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OpenAI estaría construyendo un teléfono sin aplicaciones. Los agentes de IA harían todo lo que hoy hacen las apps. Apple y Google deberían estar preocupados.

OpenAI estaría construyendo un teléfono sin aplicaciones. Los agentes de IA harían todo lo que hoy hacen las apps. Apple y Google deberían estar preocupados.

En algún momento de 2025, Sam Altman se juntó con Jony Ive. No es un encuentro casual. Ive es el diseñador que pasó 27 años en Apple creando el iMac, el iPod, el iPhone y el Apple Watch. Cuando Ive diseña algo, el resultado define una categoría.

Según reportes publicados a fines de abril de 2026, OpenAI estaría desarrollando un dispositivo de hardware nuevo —posiblemente un teléfono— donde los agentes de inteligencia artificial reemplazarían las aplicaciones como modelo de interacción principal. No habría pantalla llena de íconos. No habría app store. No habría notificaciones de apps compitiendo por atención. Habría agentes.

La noticia no fue confirmada oficialmente por OpenAI. Pero las señales son suficientemente claras como para que las acciones de Apple y Google cayeran en las horas posteriores al reporte.

Qué significa un teléfono sin apps

El modelo de las apps tiene veinte años. Apple lo inventó con el iPhone en 2007: una pantalla, íconos, cada ícono abre un programa separado con su propia interfaz, sus propios datos, su propia lógica. Google lo replicó con Android. El ecosistema de aplicaciones móviles genera cientos de miles de millones de dólares al año en descargas, suscripciones y publicidad.

Un teléfono basado en agentes de IA funciona diferente. En lugar de abrir una app para pedir comida, pedirle al agente que ordene la cena habitual. En lugar de abrir el calendario para agendar una reunión, decirle al agente que encuentre un horario libre y confirme con todos los participantes. En lugar de navegar por Netflix para elegir qué ver, pedirle al agente que seleccione algo según el estado de ánimo.

El agente tiene acceso a todos los datos y servicios. La interfaz entre el usuario y el mundo digital pasa por el agente, no por cada aplicación individual.

Esto destruye el modelo de negocio de la app store. Si el usuario nunca abre directamente una aplicación, la economía de las tiendas de apps —donde Apple y Google cobran hasta el 30 por ciento de cada transacción y deciden qué aplicaciones existen— pierde relevancia.

Por qué Jony Ive

Ive dejó Apple en 2019. Desde entonces mantuvo un perfil bajo, trabajando en proyectos de diseño a través de su estudio LoveFrom. Su colaboración con Altman es la primera iniciativa pública de hardware post-Apple.

La elección no es arbitraria. Altman entiende que el hardware de IA es el siguiente campo de batalla y que el hardware tiene un componente de diseño que los laboratorios de IA no saben hacer solos. OpenAI construye los modelos más avanzados del mundo pero no tiene experiencia construyendo dispositivos físicos. Ive sabe hacer dispositivos físicos como nadie.

La colaboración también tiene precedente histórico: cuando Steve Jobs quería construir el iPhone, necesitó a un diseñador que pudiera imaginar un objeto que aún no existía. El teléfono sin apps es un objeto que aún no existe en escala comercial.

El campo de batalla del hardware de IA

OpenAI no está sola en esta apuesta. Humane, una startup fundada por ex empleados de Apple, lanzó el AI Pin en 2024: un dispositivo que se prende a la ropa y proyecta información sobre la palma de la mano. El primer modelo fue criticado duramente por su rendimiento limitado y su precio alto. Pero el concepto —interacción con IA sin pantalla de apps— señala la misma dirección.

Rabbit, otra empresa, lanzó el R1: un dispositivo pequeño con una pantalla mínima que opera exclusivamente a través de comandos de voz o de una interfaz simple. Tampoco tiene apps convencionales.

Ninguno de esos dispositivos logró escala masiva. La diferencia con lo que OpenAI podría lanzar es el ecosistema detrás. GPT-5 es el modelo de IA más usado del mundo. Un teléfono de OpenAI no empieza desde cero con una IA desconocida: llega con la IA que cientos de millones de personas ya usan.

Qué pierden Apple y Google

Para Apple, la amenaza es doble. La App Store genera aproximadamente 25.000 millones de dólares al año en ingresos para la empresa. Pero más importante: el ecosistema de apps es lo que mantiene a los usuarios dentro de iOS. Si la interacción con el teléfono pasa por agentes de IA en lugar de apps, la ventaja del ecosistema de Apple se erosiona.

Para Google, el riesgo es más directo. El negocio central de Google —la búsqueda— ya está siendo desafiado por los asistentes de IA que responden preguntas sin necesidad de navegar a un sitio web. Un teléfono donde el agente hace búsquedas, compras y reservas directamente elimina el punto de contacto donde Google coloca publicidad.

Tanto Apple como Google tienen sus propias versiones de agentes de IA: Apple Intelligence, Gemini. Pero ninguna de las dos fue diseñada para reemplazar el ecosistema de apps. Fueron diseñadas para convivir con él.

Lo que todavía no se sabe

El reporte sobre el teléfono de OpenAI no incluye fecha de lanzamiento, precio, ni especificaciones técnicas. Tampoco está claro si el dispositivo va a ser un teléfono completo o un accesorio complementario.

Lo que está claro es que las grandes empresas de hardware y software que construyeron los últimos veinte años de computación móvil están enfrentando una amenaza estructural. El iPhone cambió lo que era posible con un teléfono. Si OpenAI lanza un dispositivo que demuestra que el modelo de apps tiene un sucesor viable, el ciclo vuelve a empezar.

Fuente original: Un Mundo Loco

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