El 11 de mayo, SpaceX hizo algo inusual para una empresa que mueve cohetes: cargó de combustible el Starship V3 y no lo lanzó. Fue un ensayo. Una prueba de los sistemas de propelente antes del vuelo real, programado para el 19 de mayo a las 6:30 pm hora de Texas.
Que un cohete de 124 metros se cargue de metano líquido y oxígeno líquido en el desierto de Boca Chica y vuelva a vaciarse sin encender nada es, en sí mismo, un dato de lo que está en juego. Starship V3 es la versión más nueva del cohete más grande que se ha construido, y sus ingenieros necesitaban saber que el sistema de alimentación funciona antes de encenderlo.
Qué tiene de diferente el V3
El Starship anterior medía 122 metros. El V3 mide 124,4. Esos dos metros extra no son capricho: la versión 3 tiene una nueva etapa superior rediseñada, con conexiones de transferencia de propelente en órbita —una capacidad que SpaceX necesita para la misión lunar de la NASA— y motores Raptor 3 que generan un 8% más de empuje que los anteriores.
El propulsor inferior, el Super Heavy, también recibió cambios. Ahora tiene tres aletas de control en lugar de cuatro, y una capa de acero no estructural que protege el tanque de metano durante el hot staging —el momento en que los motores de la segunda etapa se encienden mientras la primera todavía está conectada, creando una bola de fuego que rodea el cohete por arriba y por abajo al mismo tiempo.
Además, este será el primer lanzamiento desde la Plataforma 2 de Starbase. La Plataforma 1, donde se lanzaron los once vuelos anteriores, tiene el sistema de brazos mecánicos que SpaceX usa para atrapar los cohetes al aterrizaje. La Plataforma 2 todavía no.
Por qué esta vez no van a atrapar nada
En los últimos vuelos, SpaceX demostró que puede atrapar el Super Heavy booster con los brazos mecánicos de la torre de lanzamiento —una maniobra que parecía imposible hasta que no lo fue. Pero en el vuelo del 19, ni el booster ni la nave van a intentar aterrizar de esa forma.
La razón es acumulativa: hay demasiadas variables nuevas al mismo tiempo. Nuevo cohete, nueva plataforma, nuevos motores, nueva etapa superior. Si algo falla, el equipo necesita saber qué falló. Atrapar requiere que el vehículo esté funcionando perfectamente en los últimos segundos del vuelo. Con tantos elementos sin historial de vuelo, SpaceX prefiere un perfil suborbital más conservador, sin intento de captura.
El objetivo de esta misión es más simple: volar, desplegar 22 satélites Starlink de prueba desde la etapa superior, y aprender qué pasa cuando el V3 se enfrenta al ambiente real del espacio.
Para qué sirve todo esto
Starship no es solo un cohete grande. Es la pieza central de la arquitectura de NASA para volver a la Luna —el vehículo de descenso lunar de Artemis depende de que Starship pueda repostar en órbita, lo que requiere las conexiones de transferencia de propelente que estrena el V3.
Es también el vehículo que SpaceX imagina usando para Marte. Y en su configuración de carga completa, puede llevar 150 toneladas métricas al espacio en modo completamente reutilizable —más que cualquier cohete anterior en la historia.
Si el 19 de mayo sale bien, el siguiente paso será intentar volar y atrapar el V3 desde la nueva plataforma. Si no sale bien, habrá que analizar qué pasó primero.
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Fuente original: Un Mundo Loco
Fuentes consultadas: Space.com — Starship V3 launch date · Spaceflight Now · Scientific American