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Por qué los aviones de la Segunda Guerra Mundial nos enseñan a pensar mejor

Por qué los aviones de la Segunda Guerra Mundial nos enseñan a pensar mejor

En 1943, el ejército de Estados Unidos tenía un problema: demasiados aviones de bombardero eran derribados en combate. La solución obvia era reforzar el blindaje. El problema era el peso — no podían blindar todo el avión sin hacerlo demasiado pesado para volar. Necesitaban saber qué partes reforzar.

La solución que propusieron los ingenieros militares fue razonable: examinen los aviones que vuelven de las misiones y vean dónde tienen los agujeros de bala. Refuercen esas zonas.

Los datos mostraban que los agujeros se concentraban en las alas, el fuselaje central y la sección trasera. El motor y la cabina tenían relativamente pocos impactos.

Un matemático húngaro llamado Abraham Wald les señaló el error que estaban cometiendo. Y ese error tiene nombre: sesgo de supervivencia.

Avión militar de la Segunda Guerra Mundial. El caso de Wald y los bombarderos es el ejemplo más famoso de sesgo de supervivencia: los aviones que no regresaron no podían contar dónde los habían impactado.

El error que nadie vio

Los ingenieros estaban analizando los aviones que habían regresado. Los aviones que no habían regresado no estaban en el hangar para ser examinados.

El razonamiento correcto era el inverso: las zonas con muchos agujeros en los aviones que regresaron son precisamente las zonas donde el avión puede recibir impactos y sobrevivir. Los aviones regresaron a pesar de tener agujeros ahí.

Las zonas con pocos agujeros en los aviones que regresaron — el motor, la cabina — son precisamente las zonas donde los impactos eran fatales. Los aviones que recibían disparos ahí no regresaban. Por eso no veíamos agujeros en esas zonas: los aviones que los tenían estaban en el fondo del océano Atlántico.

La recomendación de Wald fue la opuesta a lo que se había propuesto: reforzar las zonas que no tenían agujeros en los aviones que regresaron.

Qué es el sesgo de supervivencia

El sesgo de supervivencia es el error cognitivo que consiste en sacar conclusiones únicamente de los casos que "sobrevivieron" —que llegaron a nuestra atención, que tuvieron éxito, que fueron documentados— ignorando sistemáticamente los casos que no sobrevivieron.

El sesgo no ocurre porque seamos estúpidos. Ocurre porque los fracasos, los perdedores y los que no sobrevivieron generalmente no están disponibles para ser observados. Solo vemos lo que llegó hasta nosotros. Y lo que llegó hasta nosotros ya pasó algún filtro de supervivencia.

Ejemplos cotidianos del sesgo de supervivencia

"Los empresarios exitosos abandonaron la universidad."

Bill Gates dejó Harvard. Steve Jobs dejó Reed College. Mark Zuckerberg dejó Harvard. El argumento que se escucha es: si ellos tuvieron éxito sin terminar la carrera, la universidad no importa tanto.

El problema es que no vemos a los millones de personas que también abandonaron la universidad y no construyeron empresas multimillonarias. Solo vemos los que tuvieron éxito y hacen buena historia. Los que fracasaron son invisibles.

"Los músicos de los 60 y 70 eran mucho más talentosos."

Las décadas pasadas parecen haber producido solo música de calidad extraordinaria. La explicación es simple: escuchamos los Beatles, los Rolling Stones y Led Zeppelin, pero no escuchamos las miles de bandas de la misma época que fueron terribles y que el tiempo filtró. Solo sobrevivieron en la memoria colectiva los mejores. Cada época produce tanta basura musical como la actual — solo que la basura pasada está olvidada.

"Las inversiones del abuelo siempre funcionaron."

Los fondos de inversión que quebraron o rindieron mal desaparecieron. Los que rendiste bien siguen operando y publicando sus retornos históricos. Si analizás solo los fondos actuales, ves un universo sesgado hacia los supervivientes.

"Las personas mayores de antes eran más sanas porque comían alimentos naturales."

Parte de lo que se percibe como mayor salud en generaciones anteriores es simplemente que los más enfermos no llegaron a viejos. La mortalidad infantil y juvenil era radicalmente mayor. Lo que vemos de "la gente mayor de antes" es la fracción que sobrevivió los filtros más duros.

Por qué importa identificarlo

El sesgo de supervivencia produce recomendaciones inversas a las correctas. Si estudiás solo los éxitos para entender qué hicieron para tener éxito, estás ignorando que muchos fracasos hicieron exactamente lo mismo.

Nassim Taleb escribió extensamente sobre este problema en El cisne negro (2007). Su punto central: muchas de las "lecciones del éxito" que circulan en el mundo empresarial son basura estadística precisamente porque están construidas sobre sesgo de supervivencia. La muestra de estudio es los ganadores, no el universo completo de jugadores.

La forma de corregir el sesgo es hacerse siempre la pregunta que Wald se hizo: ¿qué no estoy viendo? ¿Qué casos no llegaron a este análisis porque no sobrevivieron el filtro?

Los aviones que volvieron con agujeros estaban diciéndole al ejército exactamente dónde no blindar. Era la información más valiosa posible. Estaba a la vista. Simplemente nadie la estaba leyendo bien.

Fuente original: American Mathematical Society — Abraham Wald and the Missing Bullet Holes

Fuente: Abraham Wald, Statistical Research Group, Columbia University, 1943 / Nassim Taleb, The Black Swan, 2007

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