó declarando que desarrollaría IA "para la humanidad" convertirse en la corporación privada más valiosa del mundo sin que eso constituya una traición a lo que prometió? Musk dice que sí es una traición. Altman dice que la escala de la misión requería escala de capital. El jurado decide si esa tensión tiene consecuencias legales.

Fuente original: Al Jazeera / NPR / CNBC

Fuente: Al Jazeera / ABC7 / NPR / CNBC